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lunes, 13 de abril de 2009

LOS SARGENTOS TRAIDORES. 1652




Durante la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668) Badajoz se convirtió en la plaza más importante de la frontera. Los portugueses, conscientes de su enorme valor estratégico, intentaron apoderarse de ella en varias ocasiones poniendo en juego una amplia gama de tácticas que incluyeron el asalto por sorpresa y a viva fuerza (1657), el sitio (1658) o la traición. La primera tentativa, de la que tenemos noticia, se remonta al año 1643

“…Supose que por trato se auia querido entregar a badajoz al portugues â que ymbio su exercito por un scriuano de el Ayuntamiento que se llamaua Pedro Pedro (sic) Gallego de quien hizo justicia El Conde de Santisteban y otros complices que tiene presos…” (1)

El fracaso no desanimó a los portugueses y en 1645 valiéndose de los informes que les habían proporcionado varios traidores hicieron otra intentona. Por fortuna el ejército portugués no pudo llegar a Badajoz antes del amanecer y la operación se frustró (2).

El episodio mejor documentado, y que dio nombre a una puerta, ocurrió en 1652. La documentación que existe sobre este suceso, tanto la portuguesa como la castellana, es muy completa y nos permitirá reconstruir una trama que pudo cambiar la historia de Badajoz (3).

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, durante la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668) proliferaron las incursiones para saquear y asolar los recursos del enemigo. El 26 de enero de 1652, cinco soldados castellanos que habían participado en una de estas incursiones fueron hechos prisioneros en el camino que va de Elvas a Juromenha. Durante el cautiverio, uno de ellos, Alonso de Castro (sargento de la compañía del conde de Torrejón), se justificó ante los portugueses alegando que dada su miseria le era forzoso entrar en Portugal a robar. Y fue su miseria la que le llevó también a ofrecerse a los portugueses (4). El sargento declaró que podía entregarles la Alcazaba ya que solía entrar de guardia en este puesto cada cinco noches aunque para ejecutar la operación debía ponerse en contacto con otro sargento amigo suyo. Relató que tanto su compañía como la de su compañero no tenían capitanes y eran ellos los que ponían y quitaban las guardias en el castillo. Según Mateus Rodrigues, un soldado de caballería que nos ha dejado unas magníficas memorias y que tuvo información de este suceso por alguno de sus protagonistas, el sargento llegó incluso a esbozar un plan. En efecto, el sargento se comprometió a retirar los centinelas de un punto de la Alcazaba en el que las murallas eran tan bajas que un hombre podía llegar arriba con sus manos. Por este lugar entrarían 500 ó 600 mosqueteros que se apoderarían de la Alcazaba. Después terraplenarían la puerta que daba a la ciudad (Puerta del Capitel). Al día siguiente, al amanecer, el ejército portugués se presentaría ante las murallas de Badajoz y la ciudad no podría resistirse pues la artillería del castillo domina al resto de la ciudad y en el castillo se encontraba, además de la mejor artillería, los almacenes de armas, municiones y pertrechos de la guerra (5).

Las palabras de Mateus Rodrigues seguramente son fruto de su invención pero se ajustan muy bien a lo que debió ser el plan para tomar Badajoz.

Como quiera que se desarrollase el ofrecimiento del sargento, lo cierto es que la propuesta interesó a los portugueses hasta el punto que el propio Maestre de Campo General del ejército portugués (Joao da Costa) coordinó la operación aunque fue Joao Leite quien llevó el peso de la misma.

Una vez concertado el acuerdo, se fingió la huida del sargento que se presentó en Badajoz con dos burros como si fuesen fruto del pillaje en tierra portuguesa. Asimismo, el sargento recibió una primera paga y concertó una cita con Joao Leite para inspeccionar al castillo. La cita se fijó para la noche del día 5 al 6 de febrero.

Una vez en Badajoz, el traidor convenció a su amigo para entrar en el “negocio”. En unos documentos este sargento aparece como Cristóbal Ferrer y en otros como Alejandro Pérez. Para evitar posibles equívocos los identificaremos por su lugar de procedencia. Así, el primero será el sargento gallego (Alonso de Castro) y el segundo el sargento flamenco pues había nacido en Cambrai (Alejandro Pérez o Cristóbal Ferrer).

En tanto se presentaba la ocasión para materializar la traición los sargentos trabajaron como espías y periódicamente el sargento flamenco se desplazaba hasta Olivenza para informar a los portugueses pues este sargento era

“…tan ligero de pies, que dándole el nombre, salia por la barbacana que hace al castillo á la Coraja, y daba avisos al enemigo muy á su salvo, y volvía antes que fuese de día…” (6)

Según Mateus Rodrigues, Joao da Costa (Maestre de Campo General de ejército portugués) ordenó a Joao Dias de Matos, un furriel de Olivenza, que entrase en Badajoz y se pusiese en contacto con los sargentos. Mateus Rodrigues cuenta que fue el propio Joao Dias quien le relató lo sucedido. De este episodio no sabemos su fecha, en realidad, ni siquiera podemos certificar que sucediese. Según Mateus Rodrigues, fue el propio Joao Dias quien le contó el suceso. Sabemos también que estas visitas no eran excepcionales pues antes del intento de 1645 visitó Badajoz un sargento y después un criado de Joao de Saldanha para inspeccionar las fortificaciones y los lugares por los que habían de asaltar la ciudad. Por lo que se refiere a la fecha, debemos suponer que la visita, caso de producirse, se hizo antes de la visita que haría el día 5 Joao Leite.

Joao Dies no se dirigió directamente a Badajoz sino que desde Olivenza se encaminó a la Albuera para emboscarse en un olivar en la Florida (paraje situado a la salida de la Albuera en dirección a Badajoz). Después se dirigió a Badajoz y al caer la tarde (al toque de oración) entró en la ciudad por la Puerta de la Trinidad. Para no levantar sospechas montaba un caballo castellano, herrado a la española, con silla, armas y todos los arreos castellanos. Una vez dentro fue a buscar al sargento gallego y estuvieron juntos toda la tarde; cuando cerró la noche, fueron a ver como el sargento flamenco rondaba las murallas del castillo, los almacenes, etc. (7)

No obstante, la visita más importante fue la que hizo Joao Leite que había concertado con el sargento gallego un encuentro para inspeccionar la Alcazaba. Joao Leite salió de Elvas el día 5, cruzó el Guadiana por Malpica de Castilla y allí se reunió con un guía y un ingeniero (el capitán Aguilar). Cuando cerró la noche, el guía les condujo hasta un molino situado en el Rivillas en cuyo interior esperaba el sargento flamenco. El sargento, que estaba de guardia en el castillo aquella noche, había salido fuera con el pretexto de robar un carnero a unos pastores que dormían cerca de allí. Tras la entrevista, el sargento, Joao Leite y el ingeniero se encaminaron al castillo hasta llegar

“…hua meia lua que fecha por huma e outra parte na murralha do Castello, que tera 18 ou 20 palmos ao mais de alto a esta meia lua sae Huma porta do Castello que fica de noite somente ferrolhada porque a meia lua nao ten saida pera a campanha e essa he a causa. Chegou o sargento que me guiaba diante a meia lua a onde estaua outro sargento con dois soldados que alli hauia de sentinela…” (8)

En la media luna estaba de guardia el sargento gallego con dos soldados. Para no levantar sospechas, el sargento flamenco dijo a los soldados de guardia que los dos hombres que le acompañaban eran amigos suyos que también estaban intentando robar a los pastores y se habían quedado fuera cuando cerraron las puertas de la ciudad. Los soldados no sospecharon y el sargento gallego les acercó un chuzo para que agarrados a él escalasen la media luna. Una vez dentro de la media luna, el sargento abrió u postigo da porta que estaua cerrado, e entramos no Castello.

Los portugueses, en compañía del sargento, recorrieron el castillo y estudiaron concienzudamente sus defensas (muralla, artillería, almacenes de municiones y suministros, tren de artillería e onde morauao os Almoxarifes que tem as chaues dos armece). Asimismo, el sargento detalló a los portugueses la posición y número de guardias y las características del castillo

“…O castello tem so huma porta que sae pera a Cidade (Puerta del Capitel) e a companha que entra de guarda todas as noites ten cuidado de a fechar as noue a noite, e abrir pella menhan o que tudo uimos mui de uagar por estar hum dos sargentos esta noite de guarda…”(9)

Cuando completaron la inspección volvieron a salir por la misma puerta por la que habían entrado y utilizando la misma patraña uer se os pastores dormiao para lhes hurtar o carneiro. Algunas fuentes apuntan que los portugueses también consiguieron un molde de cera de las llaves del castillo y de la Puerta de la Trinidad (10).

La visita confirmó a Joao Leite que la operación podía realizarse y Joao Costa ordenó entonces poner en marcha la segunda fase del plan. En primer lugar, y como el Guadiana no se podía vadear, se construyeron varias barcas en Juromenha. Asimismo, se aprestaron los efectivos que debían movilizarse para entrar en el castillo.

El Real Ejército de Extremadura conoció pronto estos movimientos pero no llegó a descubrir cual era el objetivo de los portugueses. Se hicieron prisioneros para obtener información, pero todo fue en vano.

