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sábado, 20 de octubre de 2007

2. LAS PUERTAS DE YELVES Y CARROS
La puerta se abre en el frente oeste de la Alcazaba y ocupa, aproximadamente, lo que fue el ángulo N.W. de la primitiva Alcazaba (1). Según el profesor Fernando Valdés la puerta es el resultado de dos fases constructivas:


2.1. Puerta de Yelves
A.La primera puerta, que se correspondería con lo que hoy es la portada interior, fue construida, o al menos reformada, en 1030 por Abu Muhammad ‘Abd Allah b. Al-Aftas (primer monarca de la dinastía aftasí). En este momento la puerta presentaba acceso directo y mocheta simple.

B.Los almohades añadieron a la puerta primitiva nuevos elementos (2):

b.1.El muro exterior que se dispuso delante de la vieja entrada conformando un pasillo acodado que impide el acceso directo al interior de la Alcazaba. Desde entonces la Puerta de Yelves presenta doble recodo. Es posible que el objetivo de los poliorcetas almohades cuando construyeron este largo muro no fuese conseguir una estructura en doble recodo sino dejar la portada exterior orientada hacia la Torre de la Horca (4). Con este diseño la defensa era más efectiva ya que los eventuales asaltantes podían ser flanqueados desde la cortina contigua al tiempo que desde la Torre de la Horca recibirían fuego de revés. Por otro lado, el ángulo entrante de la cortina contigua facilita el acceso a la puerta en los tiempos de paz.
b.2.El muro exterior remataba en una nueva portada (portada exterior) y una torre. La torre se construyó con el tapial característico de las construcciones almohades aunque al menos una de sus esquinas estaba reforzada con mampostería y un fuste (en la actualidad desaparecido). Los mampuestos tienen las llagas muy bien trabadas con mortero de cal (3). Sobre el mampuesto observamos el arranque del falso despiece de sillería que debía cubrir el paramento exterior de la torre.
b.3.La acitara o antemuro (barbacana). Se extiende delante de la Puerta de Yelves y conformaba un nuevo recinto que contaba con su propia puerta. Los vestigios que se han conservado de dicho recinto son escasos aunque aparece representado en varios planos que nos muestran un trazado similar al que pudo presentar el que tenía la Puerta del Capitel (Krigsarkivet, mediados del siglo XVII; Diego de Bordick, 1735; Ignacio Sala, 1736, Pedro Bordán, 1763 y José de Gabriel, 1803) (5). Algunos de esos planos muestran que desde el recinto no se podía pasar a la liza ya que un muro cortaba el acceso a la misma.

La Puerta de Yelves contó con distintos sistemas de cierre. En el siglo XVI la portada exterior se cerraba con una puerta de batientes en una de cuyas hojas se abría un postigo que se cerraba con candado y armella (6). En la portada interior no hay evidencias de hojas para cerrarla, por el contrario, contó con un rastrillo pues todavía hoy son visibles las ranuras del porticulis por el que bajaba el rastrillo. Desgraciadamente no podemos fechar este elemento, es decir, no sabemos si es islámico o cristiano.

Carecemos de noticias sobre la evolución de la puerta durante la Edad Media y Moderna si exceptuamos las escrituras notariales que la mencionan dando nombre a la calle que baja de (la ermita de) San Jose a la Puerta de Yelves y al llamado monturio de Yelves (estercolero-basurero) (7).

Hasta mediados del siglo XVII estuvo en uso pero con motivo de la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-168) fue cerrada. En efecto, cuando se inició la guerra el Cabildo Municipal ordenó cerrar las puertas de la Alcazaba (sólo la Puerta del Capitel permaneció abierta). Sospechamos que poco después se abrió junto a Puerta de Yelves una nueva puerta (Puerta de Carros). La nueva entrada asumió todo el protagonismo de modo que una vez firmada la paz en 1668 no fue necesario reabrir la vieja Puerta de Yelves. Por último, el Comandante de Ingenieros Casimiro González Izquierdo voló una parte de la muralla para ampliar la Puerta de los Carros (1912 ó 1914). Estas voladuras afectaron a la estructura de la Puerta de Yelves y los escombros que se retiraron para ampliar la Puerta de Carros terminaron enterrando la Puerta de Yelves. Según Matías Lozano la puerta permaneció sepultada hasta que Jesús Cánovas Pesini la sacó de nuevo a la luz tras excavar la zona en 1939 (8).

En los años 70 fue reconstruida por José Menéndez-Pidal. En estas obras se configuró la puerta que se conserva la actualidad (9). Es decir, tanto la puerta interior (taifa) como la exterior (almohade) no se corresponden con sus modelos originales sino que son fruto de la restauración que efectuó José Menéndez-Pidal Álvarez. En el caso de la portada interior parece que tampoco se ha respetado la planta original. En efecto, tanto el plano de Diego de Bordick (1735) como el de José de Gabriel (1803) muestran que el arco del rastrillo no daba al exterior sino que se abría en el centro de la portada. En cualquier caso, podemos hacernos una idea bastante aproximada de su apariencia “original” gracias a Israel Silvestre (finales del siglo XVII), José de Gabriel (1803) y el grabado publicado en The Penny Magazine (7 de octubre de 1837). El primero realizó una vista de Badajoz en la que podemos contemplar la portada exterior y la acitara (10). Desgraciadamente en esta vista no aparecen ni la puerta de la acitara ni la Puerta de Carros. Por el contrario el plano y el alzado de José de Gabriel constituyen documentos gráficos excepcionales en los podemos contemplar la Puerta de Yelves tanto en planta como en sección (11). El grabado de The Penny Magazine nos ofrece una vista de la Alcazaba desde el adarve de la torre del Pendón y aunque no muestra la puerta si aparece una de sus torres (12).