Mientras tanto, Joao Leite concertó una nueva entrevista con los sargentos para la noche del 13 al 14 de marzo pues temía que estuvieran haciendo un doble juego. En la reunión, Joao Leite acordó una nueva visita al castillo para la noche del 21 con objeto de verificar e inspeccionar ciertos detalles que no pudo apreciar en la visita anterior. En realidad, ese era el día que había elegido para llevar cabo la operación pero no se fiaba de los sargentos.

El 19 de marzo Joao da Costa movilizó las tropas de Elvas que debían participar en la operación. Esas tropas debían partir para Olivenza el día 20 y en esta localidad se reunirían con otras fuerzas procedentes de Estremoz, Moura, Serpa y Monsaraz.

El 21 de marzo se pondrían en marcha. La fuerza de vanguardia, formada por 500 soldados escogidos y perfectamente abastecidos y equipados, estaría al mando de Joao Leite. Tras la vanguardia marcharía el resto de la fuerza al mando de Joao da Costa.

Los sargentos, que no estaban al tanto de los planes portugueses, acordaron encontrase con Joao Leite en el mismo molino pero en esta ocasión Joao Leite llegaría acompañado de cinco o seis hombres que apresarían al sargento si se negaba a colaborar. Después se apoderarían de la media luna y darían paso a los 500 de la vanguardia para apoderarse del castillo y la ciudad. En el peor de los casos, Joao Leite suponía que podrían resistir en el castillo al menos 20 días pues, es una fortificación que domina las demás y

“…fechado por si com m. boas muralhas e dentro m. biscouto e municoens e fora delle nao tinha o enemigo (castellanos)…” (11)

En la Relación de los hechos que fue impresa en Sevilla en 1652 se expone una versión distinta de las operaciones pues se apunta que los sargentos facilitarían la entrada de 300 portugueses que desarmarían a los guardias de la media luna de la media luna y a la guardia que tenían los irlandeses en el Matadero. Otra parte entraría por la Puerta de Santa Marina y la caballería por la Puerta de la Trinidad. Una vez apoderados de esta puerta entrarían 1000 infantes y 500 caballos.

El día 19, cuando todo estaba dispuesto, los portugueses apresaron a dos rapaces cerca de Campomayor que les informaron de la llegada a Badajoz de un fuerte contingente de caballería. Ante la sospecha de que los sargentos hubieran sido descubiertos se aplazó la operación.

En realidad, las tropas habían llegado para reforzar la guarnición pues se sospechaba que los portugueses estaban preparando una incursión aunque se desconocían sus planes.

Este contratiempo no desanimó a los portugueses que volvieron a concertar una nueva cita con los sargentos. En efecto, tras suspenderse el encuentro del 21 de marzo, Joao Leite concertó una nueva entrevista con el sargento en la que se acordó que la visita prevista para la noche del 21 se realizaría la noche del Domingo de Pascua.

No obstante, el sargento gallego, el traidor que había dado pie a toda esta trama, no pudo aguantar la tensión de la espera

“…temendo q. se uvesse a descubris o negocio dijo a sua amiga q. andaua metido em hum trato q. nao lhe podia durar muito a vida pello que se queria yr terra dentro, e a quis persuadir q. foie em sua companha o que elle nao quis faser e assentarao q. a mandaria buscar…” (12)

La huida del sargento gallego precipitó los acontecimientos. Sobre el desenlace de la historia hay varias versiones:

-Joao Leite señala que la amante del sargento gallego (Catalina García) mantuvo una fuerte disputa con la amante del sargento flamenco (Isabel Sánchez). La disputa se produjo una semana después de huir el sargento gallego y resultó crucial ya que poco después Catalina García informó a las autoridades que el sargento flamenco solía ir a Portugal y aunque no traía botín no le faltaba dinero.
-Mateus Rodrigues apunta que la riña fue entre el sargento y su amante.
-La Relación y los documentos del interrogatorio al sargento flamenco indican que fue una disputa entre los sargentos. En efecto, el sargento flamenco, según expresa en su confesión, pasaba mucho tiempo en casa de Catalina García, amante del sargento gallego, y aunque eran tres consumiendo al final las cuentas las saldaban entre dos. Esto no agradaba al sargento flamenco que se sentía engañado. El sargento gallego temió que su amigo le denunciase y decidió huir.

Como quiera que fuese, la denuncia alertó a las autoridades militares que desde ese momento vigilaron los pasos del sargento flamenco. Este no debió percibir nada pues en una nueva entrevista aseguró a los portugueses que podía seguir adelante con el negocio solo ya que entraba y salía del castillo siempre que quería y era muy conocido y apreciado por sus soldados.

Pese al interés del sargento la operación no llegó a concretarse pues fue detenido en casa de su amante. En el registro de la casa encontraron cien monedas (patacas) y el sargento acabó confesándolo todo (13).

Las fuentes vuelven a distanciarse en el final de la historia pues en la Relación se apunta que el sargento flamenco fue detenido en el convento de San Gabriel. Sometido a tormento terminó confesándolo todo. Condenado a muerte fue ahorcado y descuartizado como escarmiento. El sargento gallego, que había huido, fue apresado en Salamanca y conducido después a la ciudad donde sería ajusticiado (14).

Mateus Rodrigues señala que el sargento flamenco fue detenido, interrogado/torturado y ahorcado. El sargento gallego fue apresado y durante un tiempo se intentó que denunciase a los contactos que servían de enlace con Joao Leite.


Fig. 1. Fachada exterior de la Puerta del Alpéndiz


Fig.2 Fachada interior de la Puerta del Alpéndiz

Hasta aquí la historia de la traición pero pasemos a la puerta en la que debía materializarse la traición. Para ello veamos lo que se dice en la Historia de Badajoz. Continuación de la que escribió D. Juan Solano de Figueroa ofrece la versión de los hechos que mas nos interesa

“…En el mes de Abril de 1652, Libró Dios esta Ciudad de una de las mayores aflicciones (…). Dos sargentos de ella, tenían inteligencia secreta con los enemigos (…) ofrecieron entregar la Plaza por la puerta que está hoy cerrada en el Castillo, detrás de Calatrava, que se llamaba en lo antiguo la Puerta de el Apendis, y hoy de la Traición: Este trato lo tenían muy adelantado: y en fe de él les habían enviado cierta porción de dinero (…) Aquella noche que fue la de 2 de Abril, se fueron a casa de una pobre muger de las del mundo, en ella se asieron de palabras sobre el dinero, y con esta ocasión llegó la pobre muger a entender la mala intención, y trato de sus huéspedes: y habiéndola dejado, al punto se fue a dar parte del General de lo que había entendido: Luego los mandó prender…” (15)

Es decir, a raíz de los sucesos del año 1652 la puerta que se llamaba en lo antiguo Puerta del Alpéndiz pasó a conocerse como la Puerta de la Traición.


Fig. 3. Portillo situado junto a la Puerta del Alpéndiz.

La coincidencia entre las puerta de la Traición y Alpéndiz parece clara pero antes de concluir creemos necesario hacer algunas precisiones. En efecto, debemos señalar en primer lugar que en el Cabildo Municipal del día 5 de enero las autoridades municipales acordaron cerrar la Puerta del Alpéndiz. La orden no se demoró pues en el Cabildo Municipal el 26 de enero se recoge el pago a Francisco Hernández Manzano por auer tapado la puerta del alpendiz que esta en el castillo. Es decir, la puerta estaba cerrada cuando sucedieron los hechos y por tanto cabría preguntarse como era posible entrar y salir por ella. En segundo lugar debemos tener muy presente que junto a la Puerta del Alpendiz se abre otra que también daba acceso a la media luna y en el plano de Badajoz del Krigsarkivet esta segunda puerta aparece identificada como Puerte del alpendis que esta serrada (19). Si tomamos esta cita en su sentido literal podríamos pensar que el autor de la Continuación de la Historia de Juan Solano de Figueroa pudo referirse a ella y no a la puerta musulmana (Puerta del Alpéndiz).

La hipótesis parece atractiva pero no la consideramos acertada ya que la única puerta que estaba tapada cuando el autor escribió su obra era la Puerta del Alpendiz. En efecto, tras construirse el semibaluarte de San Antonio el paso por la puerta quedó cortado. Como veremos más adelante, la otra puerta estaba en uso. Por otro lado, hemos de señalar que Puerta del Alpéndiz estaba cerrada cuando sucedieron los hechos pero debió permanecer en uso el postigo de una de sus hojas. En efecto, en el relato de Joao Leite se menciona un postigo por el que era posible pasar desde la media luna a la Alcazaba. Seguramente el postigo era de uso exclusivamente militar y destinado a la entrada y salida de los guardias. Finalmente el plano del Krigsarkivet, que es el único documento que pudiera servir de base para refutar la hipótesis que mantenemos, ofrece en este asunto información contradictoria. En efecto, en la planta del plano observamos que la puerta situada junto a la Puerta del Alpéndiz está abierta, por el contrario, en la leyenda del mismo se apunta que esta serrada. ¿Cómo explicar esta aparente contradicción entre la planta y la leyenda?. Creemos que la leyenda del plano no hace referencia al portillo que parece marcado en la planta sino a la vieja Puerta del Alpéndiz, es decir, no hay correspondencia entre la leyenda y la planta. En un segundo plano de Badajoz, conservado como el anterior en el Archivo Militar de Estocolmo, se vuelve a señalar la Puerta del Alpéndiz pero tampoco este documento es definitivo (20).

El nuevo nombre (Puerta de la Traición) caló rápidamente entre los badajocenses pues los documentos de la época lo recogen en varias ocasiones. Así, entre los puestos de guardia que el ingeniero Francisco Domingo se comprometió a reparar el 12 de agosto de 1665 se encontraba uno situado junto a la puerta de la traicion (16). En los cabildos municipales celebrados el 11 de enero y el 4 de febrero de 1677 se refieren a ella como Puerta de la Traición (17). Asimismo, Luis de Venegas (8 de julio de 1677) identifica al baluarte que se situaba delante de la Puerta del Alpéndiz como baluarte de la Puerta de la Traición (18).

Para concluir, volvemos a repetir que la Continuación de la historia que escribió D. Juan Solano de Figueroa deja claro, meridianamente claro, que la Puerta de la Traición es la puerta que se llamaba en lo antiguo, la Puerta de el Apendis. Esta tesis se ve reforzada con otros documentos. Especialmente interesante es el acta del Cabildo Municipal del 11 de enero de 1677. En este cabildo se propuso reparar el portillo q. cae a la puerta de la traicion (21). Parece razonable suponer que el portillo citado se corresponde con la entrada situada junto a la Puerta del Alpéndiz (Puerta de la Traición). Esperemos que nuevos datos, o una lectura más perspicaz de los existentes, puedan cerrar definitivamente este asunto.



NOTAS

1.B.N., Madrid, Ms. 6.777, fol. 37v.
2.B.N., Madrid, Ms. 8.187, ff. 36-37v.
3.Los documentos disponibles para reconstruir este suceso son escasos pero de excelente calidad.
-El relato más popular es el que aparece en la continuación de la historia del canónigo D. Juan Solano de Figueroa (”Historia de Badajoz. Continuación de la que escribió D. Juan Solano de Figueroa”, Revista de Estudios Extremeños, Badajoz, pp. 358-559)
-Relación en la que se declara la traición que dos sargentos de diferentes naciones habian maquinado hacer en la ciudad de Badajoz, entregando esta Plaza a los portugueses el Domingo 7 de abril deste año de 1652, Imprenta de Juan Gómez de Blas, Sevilla, 1652.
-Relaçao da facçao que se intentou contra Badajos o anno de 652 por Joao Leite. El documento está redactado por Joao Leite uno de los protagonistas de los hechos (Códice 1459, B.N., Lisboa, ff. 98-101). El estudio de este manuscrito ha sido posible gracias a la amable colaboración del Doctor António Paulo David Duarte. El documento fue publicado por el Coronel Horacio Madureira (MADUREIRA DOS SANTOS, H.: Cartas e outros documentos da época da Guerra da Aclamaçao, Lisboa, Estado-Maior do Exército, 1973, pp. 179-184). Se puede consultar también la síntesis del mismo que hizo Fernando Cortés (CORTÉS CORTÉS, F.: “Dos manuscritos portugueses con noticias sobre el Real Ejército de Extremadura (1640-1668) en la Biblioteca Nacional de Lisboa”, Revista de Estudios Extremeños, XLIII-1, Badajoz, 1987, pp. 226-227).
-Manuscrito de Matheus Roiz. El relato es interesantísimo pues Mateus Rodrigues fue un soldado de caballería contemporáneo a los hechos y tuvo información del caso por alguno de sus protagonistas (BGUC, Cod. 3062, copia mecanografiada y paginada por la paleógrafa D. María Vaz Pereira, Lisboa, Arquivo Histórico Militar, 1952 (81ª div., 2ª secç., cx., 3. nº2). El acceso a este material sólo ha sido posible gracias a Don Jorge Penim de Freitas.
-Juan Antonio Carro del Corral ha descubierto en el Archivo General de Simancas la documentación relativa a los interrogatorios del sumario (A.G.S., Guerra Moderna, Leg. 1822).
-El último trabajo sobre este episodio es obra Joao Penim de Freitas que en su magnífico blog Guerra da Restauraçao lo ha desarrollado en seis entradas. Esta es una magnífica oportunidad para recomendar este blog que en mi opinión, modesta opinión, no es uno de los mejores sino el mejor de todos cuantos conozco sobre la Guerra de la Restauración y en general sobre los aspectos militares de esa época en Portugal.
4.El sargento traidor tenía un historial poco lucido pues ya había sido encarcelado por haber liberado a un oficial que estaba preso. Cuando cumplió condena, consiguió licencia del General de la Artillería para entrar a pie en Portugal con objeto de conseguir algún botín con el que remediar su penuria (Relación en la que se declara la traición que dos sargentos de diferentes naciones habian maquinado hacer en la ciudad de Badajoz, entregando esta Plaza a los portugueses el Domingo 7 de abril deste año de 1652, Imprenta de Juan Gómez de Blas, Sevilla, 1652).
5.Manuscrito de Matheus Roiz, op. cit., pp. 244-246.
6.Relación en la que se declara la traición que dos sargentos de diferentes naciones habian maquinado hacer en la ciudad de Badajoz, entregando esta Plaza a los portugueses el Domingo 7 de abril deste año de 1652, Imprenta de Juan Gómez de Blas, Sevilla, 1652.
7.Manuscrito de Matheus Roiz, op. cit., pp. 250-252.
8.B.N., Lisboa, Códice 1.456, fol. 99.
9.B.N., Lisboa, Códice 1.456, fol. 99v.
10.Relación en la que se declara la traición que dos sargentos de diferentes naciones habian maquinado hacer en la ciudad de Badajoz, entregando esta Plaza a los portugueses el Domingo 7 de abril deste año de 1652, Imprenta de Juan Gómez de Blas, Sevilla, 1652.
11.B.N., Lisboa, Códice 1.456, fol. 100v.
12.B.N., Lisboa, Códice 1.456, fol. 101.
13.B.N., Lisboa, Códice 1.456, fol. 102.
14.Relación en la que se declara la traición que dos sargentos de diferentes naciones habian maquinado hacer en la ciudad de Badajoz, entregando esta Plaza a los portugueses el Domingo 7 de abril deste año de 1652, Imprenta de Juan Gómez de Blas, Sevilla, 1652.
15.“Historia de Badajoz. Continuación de la que escribió D. Juan Solano de Figueroa”, op. cit., pp. 358-559
16.CORTÉS CORTÉS, F.: “1640-1668: Fortificaciones en Extremadura”, Revista de Estudios Extremeños, XLII-1, Badajoz, 1986, pág. 196.
17.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 11 de enero y 4 de febrero de 1677, ff. 2 y 10.
18.Informe de Don Luis de Venegas, I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, ff. 145v-146.
19.El hallazgo de los planos de Badajoz que se custodian en el Archivo Militar de Estocolmo ha sido uno de los descubrimientos documentales más importantes de los últimos años (SÁNCHEZ RUBIO, C.M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003).
20.SÁNCHEZ RUBIO, C.M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, op. cit. pág. 37.
21.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 11 de enero de 1677, fol. 2.

sábado, 21 de marzo de 2009

Juan I. 11 de mayo de 1396




En 1395 el rey Don Joao I ordenó apoderase de Badajoz y Alburquerque pues consideraba que ambas poblaciones debían pasar a dominio portugués como pago por una deuda de 1.000 doblas que el rey Castellano no había satisfecho.

El cerebro de la operación fue Martim Afonso de Melo al que el rey Don Joao había encomendado la misión de ocupar ambas poblaciones. Este personaje se instaló en Campomayor y algunas noches se desplazaba hasta Badajoz o Alburquerque para espiar como se rondaba la muralla, la situación de los guardias, etc.

El gran protagonista de esta historia será Gonzalo Eanes Cao, un escudero que se había trasladado a Badajoz con su mujer e hijos tras cometer un asesinato en Elvas. Martim Afonso estaba al tanto de las andanzas de este personaje y concertó con él una entrevista en Campomayor. El único propósito era captarle para la causa portuguesa. En dicha entrevista Gonzalo Eanes no sólo aceptó la oferta de Martim Afonso sino que le aseguró que podía apoderarse de Badajoz si le proporcionaban hombres y una escala pues por las noches en las murallas de Badajoz sólo había centinelas en las puertas y entre una y otra había gran trecho (1).