NOTAS

1.Para poder establecer la cronología de la puerta resulta fundamental determinar el trazado del muro que cerraba el frente norte de la alcazaba prealmohade (VALDÉS FERNÁNDEZ, F.: En torno al Badajoz islámico. Trabajos sueltos de arqueología andalusí, Colección arte/arqueología, Diputación Provincial, Badajoz, 2001, pág. 21; PILO ORTÍZ, F.: Un paseo por la Alcazaba Árabe de Badajoz, Aprosuba-3, Badajoz, 2003, pp. 41-42).
2.VALDÉS FERNÁNDEZ, F.: “Lo que queda del Badajoz de los aftasies”, Bataliús, I, Letrúmero, Madrid, 1996, pp. 260; VALDÉS FERNÁNDEZ, F.: “Las etapas constructivas de la alcazaba de Badajoz”, Bataliús, II, Letrúmero, Madrid, 1999, pp. 153, 154 y 160.
La hipótesis que plantea Fernando Valdés, que es la que hemos recogido en la exposición sobre la evolución de la puerta, nos parece muy razonable. Pese a todo, no resistimos la tentación de exponer una intuición pues llamarla hipótesis sería demasiado pretencioso.
En primer lugar sospechamos que el muñón que está asociado a la portada interior de la Puerta de Yelves pudiera corresponderse con el primitivo muro norte, es decir, el muro que cerraba el frente septentrional de la alcazaba prealmohade. En efecto, dicho muñón “parece” la continuación natural del muro Oeste de la Alcazaba tanto en lo que se refiere a su trazado como a su técnica (zarpa en la base, mampuestos pequeños, etc). Si esta suposición fuese cierta las consecuencias que se derivarían serían interesantísimas.

-El espacio que hoy ocupa la Puerta de Yelves se encontraba extramuros antes de la ampliación almohade y la puerta, con sus dos portadas, sería una obra almohade.
-Los dos torreones que flanquean la portada interior pueden ser los torreones que defendían el ángulo N.W. de la alcazaba prealmohade. En efecto, si como hemos supuesto la puerta se levanta en el exterior de la Alcazaba antes de la ampliación almohade es posible entonces que los elementos que defendían este sector fuesen integrados en la portada interior. A nuestro juicio esta esquina de la Alcazaba estaba defendida por un cubo adosado cuya cimentación todavía parece distinguirse. Posteriormente se levantó en el mismo lugar otro cubo. El nuevo cubo, que es el que se conserva en la actualidad, está adosado al muro norte lo que viene a mostrar que es posterior a aquel. Junto al cubo encontramos otra torre de mayores dimensiones. Esta torre pudo ser una albarrana similar a la vecina Torre de la Horca (vistas de José de Gabriel y The Penny Magazine). Tanto la Torre de la Horca como la “albarrana” de la Puerta de Yelves eran macizas hasta la altura del adarve de la muralla, seguía un estancia al nivel del adarve y remataba en una terraza almenada. A la altura del primer piso presentaba unas bandas dobles de ladrillo que enmarcan las saeteras. El arranque del parapeto estaba marcado por otra banda de ladrillo. Posteriormente, cuando se construyó la portada interior se aprovecharon el cubo adosado al muro, la torre “albarrana” y el arco de unión entre ambas torres para apoyar en ellos la citada portada interior. En cualquier caso debemos resaltar que el único elemento de cierre que hemos detectado en la portada interior es un porticulis o rastrillo. Los sillares que conforman la moldura del rastrillo están adosados tanto al cubo como en la supuesta albarrana lo que viene a demostrar que es posterior a ambas. En la portada interior no hemos detectado ningún elemento que evidencie la existencia de mochetas o en general un cierre mediante hojas de madera lo que parece indicar que no había puerta antes de la ampliación almohade. Por lo que se refiere a la portada exterior de la puerta de Yelves debemos señalar que está adosada a la supuesta albarrana lo que deja claro que la “albarrana” es más antigua que la portada exterior. Por último, los muros de tapial que se extienden hasta el río se inician, precisamente, en la “albarrana”. Si se verificase que los muros de tapial además de iniciarse en dicha “albarrana” están adosados a ella nos indicaría que la “albarrana” existía antes de la ampliación almohade y que la propia ampliación partió de la “albarrana”.
-El torreón que se levanta junto a la ermita del Rosario pudo ser una albarrana del muro norte prealmohade. El torreón está concebido como una albarrana con su arco de unión a un cubo adosado a la muralla. No obstante, su técnica constructiva es muy distinta al resto de las albarranas de la Alcazaba. En efecto, la torre está construida con un núcleo de tapial de tierra que fue revestido con mampostería trabada con argamasa de cal y arena. El paramento exterior está realizado con mampostería dispuesta en hiladas regulares. Las esquinas fueron reforzadas con sillería de granito. Los mampuestos están calzados con ripios aunque estos sólo son visibles en algunos puntos ya que originariamente las llagas fueron recubiertas con mortero. El torreón es macizo lo que parece más propio de una torre defensiva que de una torre religiosa o palaciega. En la vista de Badajoz de Israel Silvestre podemos observar que el Torreón del Rosario tenía otro cuerpo y remataba en terraza (¿almenada?) de modo que presentaba una fisonomía idéntica a las torres de la Horca y la “albarrana” de la Puerta de Yelves (bandas de ladrillo enmarcando el cuerpo superior, ventanas, etc.). Curiosamente Israel Silvestre cuando representa la Torre de la Horca no señala dichos elementos (B.N., Madrid, ER.2974/154). Resulta complicado explicar esta circunstancia que pudiera responder tanto a una simplificación del dibujo como a un error. El alzado de la torre que nos ofrece José de Gabriel en 1803 parece indicar también que la torre presentaba bandas horizontales. Capítulo aparte merece la decoración. En efecto, los mampuestos de la torre conservan un llagueado muy saliente que en ocasiones se completó con una línea incisa, un motivo en espiga e incrustaciones de pequeñas piedras. El mejor paralelo para este torreón, en lo que se refiere a su aparejo y tratamiento decorativo, lo constituye la “albarrana” de la Puerta de Yelves así como ciertos muros de clara filiación almohade (cortinas y cubos del muro norte de la Alcazaba, Puerta de la Coracha, etc). En cualquier caso, hemos de recordar que la portada exterior de la Puerta de Yelves, que es una obra almohade, está adosada a la “albarrana” de la Puerta de Yelves. Si hacemos una interpretación correcta de los datos anteriores podríamos estar ante obras almohades destinadas a reforzar el muro norte de la Alcazaba que se ejecutaron antes de proceder a la ampliación de la misma. En cualquier caso ni podemos ni debemos descartar que tanto el Torreón del Rosario como la “albarrana” de la Puerta de Yelves sean anteriores al período almohade.
-Por último podemos suponer que en el muro norte de la alcazaba prealmohade debió abrirse una puerta que pudo situarse cerca del Torreón del Rosario.
Como es fácil de imaginar estas líneas no pasan de ser una ocurrencia pero no queríamos perder la ocasión de exponerlas aunque sólo sea para provocar la sonrisa del lector más indulgente.
3.En algunos puntos del muro norte documentamos esta misma técnica que se repite en otros puntos.
4.En los trabajos sobre la Alcazaba aparece citada con múltiples nombres (Torre de la Horca, del Ahorcado y de los Ahorcados). Según José de Gabriel en 1803 servía de almacén de pólvora.
5.SÁNCHEZ RUBIO, C. M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión mas lejana, Ayuntamiento, Badajoz, 2003, pp. 19-37; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII. Apuntes históricos y urbanos, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2000, pp. 234-237; CASTÓN DURÁN, F.: Rincones de la historia extremeña, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja General de Ahorros, Tip. de la Viuda de A. Arqueros, Badajoz, 1945, pp. 151-156; CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, Junta de Extremadura, Badajoz, 1999, pp. 64-65. Por otro lado, Francisco Pilo ha realizado una magnífica descripción de los elementos que componían la puerta de la acitara en los siglos XVII y XVIII tomando como base los planos de Ignacio Sala y José de Gabriel (PILO ORTÍZ, F.: Un paseo por la Alcazaba Árabe de Badajoz, op. cit., pp. 38-39).
6.Estos elementos aparecen citados en un documento fechado el 20 de mayo de 1517 en el que se dice que unos clérigos destrozaron con un hacha el candado y la armella de la Puerta de Yelves (A.G.S., C.C., Leg. 125-141).
7.El término monturio ha sido mal interpretado en muchas ocasiones pero son varios los documentos que indican que era un espacio destinado a estercolero-basurero. Uno de los más explícitos es el proyecto de Ordenanzas del 31 de agosto de 1702 que en su Título 6 decía que