Cuando Gonçalo Eanes volvió a Badajoz midió la altura de la muralla para construir la escala aunque en un nuevo encuentro con Martim Afonso este último consideró que la escalada no le parecía un sistema seguro proponiéndole un nuevo procedimiento: abrir una de las puertas de la ciudad. La crónica portuguesa no cita la puerta pero parece que Martim Afonso ya había pensado en una y por la descripción que hace de ella Gonçalo Eanes sabemos que era una puerta con dos portadas relativamente distantes ya que el portero tenía su casa entre ellas. La puerta contaba también con una torre en la que se establecía la guardia y que dominaba ambas portadas. Dadas las características de la puerta, Gonçalo Eanes consideró muy complicado abrirla. Entonces Martim Afonso le propuso hacerse con una copia en cera de las llaves. Gonçalo Eanes tampoco consideró viable esta idea aunque aprovechándose de la amistad que le unía con el portero y de la pobreza de este, logró embaucarle con una increíble historia sobre una cueva repleta de trigo que había descubierto en el término de Elvas. Gonçalo Eanes quería entrar varias cargas de trigo en Badajoz y para ello necesitaba que el portero abriese los candados para poder colarse dentro de la ciudad. El portero picó el anzuelo y se mostró dispuesto a entrar en el negocio pero le advirtió que todas las noches tenía que entregar las llaves de la puerta al Alfonso Sánchez (el mayor do luguar) por tanto, debía avisarle con antelación para dejar abiertos los candados. De este modo podría entrar el trigo y una vez intramuros el portero podría cerrar los candados. Como es obvio, la cueva no existía y era Martim Afonso quien proporcionaba el trigo.

Una vez convencido al portero comenzó a traer trigo. Para mayor seguridad cambiaba las horas de entrada pero en todas las ocasiones, Gonçalo Eanes llegaba con el trigo hasta la Cerca Vieja y desde allí el portero transportaba la carga dentro de la ciudad.

Todo parecía marchar perfectamente pero las continuas entradas y salidas de Gonçalo Eanes llevaron a que algunos miembros del Cabildo Municipal sospechasen de él y le acusaron de estar en tratos con los portugueses. Gonçalo Eanes negó las acusaciones pero las autoridades municipales no le creyeron y le expulsaron de la ciudad.

Gonçalo Eanes partió de Badajoz camino a Sevilla y desde allí a Évora. Cuando se encontraba en Évora volvió a encontrase con Martim Afonso que le comunicó que el Rey ( Joao I) había dado el visto bueno para tomar Badajoz. Gonçalo Eanes decidió entonces regresar aunque su vuelta podría costarle la vida. En efecto, las autoridades de Badajoz, cuando supieron de su presencia, le hicieron saber que podía ser ahorcado o encarcelado. El portugués replicó que sólo permanecería en Badajoz el tiempo justo para cobrar una deuda. No obstante, antes de partir concertó una nueva entrega de trigo con su amigo el portero.

La madrugada del 11 de mayo Gonçalo Eanes fue a la puerta del portero y le pidió que aguardase a que fuese a por el trigo. En realidad, se desplazó hasta el Vado del Moro donde le esperaban las tropas portuguesas que abrían de ayudarle a tomar la ciudad. En efecto, Gonçalo Eanes volvió acompañado de diez hombres que apresaron al portero y entraron en la ciudad


“..por la puerta del río de la cerca vieja y los dejó al pie de la torre de fuera, y fue a la puerta y encontró una sobre otra y empujó con el hombro y abrió una de ellas y la mujer del portero estaba detrás de pie, y cuando lo vio habló primero y dijo a Gonçalo Eanes: “Señor vengáis en hora buena, ¿qué es de mi marido?-“allí viene”, dijo él, “con las bestias cargadas” y diciendo esto, abrió la otra puerta; y ella le dijo que no abriese más, y el dijo que las bestias eran muchas y no cabían por una. Entonces consintió ella en lo que hacia él, y él tomó cuatro cantos y apoyó dos en cada puerta y se puso sobre el escalón de pie, y la castellana a su lado. En esto se descubrió detrás de la torre Afonso Fernandes Rabello escudero de Afonso Pires el Negro, que iba como capitán de estos diez y un hombre de a pie de Gonçale Eanes. Y ella, cuando los vio, apretó las manos y dijo: “Jesús, ¡qué en hora mala es esta!” Gonçalo Eanes entonces le echó la mano a la garganta con fuerza, de manera que la hizo colocarse ante él y le dijo enseguida a su hombre: “¿Traes puñal o adarga ¿”-“Sí, traigo”, dijo él “Pues degolla a esta puta que no grite”-“¡Señor Gonçalo Eanes”, dijo ella, “no me mates; yo me callare!”. Y él se apiadó de ella, y la metió en la casa y le apagó la candela y se la dejó en custodia a su hombre. Y allí vinieron los diez y se pudieron entre las puertas; a ellos les dijo que no la desamparasen pasara lo que pasara. Y él se fue derecho a llamar a Martim Afonso que andaba rápidamente y vio que entraba ya por la puerta del río de la cerca vieja y tratando que no se detuviesen, nadie le hablaba con la prisa que llevaban. Y él tomó a uno que conocía como trompeta y se fueron ambos delante solos. Y ellos, que iban solos delante junto a la puerta, desde allí comenzaron a decir desde arriba: ¡A las armas! ¡A las armas! ¡Castilla! ¡Castilla!. A estos gritos acudieron algunos a la puerta, y el trompeta empezó a tocar, confundiéndose unos con otros, de tal modo que quedó la puerta sola y los diez subieron a lo alto del muro. Entonces llegó Martim Afonso con los que llevaba, sin encontrar dificultad alguna y entró con sus gentes haciendo cada uno lo que le mandaron, así en la subida al muro y la guarda de la puerta como en la captura de los mejores. El “San Jorge” era tanto como “Portugal”mezclado que producía un gran temor a los que lo escuchaban y mucha fuerza a los que tomaban la ciudad. Y enseguida llegó Alvaro Coitado con el concejo e Elvas, así de a pie como a caballo, y gentes de Olivenza y Campomayor y todos se apoderaron del lugar sin que hubiese mas pelea, salvo dos torres que se quisieron defender, pero no sirvió de nada…” (2)

La crónica de Don Joao precisa que esto sucedió la madrugada del 11 de mayo (día de la Ascensión) del año 1396. La crónica portuguesa hace una exposición muy detallada de los hechos pero no deja del todo claro si el matrimonio de porteros guardaba la Puerta del Río u otra puerta. En efecto, en la narración sólo aparece citada una puerta por su nombre: la Puerta del Río. Al mismo tiempo se hacen continuas referencias a la puerta de los porteros dando a entender que los porteros vivían en la Puerta del Río. No obstante, cuando se describe como se apoderaron los portugueses de la puerta de los porteros se dice que Gonçalo Eanes, una vez que dominó esta puerta, ordenó a sus diez hombres que permaneciesen en ella y

“….no la desamparasen pasara lo que pasara. Y él se fue derecho a llamar a Martín Afonso que andaba rápidamente y vio que entraba ya por la puerta del río de la cerca vieja y tratando que no se detuviesen, nadie le hablaba con la prisa que llevaban. Y él tomó a uno que conocía como trompeta y se fueron ambos delante solos…” (3)

En este caso el texto es muy explícito y diferencia la puerta donde vivían los porteros de la Puerta del Río. Más adelante vuelve a insistir en esta misma idea pues asegura que los portugueses consiguieron consolidar su posición en la puerta de los porteros gracias a la oportuna llegada de los hombres de Martim Afonso y Alvaro Coitado.

Si aceptamos la existencia de dos puertas, hemos de concluir señalando que una de ellas, la Puerta del Río, se abría en la Cerca Vieja y la segunda en otra muralla distinta pues, no tendría sentido ocupar dos puertas de la misma cerca. Es decir, tendríamos que situar la segunda puerta en otro recinto amurallado (¿Alcazaba?).

Con independencia del emplazamiento exacto de la puerta lo que si sabemos es que era una puerta muy compleja que contaba con dos portadas lo suficientemente alejadas como para permitir que entre ellas tuviesen su casa los porteros. Sabemos también que las dos portadas estaban dominadas por una torre situada, posiblemente, en la portada exterior (4). Si hemos interpretado bien los datos todo parece apuntar hacia una de las puertas en recodo de la Alcazaba.

Por otro lado, la crónica portuguesa parece indicar que los portugueses se apoderaron de la ciudad y la Alcazaba ya que entre los prisioneros que tomaron se encontraban el obispo, el mariscal de Castilla (García González) y el mayor de la ciudad (Alfonso Sánchez). Esta relación de prisioneros es muy ilustrativa pues por estos años el obispo residía en la Alcazaba y al mayor de la ciudad (Alfonso Sánchez) era al que el portero entrega cada noche las llaves de la puerta. Es decir, todo parece apuntar a que los portugueses se apoderaron también de la Alcazaba aunque no estamos en condiciones de dar una respuesta satisfactoria a este asunto ya que Rodrigo Dosma señala que los castellanos lograron mantener la Alcazaba durante tres años (5).
En las crónicas castellanas no encontramos descripciones tan detalladas de los hechos. Así, Rodrigo Dosma señala que el rey Don Joao I

“…quebrando la tregua asentada con don Enrique III, hubo a hurto esta ciudad por la puerta de la Traicion, que está cerrada, cerca de la Nueva de la puente, y prendio al mariscal de Castilla García Gonzalez de Herrera, y por ello puso á riesgo de perderse el reino aunque se sustentaba lo principal, que era el castillo; pero al cabo de tres años, hecha la restitucion, año del Señor 1403, se tornó a poner tregua…” (6)

Solano de Figueroa coincide con Rodrigo Dosma cuando señala que el rey portugués entró en Badajoz

“...por vna puerta, que llamaron de la traicion, el nombre mismo está diçiendo lo que fue y pasó, pues á no auerla franqueado traidores de su Rey y de su Patria quiça no vuiera el enemigo logrado esta fortuna...” (7)

Es decir, a diferencia del episodio de Alfonso Enríquez, y su correspondiente puerta, en el episodio de Joao I tanto Rodrigo Dosma como Solano de Figueroa hablan de la Puerta de la Traición, por ello, consideramos que fue la toma de la ciudad por las tropas de Joao I el episodio que dio nombre a la puerta. En realidad, en 1396 se materializaron dos traiciones: la que consumó Gonçalo Eanes y la ruptura de las treguas que habían firmado los reinos de Castilla y Portugal. En este sentido son muy ilustrativas las palabras que el rey Enrique III escribió al Maestre de Santiago

“…aquel traydor (el rey de Portugal) me quebranto las treguas e me tomo malamente la mi cibdat de Badajoz, e la robo e la destruyo…” (8)

Por otro lado, debemos recordar que no existió traición en la toma de Badajoz en el año 1169 aunque sobre este asunto es muy conveniente apuntar algunas matizaciones:

-Geraldo Sem Pavor fue un personaje famoso por sus asaltos a las fortalezas escalando los muros de noche y por sorpresa. Los cronistas emplean el verbo “gadara” para definir la táctica de Geraldo. Este verbo podemos traducirlo como “tomar por sorpresa” pero también como “traición” (9).
-En la Vida de S. Teotónio se atribuye al rey Alfonso Enríquez un novo generi pugnando (…) quasi per latrocinium (10).
-Manuel Terrón Albarrán nos precisa que las crónicas musulmanas suelen calificar de traidores a sus enemigos y traición a cualquier acción de guerra cristiana (11).
-Algunos autores han visto una traición en el ataque de Alfonso Enríquez pues los almohades de Badajoz tenían un pacto con el rey de León (12).
-Matías Lozano apunta que los portugueses entraron en la ciudad porque un traidor abrió una puerta. Desconocemos la procedencia de esta información y por tanto no podemos valorar su fiabilidad aunque es posible que este autor tomara la noticia de Tirso Lozano Rubio.

Hechos los considerandos anteriores, volvemos a insistir que en el desarrollo de las operaciones que permitieron a Geraldo Sem Pavor y Alfonso Enríquez apoderarse de la medina no existió traición y habría que forzar mucho los hechos para basar en ellos el origen del nombre de la puerta.

Pasemos ahora a la localización de la puerta. Ya hemos adelantado que la puerta aparece citada en un romance de mediados del siglo XVI

A morir viene en Rivillas
Que también muere veloz
En el gran río, lamiendo
La Puerta de la Traición (13)

Más explícito resulta Gil González Dávila (siglo XVII) que señala

“…Entrase á esta ciudad por nueve puertas que son: Puerta-Nueva (Puerta de Palmas), Puerta de la Traycion, Puerta de Santa Marina, Puerta de la Trinidad, Puerta de Merida, Puerta de las Angustias (Puerta del Capitel), Puerta de los Pelambres, Puerta del Río (Puerta de Nuestra Señora del Pajarito), Puerta del Alpéndiz …” (14)

Pese a la simplicidad del texto podemos extraer varias conclusiones:

-Parece deducirse que en ese momento la Puerta de la Traición estaba en uso.
-Podemos afirmar sin ningún género de dudas que la Puerta de la Traición no se corresponde con las puertas que relaciona Gil González Dávila, es decir, las puertas de Palmas, Santa Marina, Trinidad, Mérida, Capitel, Alpéndiz, Pajarito y Pelambres. En esta relación sorprende la ausencia de las puertas de la Coracha y Yelves. Podríamos pensar que las silencia porque una de ellas es la Puerta de la Traición. Esta hipótesis, en principio muy razonable, debemos descartarla pues los documentos de la época cuando se refieren a ellas las identifican por sus respectivos nombres (Coracha y Yelves) y además no las vinculan con la Puerta de la Traición.
-La Puerta de la Traición aparece intercalada entre las Puertas de Palmas y Santa Marina. Si Gíl González hubiese enumerado correlativamente las puertas tendríamos un dato valiosísimo para fijar su situación, por desgracia, no podemos certificar que la relación siga un orden correlativo.

Por último, si combinamos los datos que nos proporcionan las distintas fuentes sobre la Puerta de la Traición podemos concluir lo siguiente:

-La puerta por la que entraron los portugueses en la ciudad era conocida como Puerta del Río (Crónica de Don Joao I).
-Estaba en la Cerca Vieja (Crónica de Don Joao I).
-En las proximidades de la Puerta de Palmas (Rodrigo Dosma) y de la desembocadura del Rivillas (romance anónimo).
-Estaba cerrada en los siglos XVI y XVII (Rodrigo Dosma y Solano de Figueroa).
-La Puerta de la Traición no puede corresponderse con la Puerta de la Coracha ya que esta última está bastante alejada de la Puerta de Palmas y además Rodrigo Dosma asegura que los portugueses no se apoderaron de la Alcazaba.

A primera vista parece que la Puerta del Río-Pajaritos reúne todas las características que hemos enumerado. En efecto, sabemos que en 1631 estaba cerrada pues en el cabildo del día 10 de enero de 1631 se solicitó su reapertura

“…En este ayuntamiento el señor corregidor dio noticia a esta ciudad de un auto que antes de agora su Mg. tiene probido para que no anden barcos en la tabla del rrio de guadiana desde la puerta de la coraxa hasta las aceñas y que todos los dias a la orazion se su junten a los arcos de la puente e no salgan de alli hasta salido el sol y que se va excentuando con que cesa el ynconbeniente de poder entrar ninguna persona forastera por la puerta del rio questa tapada por el temor de peste caussada en milan y ansi mismo si se abriese se seguira utilidad a esta ciudad por proueexese por aquella parte de agua del rrio de guadiana a menos costa sobre que su Mg. tiene preuenido para que se abra y cada carga de agua se venda todos los dia a seis mr. no mas …” (15)

Este documento es valiosísimo por varios motivos. En primer lugar, las puertas de la Coracha y del Río están nominadas como dos puertas diferentes y ambas aparecen citadas por sus nombres. En segundo lugar, en la Puerta del Río confluyen las tres características que identifican a la Puerta de la Traición:

-Su nombre: Puerta del Río.
-Su ubicación cerca de la Puerta de Palmas y de la desembocadura del Rivillas.
-Estaba tapiada.

Estos elementos parecen definitivos pero debemos recordar que Gil González Dávila señala que las puertas de la Traición y del Río-Pajaritos eran dos puertas distintas. Por otro lado, la Puerta del Río-Pajaritos se cerró con motivo de la peste de Milán (1630-1631) y a finales del siglo XVI estaba abierta. Este detalle es muy significativo pues Rodrigo Doma señala que a finales del siglo XVI la Puerta de la Traición estaba cerrada lo que vendría a descalificar a la Puerta del Río- Pajaritos como candidata para ser la Puerta de la Traición (16).

Parece que hemos llegado a un callejón sin salida pues ni Rodrigo Dosma ni Solano de Figueroa llegan a identificar la puerta (17). El silencio de Solano nos resulta extraño pues conocía bien el episodio ya que había leído la crónica de Don Joao. Esta circunstancia pudiera significar que Solano ignoraba la situación de la Puerta de la Traición, o bien, era tan conocida que no creyó necesario hacer aclaración alguna. Tampoco podemos descartar que para él la Puerta de la Traición coincidiese con la puerta del embarcadero. Lo único que podemos asegurar es que Solano de Figueroa no identificaba a la Puerta de la Traición con la Puerta de la Coracha pues en la segunda parte su obra apunta que en marzo de 1668 se encontró una inscripción en una puerta de la ciudad que llaman de la Coraja.

Afortunadamente Arcadio Guerra viene en nuestra ayuda para poner algo de luz en este enigma. Efectivamente, cuando Arcadio Guerra estudió la Puerta de la Traición dejó claro que debemos vincularla con Joao I y además propuso situarla en las traseras de la Escuela de Idiomas (antiguo palacio de los Calderón). Como base para esta identificación señala que cuando se demolió la Puerta Nueva del Río, situada en las traseras de la Escuela de Idiomas, se descubrieron debajo de ella los restos de otra puerta más antigua. Arcadio Guerra supone que esta puerta enterrada se corresponde con la Puerta de la Traición. Sus palabras son muy ilustrativas

“…queda, pues, fuera de toda duda que la Puerta de la Traición, cuando menos de principios del siglo XV para acá, estaba junto a la desaparecida Puerta de los Carros (se refiere a la Puerta Nueva del Río) (…) en cuya inmediación se apreciaban indicios soterrados de la “de la Traición” lo que indujo a sospechar que se trataba de ella duda que desaparece con la afirmación de Dosma de que en 1581 estaba ya cerrada y cerca de la Nueva de la Puente (Puerta de Palmas)…” (18)

Su tesis puede ser discutible pero al menos deberíamos aceptar que debajo de la Puerta Nueva del Río existía otra más antigua.