“…Mandamos que los Vecinos de esta Ciudad tengan obligazion los Savados cada Semana de hazer barrer Y limpiar las puertas de sus Calles Y llevar el estiercol y basura a los monturios Señalados so pena de Doscientos maravedis…”

DE PERALTA OLEA, M.A.: “Badajoz en el siglo XVIII. Un proyecto de ordenanzas municipales”, Revista de Estudios Extremeños, XL-2, Badajoz, 1984, pág. 265.

En la ciudad debieron existir varios monturios pero sólo hemos podido documentar los que se localizaban junto a las puertas de Carros (monturio de Yelves) y Trinidad (monturio del Rivillas). En efecto, este último aparece en una escritura de 1604 sobre unas casas situadas junto

“...la puerta y torre de la puerta de la trinidad y de otra parte casal de juan al. y por detrás el muro y monturio de rribillas y por delante la plazuela de la santísima trinidad...”
A.H.P., Badajoz, Prot. 1355, ff. 145 y 167.

El monturio de Yelves fue denunciado por el Cabildo Eclesiástico ya que al encontrarse junto a la Puerta de Carros, que era la entrada que utilizaba el tráfico rodado que subía al Palacio Episcopal, producía muchas molestias.
Asimismo había otros monturios que podríamos llamar improvisados o de oportunidad. En efecto, en 1704 el presbítero Francisco Maeso solicitó permiso para construir diferentes casas “en unos solares q. estauan hechos montubios” (A.H.P., Badajoz, Prot. 398, fol. 52). Los citados solares se encontraban junto a Santo Domingo. El mismo año se da noticia de otros monturios situados en la calle de Morales junto al Convento de San Agustín (A.H.P., Badajoz, Prot. 398, ff. 143-144, 147 y 150). En ambos casos nos encontramos con una práctica, que perdura en la actualidad, en la que los vecinos tiraban su basura en los solares o en los inmuebles arruinados.
8.LOZANO TEJADA. M.: Badajoz y sus murallas, Grafisur, Colegio de Arquitectos de Extremadura, Los Santos de Maimona, 1983, pág. 34.
9.MENÉNDEZ PIDAL ÁLVAREZ, J.: “La Alcazaba Musulmana de Badajoz y su puesta en valor”, Actas del V Congreso de Estudios Extremeños, Arte, 1976, pág. 3 y apéndice fotográfico (las fotos que acompañan este trabajo muestran que no se había construido la portada exterior); PILO ORTÍZ, F.: Un paseo por la Alcazaba Árabe de Badajoz, op. cit., pp. 40.
10.B.N., Madrid, ER 2974/154.
11.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, op. cit., pp. 64-65; PILO ORTÍZ, F.: Un paseo por la Alcazaba Árabe de Badajoz, op. cit., pág.24.
12.The Penny Magazine, 7 de octubre de 1837. La consulta de este grabado ha sido posible gracias al blog Historias de Badajoz de Fernando de la Iglesia Ruiz al que felicitamos por su excelente labor.

2.2. Puerta de los Carros

La Puerta de los Carros se abre a continuación de la Puerta de Yelves. Es un enorme vano de acceso directo por el que discurre la carretera de la Alcazaba. La proximidad entre las puertas de Yelves y Carros ha dado lugar a múltiples equívocos que siguen manteniéndose en la actualidad. Son muchos los que consideran que las Puertas de Yelves y Carros son una misma entrada. Nosotros pensamos que son dos puertas distintas ya que la Puerta de Yelves es una entrada medieval (islámica) y la Puerta de Carros debió abrirse durante la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668). En efecto, cuando se inició el conflicto con Portugal (diciembre de 1640) el Cabildo Municipal ordenó cerrar las puertas del castillo. El cierre de la Puerta de Yelves debió plantear problemas logísticos pues resultaba imprescindible disponer de una entrada por la que pudieran circular carruajes y cañones. Posiblemente la apertura de la Puerta de los Carros debamos vincularla con esta nueva necesidad. Asimismo hemos de resaltar que desde los primeros años de la guerra tenemos documentada la existencia de plataformas artilleras en el castillo que aconsejaban la existencia de una puerta sin escalones y de acceso directo (2).

Si los motivos que justificaron la apertura de la puerta son fáciles de comprender no resulta tan fácil fechar la obra. A este respecto sólo podemos señalar que no aparece citada en los acuerdos municipales de los días 7 de diciembre de 1640 y 5 de enero de 1641 lo que pudiera delatar que no existía en esas fechas.

La primera noticia que pudiera vincularse aparece en el Cabildo Municipal del 23 de mayo de 1641 en el que se acordó romper las barbacanas (3). La noticia puede referirse a las obras previas para abrir la nueva entrada aunque creemos la noticia debemos vincularla con el desmoche de la parte superior de la barbacana y no con su demolición completa ya que Gaspar Torralto en su Informe del día 31 de enero de 1641 aconsejaba reparar la falsabraga (barbacana). Es decir, no tendría sentido demoler una obra que podía prestar muy buenos servicios para defender la Alcazaba (4). Esta impresión se refuerza si tenemos presente que el coronamiento de la barbacana está retocado (desmochado) para conseguir un derrame hacia el exterior. Con esta rectificación los tiradores conseguían un mayor campo de tiro.

La primera referencia segura a la nueva puerta aparece en uno de los planos del Krigsarkivet que ha sido fechado hacia 1645 aunque creemos que debemos situarlo en la década de los 50. Así, en un informe portugués de 1652 se dice que el castillo sólo tiene una puerta que sale a la ciudad (Puerta del Capitel) (5). Desconocemos si fue un error, o bien debemos datar la apertura de la puerta, y en consecuencia también el plano del Krigsarkivet, después de esa fecha.

Parece ser que su primera denominación fue Puerta de la Consolación. Seguramente tomó el nombre de la ermita homónima que se levanta en sus inmediaciones. Esta denominación no logró consolidarse pues la puerta adoptó el nombre que la identifica desde un punto de vista funcional: Puerta de Carros.

En 1678 ya aparece como Puerta de los Carros (6). Las noticias que nos proporciona Juan Solano de Figueroa en este sentido resultan definitivas. En uno de los pasajes de su obra Solano de Figueroa nos da cuenta como en el año 1463 se vendieron unas casas situadas en el castillo en la calle de Rodrigo Mexía. Para que el lector pudiera situar las casas Juan Solano apunta:

“...este sitio, y calle, era dentro del castillo á la puerta por donde entran los coches, y pertrechos de la Artilleria, y hace frente á la hermita de nuestra señora del Rosario...”(7)

Entendemos que Juan Solano de Figueroa cuando menciona la puerta sólo está dando un referente espacial para que sus contemporáneos sitúen la calle de Rodrigo Mexia. En ningún caso debemos deducir que la Puerta de Carros como tal existía en 1463. Asimismo queda claro por sus palabras que la nueva entrada, al convertirse en el único acceso para el tráfico rodado, pasó a ser conocida como la Puerta de Carros. En el plano de Juan Muñoz Ruesta (1698) la nueva entrada también aparece identificada como Puerta de los Carros (8).

Conocemos pocas obras asociadas a la Puerta de Carros a lo largo del siglo XVII. No obstante sabemos que el 12 de agosto de 1665 Francisco Domingo, se comprometió a

“…haçer vn cuerpo de guardia a mano izquierda entrando al castillo que a de llegar hasta la escalera que sube a la muralla, a de lleuar treinta tapias, nueue vigas ocho hazes de caña treçientos ladrillos para vn portado, dos cahizes de cal, veinte carretadas de piedra para los cimientos que miran a la puerta y para las esquinas mas a de lleuar otros dos cahiçes de cal mal mill duçientas tejas con sus aderentes…” (9)

El texto anterior es muy impreciso. En efecto, la puerta en la que habría de construirse el cuerpo de guardia no aparece identificada pero debemos tener presente que en otros apartados se citan los cuerpos de guardia de Santiago, la Traición (Alpéndiz) y la Coracha. Por otro lado, sabemos que el cuerpo de guardia de la Puerta de Carros se encontraba a mano izquierda (Diego de Bordick, 1735; José de Gabriel, 1803) y el de la Puerta del Capitel a la derecha y además ya estaba construido en esa fecha.