Llegados a este punto debemos recordar que a nuestro juicio existieron tres puertas del Río en la historia de Badajoz:

-La más antigua debió abrirse en la Cerca Vieja que se extendía por las traseras de la Escuela de Idiomas y debe corresponderse con la que vio Arcadio Guerra e identificó como Puerta de la Traición.
-La segunda Puerta del Río se abría también en la Cerca Vieja y viene a coincidir con el emplazamiento de la actual Puerta de Pajaritos.
-La tercera recibe el nombre de la Puerta Nueva del Río y se ubicaba, aproximadamente, en el mismo lugar de la primera.

La existencia y localización de la segunda y la tercera puertas están fuera de toda discusión.

La hipótesis de Arcadio Guerra nos resulta muy viable. Asimismo no está de más recordar que el plano de Badajoz del Krigsarkivet muestra en este punto una estructura de planta acodada que es muy similar a la que se encontraba frente a la actual calle Vasco Núñez y de la que ya hemos hablado al estudiar el episodio de Alfonso Enríquez. En cualquier caso, debemos dejar bien claro que la ubicación de la Puerta de la Traición en este lugar no es segura y sólo nuevos documentos o un sondeo arqueológico podrán confirmar este extremo.



NOTAS



1.LOPES, F.: Crónica de D. Joªo I, Libraría Civilizaçªo, Biblioteca Histórica, Série Regia, Porto, 1949, vol. II, pp. 337-338.
2. LOPES, F.: Crónica de D. Joªo I, op. cit. pp. 343-345. La traducción que ofrecemos es de nuestro compañero Antonio Castaño (Castanho, diría yo). Desde aquí, muchas gracias.
La gesta de Martim Afonso perduró en la memoria de los portugueses pues con motivo de una escaramuza que en 1641 sostuvieron las tropas castellanas y las portuguesas dirigidas por un sucesor de Martim Afonso se dice

“...si hum Martim Affonso de Mello seu ascendente tomou Badajoz, nâo tem o nosso General menos valor para tamben o ganhar...”

Relac’am da victoria qve alcançou o Alférez Chistouao de Carualho, nos campos da villa de Oliuença contra o enimigo castelhano, Antonio Aluarez, Lisboa, 1641 (publicado por Manuel Márquez en la Revista del Centro de Estudios Extremeños-1, Badajoz, 1927, pág. 172).
3.LOPES, F.: Crónica de D. Joªo I, op. cit. pág. 344.
4.Por la estructura y por su proximidad podemos aventurar, y nunca mejor dicho, que los porteros se encontraban en la Puerta de Yelves.
5.DOSMA DELGADO, R.: Discursos pátrios de la real ciudad de Badajoz, op. cit., pág. 153. Hemos de apuntar que Rodrigo Dosma pudo trabucar alguna fecha ya que algunas noticias que refiere sobre la etapa de dominio portugués son en realidad posteriores a la devolución de la ciudad, es decir, cuando Badajoz era castellana de nuevo.
Asimismo, no deja de sorprendernos como tras la muerte del obispo Don Fernando Suárez de Figueroa (1379-1398) siguió una confusa etapa en el episcopologio badajocense. Los distintos autores que se han ocupado del asunto no se ponen de acuerdo sobre el nombre el siguiente obispo o incluso si hubo un periodo de sede vacante hasta que fue nombrado obispo Fray Gonzalo de Alba (1407-1408) (LÓPEZ, T.A.: “Los obispos de Badajoz. Catálogos y consagraciones” XXVIII Coloquios Históricos de Extremadura, Badajoz, 2001, pág. 254).
6.DOSMA DELGADO, R.: Discursos pátrios de la real ciudad de Badajoz, op. cit., pág. 153; SOLANO DE FIGUEROA Y ALTAMIRANO, J.: Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz, Imprenta del Hospicio Provincial, Badajoz, 1929, 1ª-IV, pp.123-124.
7.SOLANO DE FIGUEROA Y ALTAMIRANO, J.: Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz, op. cit., 123.
8.MAZO ROMERO, F.: El condado de Feria (1394-1505). Contribución al estudio del proceso señorializador en Extremadura durante la Edad Media, Badajoz, 1980, pág. 77.
9.LAPIEDRA, E.: “Giraldo Sem Pavor, Alfonso Enríquez y los almohades”, Bataliús, I, Letrúmero, 1996, pp. 150-153.
10.HERMANO SARAIVA, J.: História concisa de Portugal, Pulicacçoes Europa-América, Mira-Sintra-Mem Martins, 2001 (21ª edición), pág. 53.
11.TERRÓN ALBARRÁN, M.: “El arrabal Oriental de Badajoz”, op. cit., pág. 25.
12.CASTÓN DURÁN, F.: Rincones de la historia extremeña, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja General de Ahorros, Tip. de la Viuda de A. Arqueros, Badajoz, 1945, pág. 78. HERCULANO, A.: História de Portugal, op. cit., pág. 562.
13.DÍAZ Y PÉREZ, N.: España. Sus monumentos y su arte. Su naturaleza é historia, Editorial Daniel Cortezo, Madrid, 1887, pág. 95.
Debemos recordar que el curso del Rivillas y su desembocadura han sufrido importantes cambios a lo largo de los años. Así, Rodrigo Dosma señala

“...Corre Rivillas de mediodia para norte en par del muro, aunque algo declina en cabo, cercando el castillo de la ciudad, yéndose á meter en Guadiana en el campo llano, de la vega de Mérida (...) Solia recoger á este arroyo mas cerca y derecho Guadiana, cuando se arrimaba mas al castillo de la parte del norte, á donde amontonando arena se ha retirado algo, dejando en seco lo mas del año la aceña de este lado puesta ante Orinaza...”

DOSMA DELGADO, R.: Discursos pátrios de la real ciudad de Badajoz, Biblioteca Histórico-Extremeña, Imprenta de la viuda de Arteaga y Compañía, Badajoz, 1870, pág. 31.

Por otro lado, los planos de Francisco Domínguez (1679) y Juan Muñoz Ruesta (1698) muestran como la banda de arena mencionada por Rodrigo Dosma se prolongaba más allá de la Puerta de Nuestra Señora del Pajarito. Finalmente a comienzos del siglo XVIII el curso del Rivillas fue modificado para construir el camino cubierto (CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz ciudad amurallada, op. cit., pág. 8).
14.GONZÁLEZ DÁVILA, G.: Teatro eclesiástico de la ciudad y Santa Iglesia de Badajoz, Salamanca, 1618, pág. 3.
15.A.H.M., Libro de Acuerdos, 10 de enero de 1631, fol. 144v.
16.Ya hemos tratado este asunto al hablar de la Puerta del Río-Pajaritos y sólo nos resta recordar que el 24 de noviembre de 1598 el Cabildo Municipal acordó cerrar varias puertas de la muralla dejando para uso de la ciudad las puertas de Palmas, Santa Marina, Trinidad, Pelambres i del rio q. dicen de la calle de morales q. em esta a de aver guarda (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 24 de noviembre de 1598, fol. 276). Es decir, la Puerta del Río estaba abierta y además debía continuar abierta. En segundo lugar sabemos cuando se cerró. En efecto, en el cabildo del 10 de enero de 1631 se indica que la puerta se tapió por el temor de peste caussada en milan. Por tanto, debemos vincular su cierre con las medidas que tomó el Cabildo Municipal a partir del día 16 de octubre de 1630 que es cuando se dio la alarma sobre la peste (CORTÉS CORTÉS, F.: Una ciudad de frontera. Badajoz en los siglos XVI y XVII, Caja de Ahorros, Badajoz, 1990, pág. 95). La epidemia que aparece mencionada es la que afectó a Milán y a otras ciudades de Italia entre los años 1630-31 pues, Bartolomé Bennassar asegura que

“... la peste de 1630-31 fue específica del norte de Italia y Alemania, pero la encontramos también en el Languedoc (Toulouse especialmente) y en la Meseta norte de Castilla...”
BENNASSAR, B.: La Europa del Siglo XVII, Biblioteca Básica de Historia, Anaya, Madrid, 1989, pág. 18.