Como ya hemos mencionado, la proximidad entre las puertas de Yelves y Carros ha dado lugar a múltiples equívocos. En este sentido resulta muy ilustrativo el plano de Francisco Coello que cuando se refiere a la Puerta de Yelves apunta Puerta Tapiada de los Carros. Este error se ha mantenido y muchos autores se refieren a las puertas de Carros y Yelves como si fueran la misma entrada. Adelardo Covarsí fue más lejos pues llegó a insinuar que la Puerta de la Coracha pudo ubicarse en el espacio que hoy ocupa la Puerta de Carros, es decir, que de ambos nombres participase la puerta en distintas épocas (10). Afortunadamente, las excavaciones de Jesús Cánovas Pesini sacaron a la luz los restos de la vieja Puerta de Yelves y este descubrimiento resultó básico para enmendar el error. Así, en 1645 decía Fernando Castón

“…la verdadera Puerta de Carros, plena de canas y de magestad, se hallaba en el muro mismo la alcazaba, de la que queda señal en las huellas penetrantes de su quicialera. Viejos papeles dicen Puerta de Yelves en el Monturio…” (11)

Sobre la evolución de la puerta hemos de apuntar como hecho sobresaliente las voladuras que realizó el Comandante de Ingenieros Casimiro González Izquierdo (en 1912 según unos autores o en 1914 según otros) (12). Hasta ese momento la Puerta de los Carros contaba con dos hojas de madera pero las voladuras provocaron que la puerta como tal desapareciera para quedar reducida a una enorme brecha (13). Las consecuencias de las voladuras podemos apreciarlas en el grabado publicado en The Penny Magazine del 7 de octubre de 1837, el plano de la Alcazaba de Leopoldo Torres Balbás y en varias postales con vistas de la Alcazaba (14). En efecto, en las imágenes realizadas antes de las voladuras (postales de los años 1905 y 1908) podemos apreciar la puerta. Concretamente en la postal del año 1908 podemos observar el arco de medio punto que cubría la puerta. Por el contrario en las postales de 1920 y 1923 en lugar de la puerta aparece la brecha (15).

Por otro lado, algunos autores han denominado Puerta de Carros a otra puerta situada en las traseras del palacio de los Calderón (hoy Escuela de Idiomas). Esta última siempre fue conocida como Puerta Nueva ó Puerta Nueva del Río. El primer autor que la cita es Martín de Gabriel (31 de diciembre de 1763) que la nombra como Puerta Nueva (16). Leonardo Hernández de Tolosa precisa que las obras de la puerta concluyeron a comienzos del mes de junio de 1765 y la identifica como puerta nueva del rio (17). Como Puerta Nueva fue conocida a lo largo de los años. Sería largo y tedioso enumerar todos los informes y planos que recogen este nombre, por ello, nos limitaremos a dar una relación reducida pero significativa:

-El plano de Pedro Ruiz de Olano (15 de julio de 1771) sigue denominándola Puerta Nueva.
- J. de Ampudia y Valadés en su informe del año 1801 diferencia perfectamente la Puerta de Carros (Alcazaba) y la Puerta Nueva (18).
-Los planos de José de Gabriel (1803), Francisco de Yznardo (1844) y Francisco de Coello (1850) siguen en la misma línea. Este último la identifica como Puerta Nueva ó de Pelambres.
-En los acuerdos municipales de los días 12 de marzo y 16 de julio de 1877 se informa que la riada del año 1875 había arrastrado un carretón que los aguadores tenían en esa puerta. En dichos acuerdos la puerta aparece citada con Puerta Nueva.
-Nicolás Díaz y Pérez (1887) y el informe militar del año 1900 sobre Badajoz la siguen denominando Puerta Nueva (19).

Poco después la Puerta Nueva paso a ser identificada como Puerta Nueva de los Carros e incluso Puerta de los Carros. La primera vez que hemos documentado este nombre fue en 1930 (20). Ignoramos que pudo motivar este cambio de denominación. Quizá el autor pudo “deducirlo” del hecho de encontrase en ella el carretón que utilizaban los aguadores.

Las mejores imágenes de la Puerta las podemos encontrar en las postales de los años 1932 y 1950 y en un apunte que nos ofrece Alberto González (21).



NOTAS.