En este sentido no podemos olvidar que una de las medidas que sistemáticamente tomaban las autoridades municipales para luchar contra la peste era cerrar la mayor parte de las puertas y vigilar el paso de las gentes por las que permanecían abiertas. Por tanto, si la puerta se cerró entre los años 1630-1631 Rodrigo Dosma no pudo referirse a ella.
17.SOLANO DE FIGUEROA, J.: Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz, 1º-IV, op. cit., pág. 123. El silencio de Solano nos preocupa pues conocía la crónica de Don Joao ya que cita el capítulo en el que se narra dicho acontecimiento.
18.GUERRA GUERRA, A.: “Callejero de la ciudad”, B.I.M., 30, Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, 1963, pág. 53. Matías Lozano también se hizo eco de las obras

“…en el año 1981 el Municipio de Badajoz emprende en este sector de la ciudad trabajos para urbanizar la zona apareciendo los cimientos de las antiguas murallas. Con acertado criterio se ha reconstruido lo suficiente para que se conozca lo que existió antiguamente…”

La palabras de Matías Lozano pueden inducirnos a error pues posiblemente se refieran a los restos la Puerta Nueva del Río que se había construido en el siglo XVIII y que se levantó en el mismo lugar de la primitiva puerta (LOZANO TEJADA, M.: Badajoz y sus murallas, Grafisur, Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, Los Santos de Maimona, 1983, pág. 134).

sábado, 28 de febrero de 2009

PUERTAS DE LA TRAICIÓN





LAS PUERTAS DE LA TRAICIÓN


La puerta de la traición es un elemento muy común en los recintos amurallados (trade gates, Reino Unido; port du trahisson, Francia; porta da traiçao, Portugal, etc.) (1). En general, suele corresponderse con un pequeño postigo situado en un lugar discreto o de difícil acceso aunque en Badajoz fueron puertas de cierta entidad que recibieron este nombre por asociarse a ellas algún episodio histórico en el que medió una traición.

Los tres acontecimientos que han dado lugar a sus correspondientes puertas de la traición son:

-El asalto del año 1169 (Alfonso Enríquez y Gerardo Sem Pavor).
-La conquista del año 1396 (Juan I).
-Los sargentos traidores del año 1652.

1. Alfonso Enríquez. 1169

El episodio del año 1169 tiene como principales actores al rey portugués Alfonso Enríquez y a Geraldo Sem Pavor. Este último era un guerrero de frontera que operaba con mucha autonomía pero bajo la tutela del Rey de Portugal (2). La acción “conjunta” de ambos, Alfonso Enríquez y Geraldo, les llevó a dominar las plazas de Trujillo, Évora, Jurumenha, Lobón, Alconchel, Mourao, Cáceres, etc.

Las conquistas portuguesas dejaban a Badajoz en una posición muy comprometida ya que estaba rodeada de plazas hostiles y su abastecimiento resultaba cada vez más difícil. Finalmente, Geraldo Sem Pavor decidió tomarla. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la fecha del ataque pues José Mattoso asegura que fue en abril de 1169 mientras que Ribeiro se inclina por el 3 de mayo de ese año (3).

La táctica habitual de Geraldo era el ataque por sorpresa mediante un grupo que escalaba los muros, anulaba a los centinelas y dejaba expedito el paso al resto de la tropa. Algunos autores consideran que gracias a esta táctica consiguieron superar las murallas de la cerca urbana de Badajoz y se apoderaron del caserío de la medina pero los hombres de Geraldo no pudieron entrar en la Alcazaba y mientras no se apoderasen de ella no serían dueños de Badajoz. Para reforzar a las tropas de Geraldo y culminar la conquista se presentó en Badajoz el propio Alfonso Enríquez (4).

En estos años Badajoz estaba bajo domino almohade y sin embargo el rey de León, Fernando II, no dudó en acudir en su ayuda cuando tuvo noticia del ataque portugués. Solano de Figueroa nos descubre los motivos que impulsaron a Fernando II

“…aunque la poseian los moros (Badajoz) estaba á la obediencia del Rey don Fernando ó por lo menos era de su conquista…” (5)

Es decir, Solano de Figueroa hace suya la explicación que se expone en varias crónicas (Castilla, los Once Reyes y Alfonso Enríquez) que aluden a las relaciones entre el Rey leonés y los almohades y sobre todo que Badajoz caía dentro de la órbita de expansión territorial de León. Dicho de otro modo, Fernando II no podía permitir que Badajoz pasase a dominio portugués pues la futura expansión leonesa hacia el Sur quedaría gravemente amenazada y amputada. En efecto, en el Tratado de Sahagún (1158) los reyes de Castilla (Sancho II) y León (Fernando II) delimitaron sus respectivas zonas de expansión y además acordaron no entrar en tratos con el rey de Portugal. Al reino de León le correspondieron las plazas situadas a la derecha del Guadalquivir desde Niebla hasta Lisboa incluyendo Montanchez, Mérida, Badajoz, Évora, Mértola, etc. Por otro lado, Alexandre Herculano considera que en el Tratado de Celanova (1160) pudo establecerse la frontera entre Portugal y León en el río Guadiana (6).

Los motivos que trajeron a Alfonso Enríquez hasta Badajoz no están claros. Unos autores vinculan el ataque con el repudio de Doña Urraca, esposa del rey de León e hija del rey portugués. No obstante, este hecho, que sin duda enojó a Alfonso Enríquez, ocurrió después del ataque a Badajoz (7). En la misma línea, la Crónica Latina apunta que Badajoz había sido entregado como dote de la boda y ahora pretendía recuperarla. Otros autores relacionan el ataque con la fundación de Ciudad Rodrigo (fundada por un enemigo de Alfonso Enríquez que contó con la protección del rey leonés) (8).

Sea como fuere, el rey de León se puso en camino para socorrer a los almohades con los que tenía un pacto de ayuda y sobre todo para defender su futura zona de expansión. Cuando las tropas leonesas llegaron a una legua de Badajoz los portugueses se habían apoderado de dos partes de la ciudad aunque los musulmanes resistían en la Alcazaba. Sobre este hecho están de acuerdo todas las crónicas. La Primera Crónica General de España va más allá pues asegura que Alfonso Enríquez tenie los moros ençerrados en una torre (9). Esta versión nos parece un tanto exagerada pues la Crónica de los Once Reyes repite las mismas palabras pero con un “ligero” matiz

“…El rey don Alfonso de Portugal (…) priso de la villa bien las dos partes e tenien los moros ençerrados en el castillo…”(10)

Es decir, los musulmanes se habían hecho fuertes en la Alcazaba y aguantaban los envites de las tropas portuguesas de Alfonso Enríquez y Geraldo.

Sobre el desarrollo de los hechos tras la llegada de los leoneses hay varias versiones. En primer lugar, tenemos el relato de R. de Hoveden. Según este autor el rey Alfonso Enríquez había llegado a un acuerdo con los musulmanes por el cual se rendirían si en el plazo de una semana no recibían ayuda. Mientras se cumplía el plazo los portugueses se desperdigaron por los campos que rodean Badajoz. Esta circunstancia fue aprovechada por leoneses y almohades que atacaron conjuntamente y por sorpresa a las tropas portuguesas. El propio Alfonso Enríquez, que descansaba plácidamente en su tienda, se vio sobresaltado e intentó escapar pero cuando salía por una de las puertas de la muralla se rompió la pierna al golpearse con el cerrojo de la puerta (11).

Otros relatos sitúan la fractura antes de la batalla

“…En el veynte y tres años del reinado del rey don Ferrando –que fue en la era de mill e dozientos e diez nueve años- el rey don Alfonso de Portugal (…) saco su hueste y se fue sobre Badajos (…) El rey don Ferrando luego que lo supo saco su hueste e fue sobre el rey de Portugal: e poso a una legua de la villa. Los cavalleros del rey don Alfonso dixeron: Señor, hevos aquí el rey don Ferrando do vine sobre, vos con gran hueste. El rey don Alfonso les dixo: Pues armemosnos e vayamos a el al canpo. El rey don Alfonso seyendo ya armado, firio el cavallo de las espuelas e fue por salir por la puerta. E el portero cuando abrio la puerta no empuxo el berrojo adentro. El rey saliendo muy recio por la puerta fue a dar de la pierna en el cerrojo e quebrose la pierna. Esto fue por el pecado quel fiziera contra su madre. E cayo luego fuera de la villa en un centeno que y avie. Don Ferrand Ruys, el castellano, que lo vio fue para el rey don Ferrando e dixole. Señor, aquí yaz el rey don Alonso con su pierna quebrada: e prendezle. E fue luego preso e levado al rey don Ferrando…” (12)

La Crónica de Castilla nos ofrece un desarrollo casi idéntico de los hechos pero señala que Alfonso Enríquez se fracturó la pierna después de la batalla que mantuvo contra los leoneses. Esta Crónica señala que tras ser derrotado, Alfonso Enríquez huyó del campo de batalla para refugiarse en la ciudad

“…E tan rresçyo entraron por las puertas de la villa que se quebranto el rrey de Portogal la pierna en el cerrojo de las puertas de la villa…” (13)

El asunto de la batalla no es baladí. En efecto, Fernando II debió aproximarse a Badajoz desde el cuadrante N.E siguiendo el camino de Mérida que es el que permitía acceder con mayor facilidad a la Alcazaba. Es decir, si Alfonso Enríquez se quebró la pierna cuando se dirigía a entablar batalla con los leoneses entonces deberíamos situar la puerta en las murallas que ceñían el curso del Rivillas. Por el contrario, si el hecho en cuestión sucedió después de la batalla entonces deberíamos situar la puerta en la ruta de escape hacia Portugal, es decir, en el otro extremo de la ciudad.