1.SÁNCHEZ RUBIO, C. M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión mas lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003, plano I
2.GARCÍA BLANCO, J.: Las fortificaciones de Badajoz durante la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668), op. cit., pág. 20.
3.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 23 de mayo de 1641, fol. 59v.
El día 9 de diciembre de 1640 el Cabildo Municipal acordó abrir la muralla del castillo y al mismo tiempo se ordenó que se informase de estas obras al Obispo para que tomara las medidas que considerase oportunas para reforzar la seguridad del Palacio Episcopal (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de diciembre de 1640, fol. 183). Este derribo parece referirse al muro que unía el Palacio Episcopal con las murallas de la Alcazaba situadas junto a él.
4.GARCÍA BLANCO, J.: Las fortificaciones de Badajoz durante la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668), Aprosuba-3, Badajoz, 2001, pág. 20.
5.SÁNCHEZ RUBIO, C. M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión mas lejana, op. cit., plano I; El informe portugués de 1652 puede consultarse en la Biblioteca Nacional de Lisboa, Códice 1459, fol. 89v. La posible contradicción entre ambos documentos pudiera no existir si tenemos presente que el plano de 1645 podría fecharse a partir de 1650.
6.A.H.P., Badajoz, Prot. 5033, ff. 15-19.
7.SOLANO DE FIGUEROA Y ALTAMIRANO, J.: Historia de la ciudad y obispado de Badajoz, Imprenta del Hospicio Provincial, Badajoz, 1929, 1ª-IV, pág. 218.
8.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, Junta de Extremadura, Badajoz, 1999, pp. 38-39.
9.CORTÉS CORTÉS, F.: “1640-1668: Fortificaciones en Extremadura”, Revista de Estudios Extremeños, XLII-1, Badajoz, 1986, pág. 196; A.H.P., Badajoz, Prot. 235, fol. 205. Pese a todo no debemos dejar de señalar que en el listado de cuerpos de guardia del día 5 de noviembre de 1646 se dice que había dos cuerpos de guardia en el castillo ubicados en sendas puertas (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 5 de noviembre de 1646, ff. 80v-81). Una de las puertas era la del Capitel. Desconocemos el nombre de la segunda aunque no descartamos que se encontrase en la Puerta del Alpéndiz.
10.COVARSÍ, A.: “Extremadura artística. Los monumentos históricos-artísticos de la provincia de Badajoz”, Revista de Estudios Extremeños, VI-1, Badajoz, 1932, pp. 20 (not.1). No obstante, en esos años la confusión entre las puertas de Carros y Yelves era total, por tanto, es posible que se estuviera refiriendo a la Puerta de Yelves.
11.LOZANO TEJADA. M.: Badajoz y sus murallas, Grafisur, Colegio de Arquitectos de Extremadura, Los Santos de Maimona, 1983, pp. 35-36.
12.Matías Lozano sostiene que las voladuras se realizaron en 1912 (LOZANO TEJADA. M.: Badajoz y sus murallas, op. cit., pág. 37), por el contrario, Leopoldo Torres Balbás señala que la puerta fue derribada en 1914. Posteriormente José Menéndez Pidal hizo suya la tesis de Leopoldo Torres Balbás. Sobre las demoliciones efectuadas en la Alcazaba se puede consultar A. Covarsí “Extremadura artística. Los monumentos históricos-artísticos de la provincia de Badajoz”, Revista de Estudios Extremeños, VI-1, Badajoz, 1932, pp. 20 (not.1), 24 (not. 1).
13.MELÉNDEZ TEODORO, A.: “La fortificación de Badajoz en el siglo XX”, Apuntes para la historia de la ciudad de Badajoz, III, Diputación Provincial, Badajoz, 2001, pág. 117; TORRES BALBÁS, L.: “La alcazaba almohade de Badajoz”, Al-Andalus, pág. 180.
14.TORRES BALBÁS, L.: “La alcazaba almohade de Badajoz”, Al-Andalus, pp. 177-178 y Lám. 1.
15.GARCÍA RAMOS, F.J.: La tarjeta postal en Badajoz (1900-1931), Circón Editores, Cáceres, 2001, pp. 42 bis y 94.
16.Planos del recinto y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, op. cit., not. 5.
17.HERNÁNDEZ DE TOLOSA, L.: Libro de noticias, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 1992, pág. 68.
18.MELÉNDEZ TEODORO, A.: “Cuarteles y dependencia militares en la ciudad de Badajoz”, Apuntes para la historia de la ciudad de Badajoz, vol. V, R.S.E.A.P., Badajoz, 2004, pp.43 y 44.
19.DÍAZ Y PÉREZ, N.: España. Sus monumentos y artes su naturaleza e historia. Extremadura, Editorial Manuel Cortezo, Barcelona, 1887, pág. 278; MELÉNDEZ TEODORO, A.: “Fortificaciones de Badajoz en el siglo XX”, Apuntes para la historia de la ciudad de Badajoz, vol. III, R.S.E.A.P., Badajoz, 2001, pág. 117.
20.En los comentarios que hace Tirso Lozano Rubio a la Historia del Doctor Francisco Mateos Moreno señala que en 1765 se abrió

“…la puerta nueva, o de los carros, que caía entonces a la espalda del Hospicio, que estaba en el Palacio de Godoy (actual Escuela de Idiomas)…”

LOZANO RUBIO, T.: Historia de Badajoz. Apéndices a la historia del Dr. Mateos, Arqueros, Badajoz, 1930, pág, 269.
Desconocemos las fuentes en las que se basó Tirso Lozano para proceder a esta identificación. Poco después, otros autores se hacían eco de sus palabras (RINCÓN JIMENEZ, J.: “Badajoz en 1658. La línea envolvente”, Revista del Centro de Estudios Extremeños, VIIII, Badajoz, pág. 291 not.2).
21.GARCÍA RAMOS, F.J.: La tarjeta postal en Badajoz (1932-1962), Circón Editores, Cáceres, 2003, pp. 72 y 73.
GONZÁLEZ GONZÁLEZ, A.: Badajoz cara al Guadiana, Caja Rural de Extremadura, Badajoz, 1995, pág. 97.

11 comentarios:

julián dijo...

La nota número 2 correspondiente a la Puerta de Yelves es muy farragosa y resulta complicado hacerse una idea ajustada de lo que quiero decir. Como sigo sin saber introducir gráficos intentaré precisar las dudas que puedan generarse y sobre todo espero vuestras críticas.

pilo dijo...

Yo, no lo veo tan complicado, Julián. Lo describes perfectamente:
La puerta de Yelbes, según tú, de origen árabe, estaría situada en la base del torreón, conocido como Ermita de Pajaritos, torreon éste que según has manifestado muchas veces y con toda razón, sería una entrada a la ciudad por ese sector. Otro cantar, creo yo, es saber de qué época data y hacía dónde transcurrían las murallas desde ese punto, es decir, si seguían paralelas al río en dirección Sur o desde esa puerta giraban hacia el Este, o sea, hacia la ciudad, subiendo por la actual calle Luis de Morales, con lo que una posible mezquita en San Agustín quedaría fuera del recinto amurallado, a no ser que la muralla, partiendo desde esta puerta de Yelbes, (ermita de Pajaritos) continuara paralela al río hasta, más o menos, el final de la actual calle José Lanot y por esa misma calle subiera hacia el centro urbano. Entones la Mezquita quedaría dentro y, como dijo Paco Guzmán, sería buena cosa saber si en el lugar donde ahora está la iglesia de San Agustín pudiera haber habido "baños públicos", ya que según él, estos baños solían edificarse a las entradas de las medinas.

Finalmente, la puerta conocida como de "Carros" y también de "Yelbes" sería la brecha existente en la muralla, junto a la antigua entrada árabe. La duda que me queda es si esta brecha se abrió para permitir el acceso de carruajes al interior durante la guerra de restauración o mucho tiempo antes, cuando comenzaron las obras del Hospital del Rey, Palacio Episcopal, mansiones de los nobles ( los Feria, los Solís, Condes de la Roca, familia Zapata etc.) y la torre de la antigua catedral.

julián dijo...

En realidad lo que vengo a plantear es que Yelves y Carros son dos puertas distintas y no dos nombres para una misma puerta. La de Yelves es almohade; la de Carros es de mediados del siglo XVII y fue abierta para permitir el acceso a la Alcazaba tanto de las piezas de artillería como del tráfico rodado.
La segunda cuestión que planteas es más peliaguda. Por lo que yo se, la puerta que se abría detrás de Escuela de Idiomas siempre fue conocida como Puerta Nueva o Puerta Nueva del Río. No obstante en 1930 Tirso Lozano Rubio en la "Historia de Badajoz. Apéndices a la historia del Dr. Mateos" la denomina puerta nueva o de los carros . No consigo encontrar una explicación razonable para ello pues Tirso Lozano es uno de los historiadores mejor documentados de nuestra ciudad. Sospecho que el hecho de ser puerta muy accesible al tráfico rodado y en la que los aguadores dejaban su carretón le pudo hacer caer en esa asociación que desde luego no comparto ya que vuelvo a insistir que su nombre no había sido ese sino Puerta Nueva o Puerta Nueva del Río.

Paco Guzmán dijo...

Sólo puntualizar un par de cosas aunque soy consciente que se alejan del tema.

1.- Los baños públicos EN BADAJOZ, están cerca de la puerta de la ciudad, no porque se haga esto así siempre, sino porque así dejó constancia Al-Bakri. Estos baños que nombra son los creados por Ibn Marwan, allá por la década de los 80 del siglo IX, cuando se puede hablar realmente de Badajoz-ciudad (la fecha del 875 es discutible), cuando al volver a la obediencia del emir tras abandonar al rey alfonso,aquel le manda obreros. Esta muralla sería la primera de la medina batalyusí. Sabemos también por al-Bakri que Abd Alláh ibn al-Aftas reforma la muralla de la "medina", no sólo de la alcazaba.

Los baños los ubicaría en alguna puerta cerca del río, estoy convencido que al igual que se copia la arquitectura andalusí-emeritense en el palacio marwaní, estos baños tenía un sistema de captación de agua del río, igual o parecido al aljibe de la alcazaba de Mérida.

2.- La muralla que se traza de la Medina dejando fuera San Agustín es a todas luces imposible. El urbanismo desarrollado en esta zona, que parece más caótico y medieval, es, bajo mi humilde modo de ver, fruto de un poblamiento posterior de la zona en época cristiana. Es curioso como en la historiografía actual se considera un Badajoz minúsculo en época islámica y, justo cuando realmente debía de contraerse (s.XIII) por el movimiento obligado de población y la falta de colonos, alcanza el un perímetro considerable,que se afianza y aumenta posteriormente. Gran parte de la zona que encerraría esa minúscula y a mi modo de ver increible muralla (cualquier hisn albergaría más población) se ha demostrado mediante la arqueología que probablemente estuviera deshabitada, ignoramos si la zona del campillo también, aunque lo dudo.
Esto supondría que habría gran separación o espacio abierto entre la alcazaba y la medina en sí, algo común. Arracando ésta más abajo y con un urbanismo de calles rectilíneas. No olvidemos nunca que Badajoz no es ni fundado ni poblado por Árabes ni por beréberes, sino por muladíes, que aunque fueran musulmanes llevaban tras de sí siglos de arquitectura romana. Arquitectura con la que habian convivido en Mérida donde precisamente no había callejuelas en época emiral, sino urbanismo rectangular.

Además esa muralla implicaría que la maqbara de menacho, en la que hay silos con cerámica de finales del X, quedaría muy lejos de la minúscula ciudad (si se puede llamar así). Esto qué implica, ¿que a los batalyusíes les gustaba darse un paseo hasta el cementerio (que se ponía en las puertas de la ciudad) o que había una grandísima densidad de población que justificase semejante cementerio, que arrancaría desde alguna de las puertas de la hipotétia cerca?Por favor...

El problema de Badajoz, el problema de Batalyaws, es que tendemos a contemporaneizarlo.

Julián dijo...

Nada del Badajoz islámico es ajeno a este blogs.
Planteas cuestiones de gran interés y es habitual sólo las podemos debatir desde una posición teórica pues tanto las fuentes como los restos materiales no resultan suficientemente explicativos.
Para calibrar la importancia del Badajoz marwaní deberíamos poder calibrar primero el peso del propio Ibn Marwan en la política de su tiempo, quiero decir , debríamos saber si contó con un gran ejército capaz de incomodar al emir o tan sólo fue un incordio en un tiempo en el que el emirato tenía problemas con los muladies prácticamente en todo Al-Andalus. Es decir, contó con importantes fuerzas o su fuerza le viene de la debilidad del emirato.
Se puede intentar hacer una interpretación en base al tamaño de la alcazaba marwaní. En efecto, hay ciudades que no eran mayores que la actual Alcazaba de Badajoz y si nos dejamos guiar por los efectivos que requiere la defensa de una fortificación de estas dimensiones deberíamos suponer una tropa numerosa.
LO que no sabemos es el espacio urbano que cercó Ibn Marwan. En realidad parece que debió cercar poco espacio pues poco despues (año 930)ya existían arrabales en Badajoz. Evidentemente esto tampoco es un dato que asegure que el Badajoz de Ibn Marwan fue una pequeña ciudad o un pequeño asentamiento sino que también pudo producirse la llegada de gentes procedentes de otros lugares dando pie a la aparición de los arrbales.

Paco Guzmán dijo...

¿qué opináis sobre la noticia de prensa del otro día? En menacho hay silos colmatados con cerámica de finales del X. Nunca nos hemos planteado el Badajoz califal.

En cuanto al nivel de la revuelta de Marwan decir que es comparable a la de Ibn Hafsun, con la diferencia de que éste se convirtió al cristianismo después.

No olvidemos hasta qué punto se despuebla Mérida que los beréberes, los Banu Tayit, se hacen con ella.LOS BERÉBERES.

Mérida se despuebla, ya no es segura, ya no tiene murallas, ya no se controla el puente desde la ciudad. En gran medida esa población muladí se asentó en el cerro de la muela. Este asentamiento no lo entiendo durante el periodo revolucionario, sino al final de la vida de Ibn Marwan, cuando vuelve a la obediencia, por lo menos oficial, del emir.

Aunque se podría discutir mucho sobre este tema, pero prefiero hacerlo mientras rodeamos algunas cervezas.

Julián dijo...

Como no me creo que esté claro la nota 2 aprovecharé la segunda fotografía para hecer más clara la exposición.
1.A izquierad de la foto, es decir a la izquierda de la farola, se aprecia un muro, en realidad un desdibujado muñón, que considero es el muro que cerraba el lado Norte de la Alcazaba antes de la ampliación almohade. Si este supuesto es cierto resultaría que la Puerta de Yelves con sus portadas (interior y exterior) sería almohade. Parece obvio ¿no?. No obstante este sector de la Alcazaba contaba con varios dispositivos defensivos que analizamos a continuación.
2.Antes de la ampliación almohade este sector de la Alcazaba, que es una de las cuatro esquinas redondeadas de la Alcazaba, estaba defendida por un cubo adosado al muro del que sólo se parecía su cimentación. No aparece en la foto pero es muy visible en el terreno.
3.En un momento que no puedo deternimar el cubo anterior es sustituido por otro idéntico levantado en el mismo lugar pero con distinta orientación. Este segundo cubo es el que se aprecia a la izquierda dela foto (justo detrás de las dos farolas). Aunque no puedo aseguralo es posible que sea una obra almohade.
3.A la dercha de la foto aparece una gran torre que yo creo es una albarrana que protegía esta misma esquina de la Alcazaba antes de la ampliación almohade. Creo que esta albarrana es almohade pero anterior a la ampliación almohade que fue posterior. El cubo y la albarrana estarían unídos con un arco.
4.Los almohades ampliaron la Alcazaba que parte, precisamente, de la torre albarrana y contruyeron un muro delante del cubo y la albarrana. Este muro remataba en una portada a la que seguía un pasillo con doble recodo y después se pasaba debajo del arco que unía el cubo con la albarrana.
5. Lo que denomino portada interior se cerró posteriormente con un rastrillo qe es el único elemento de cierre que está documentado en este vano ya que no aparecen ni ranguas ni mochetas lo que hace muy difícil imaginar en este punto una puerta de batientes. Curiosamente las ranuras por las que se desplazaba el rastrillo están adosadas tanto al cubo como a la albarrana.

Paco Guzmán dijo...

Traigo buenas noticias,

esta tarde me ha comunicado Fernando Valdés que por fín va a hacer público en Badajoz su estudio sobre la mezquita marwaní de San Agustín.

Será el día 12 de Noviembre a las 8 de la tarde en la Económica. Incluso me anuncia que habrá reconstrucción tridimensional incluida que, conociendo las otras que ha realizado, será seguro interesante, precisa y sorprendente. Lo digo por experiencia. Veremos a ver si se decide por almenarla o no.

Este trabajo lo realizó hace un año o dos con técnicos en arquitectura, si no recuerdo mal, de la Universidad alemana de Bonn.

El resultado fue más que impactante, ya lo veréis cuando lo haga público en Badajoz. Este estudio ya lo presentó en un congreso internacional, realizando una conferencia sobre la mezquita aljama de Toledo y la mezquita conocida de la medina de Badajoz (no la privada de la alcazaba).

Lógicamente hablar de la mezquita implica hablar del urbanismo y no me sorprendería que nos diera su opinión sobre la muralla.

Un saludo, espero veros allí.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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