Frente a las versiones anteriores, procedentes de crónicas cristianas, la versión de lo hechos que se viene aceptando de forma generalizada es la que nos ofrece Ibn Sahib al-Sala, historiador de Beja que fue casi contemporáneo de los acontecimientos que estamos viendo. Según este autor cuando las tropas leonesas se aproximaron a Badajoz los portugueses salieron a su encuentro trabándose una batalla que se saldó con la victoria de los leoneses. Entonces, Alfonso Enríquez, se vio obligado a buscar refugio en la ciudad. Los almohades, que debían seguir el curso de los acontecimientos desde la Alcazaba, cuando comprobaron que los leoneses venían en su ayuda abrieron un boquete en una de las murallas de la Alcazaba

“...por un lado escondido, que no conocieron los cristianos, compañeros de Ibn al Rinch (Alfonso Enríquez) y cuando se convencieron de la llegada de Fernando, el Baboso, y de la persistencia de la guerra en él e Ibn al-Rink, abrieron este agujero y salieron todos por él a la puerta próxima de las puertas de la ciudad y la abrieron y metieron por ella el ejército de Fernando (...) y lucharon en el interior de la ciudad con los cristianos; y los almohades sitiados ayudaron a los compañeros de Fernando (...) y huyó Ibn al-Rink fugitivo y vencido, y cuando quiso salir por la puerta de la ciudad de Badajoz, inquieto y presa del miedo violento, estaba la barra de la puerta de la ciudad atravesada (...) y se apresuró el maldito Ibn- al-Rink en la salida, y en la prisa por huir y abrirse camino, rompió la barra de la puerta su muslo derecho, y cayó en el sitio desvanecido, y lo transportaron los infieles, sus compañeros, al lugar conocido por Caya, en las cercanias de Badajoz, y lo siguieron los caídes de Fernando, el Baboso, ya mencionado; lo condujeron preso ante él...” (14)

El relato de Ibn Sahib al-Sala menciona un boquete, brecha o portillo y dos puertas en la cerca de la medina. El portillo o boquete fue abierto por los musulmanes en las murallas de la Alcazaba. Por este portillo salió de la Alcazaba un grupo de almohades que abrió una puerta de la cerca urbana para que entrase el ejército leonés. La puerta debió emplazarse en las murallas de la ciudad o del Arrabal Oriental más cercanas a la Alcazaba. Por último, se menciona la puerta en la que se fracturó la pierna Alfonso Enríquez.

Para no extendernos más en este asunto concluimos con los relatos de Duarte Galvao y la Primera Crónica General de España sobre este episodio. El primero de ellos señala

“…E aconteceu que o cabo do ferrolho nao ficara bem colhido ao abrir das portas, e o cavalo, assim como ia correndo, topou nele com a ilharga de guisa, se feriu muito: e quebrou a perna a el-Rei (…). Nisto, o cavalo que ia ferido, nao podendo mais suter-se, caiu com el-Rey sobre a mesma perna, e acabou-lha de quebrar de todo, de maneira que os seus nao puderam mais levantá-lo, nem pô-lo a cavalo…” (15)

En la Primera Crónica General de España se dice que tras la derrota el Rey Alfonso Enríquez se refugió en la ciudad pero no considerándola segura huyó por

“… la puerta de la çipdad que se cerraua con pestiello de fierro, et puxo ell al pestiello por abrir la puerta et salir, mas non se abrio bien la puerta pero salio el rey mas tanta fue ell angostura de la puerta que crebo alli la pierna al rey, et el apenas pudo salir en el caballo que non cayesse del a tierra. Et fue y preso luego assaz mal parado…”(16)

Según Jiménez de Rada, tras hacer prisionero a Alfonso Enríquez los leoneses se dispusieron a tomar la ciudad aunque los musulmanes no ofrecieron resistencia y entregaron al rey Fernando II la Alcazaba y la ciudad (17). Asimismo, la victoria permitió a Fernando II recuperar las plazas que habían conquistado los portugueses (18).

El suceso de Badajoz resultó fundamental para el futuro desarrollo del reino de León y los documentos leoneses del año 1669 suelen terminar señalando que ese fue el año que Fernando II conquistó Badajoz e hizo prisionero al rey de Portugal (1169) (19).

Fig. 1. Puerta de la Coracha

Buena parte de los historiadores han supuesto que Alfonso Enríquez se fracturó la pierna en la Puerta de la Coracha. Por este motivo dicha puerta se viene conociendo también como la Puerta de la Traición. En las siguientes líneas intentaremos demostrar que ambos supuestos son erróneos.

En primer lugar, los historiadores y cronistas de los siglos XVI y XVII (Rodrigo Dosma, Fray Francisco de Coria, Gil González Dávila y Solano de Figueroa) no mencionan la Puerta de la Traición cuando relatan el episodio de Alfonso Enríquez. Por el contrario, todos ellos vinculan la Puerta de la Traición con la toma de la ciudad por las tropas portuguesas del rey Juan I en el año 1396, por tanto, no debemos asociar la Puerta de la Traición con Alfonso Enríquez sino con Juan I. Esta hipótesis no es nueva pues, ha sido defendida por varios autores a lo largo del siglo XX (Adelardo Covarsí, Leopoldo Torres Balbás, Fernando Castón, Arcadio Guerra, Manuel Terrón Albarrán, etc.) aunque al final la tradición se ha impuesto sobre el rigor histórico.

Por otro lado, consideramos muy poco probable que Alfonso Enríquez se fracturase la pierna en la Puerta de la Coracha. En efecto, las crónicas apuntan que cuando el rey de León llegó a Badajoz los portugueses habían conquistado la ciudad pero los almohades conservaban la Alcazaba. Si esta información es cierta, Alfonso Enríquez no pudo huir por una puerta de la Alcazaba ya que no consiguió entrar en ella. A esto se podría objetar, y con fundamento, que los portugueses podrían haber entrado en la Alcazaba y los almohades sólo controlasen el alcázar que se levantaba en el extremo S.E. de la Alcazaba. En cualquier caso, resulta muy significativo que todas las crónicas apunten que el percance de la pierna ocurrió en una de las puertas de la ciudad (20).

Especialmente significativa es la versión que nos ofrece Fray Francisco de Coria. Este autor sostiene que tras el enfrentamiento con los leoneses el rey Alfonso Enríquez se refugió en

“…una parte de la ciudad que era entre las dos cercas la cual ya tenía ganada a lo moros…” (21)

Si la información de Fray Francisco de Coria se ajusta a la realidad resulta evidente que la puerta por la que salió Alfonso Enríquez se encontraba en la cerca urbana. Fray Francisco Coria señala también que Alfonso Enríquez huyó de noche y por este motivo no vio el cerrojo.

Por otro lado, debemos tener presente la cronología de la Puerta de la Coracha. Sobre esta cuestión debemos recordar que Fernando Valdés estima que el frente norte de la Alcazaba es una obra almohade y la citada puerta se abre en este frente (22). Si esta hipótesis es cierta, nos encontramos con un dato definitivo ya que las obras almohades debieron realizarse después de abandonar Badajoz el rey Fernando II (21 de mayo de 1169). En efecto, tras partir Fernando II, llegó a la ciudad una importante tropa de almohades para reforzar la guarnición y las fortificaciones.

En nuestra modesta opinión la identificación de la Puerta de la Coracha con la puerta en la que Alfonso Enríquez se facturó la pierna es obra de Nicolás Díaz y Pérez. Este autor apoya su tesis en un plato “encontrado” cerca de la Puerta de la Coracha en el que aparece cincelada la inscripción R.A.º H. ANO MCXLVII que el mismo traduce como Rege Alphonso Enríquez an(n)o 1147. Por el contrario, Matías R. Martínez nos aclara que la pieza en cuestión fue adquirida por la Comisión de Monumentos que la compró a unos anticuarios ambulantes que posiblemente la habían conseguido en Llerena o Zafra pues de allí procedían otras antigüedades que vendieron a dicha Comisión. En nuestra modesta opinión Nicolás Díaz y Pérez echó mano de su fértil inventiva para situar en esta puerta el episodio de Alfonso Enríquez. La gran difusión de su obra ha contribuido a dejar sentado en buena parte de la historiografía badajocense que la Puerta de la Coracha es la puerta en la que Alfonso Enríquez se fracturó la pierna. Más sorprendente es que la nomine puerta de la Traición cuando no medio traición alguna. Volveremos sobre este asunto al tratar el episodio de Juan I.

Entendemos que los argumentos anteriores bastan para descartar a la Puerta de la Coracha como el lugar en el que Alfonso Enríquez se rompió la pierna. Pasemos ahora a localizar la puerta por la que huyó Alfonso Enríquez y en la que se fracturó la pierna. Para ello nos apoyaremos en Solano de Figueroa pues los autores anteriores a él o no recogen este episodio (Rodrigo Dosma) o se limitan a relatar los hechos de forma muy sumaria (Gil González Dávila) (23). Según Solano de Figueroa

“…La puerta por donde intentó salir el Rey de Portugal, en cuio çerrojo se quebró la pierna, está çerrada, y estaba en aquel lienço de muralla que cae sobre el Rio á las espaldas de la huerta que llaman del obispo, y era la puerta prinçipal, porque estaban alli las barcas para el pasaje de guadiana: y en aquellos tienpos, y mucho después, no vuo Puente. Pero cuando se fabricó, por darla mas hermosura, la dieron nueua puerta: çerrando la que antes tenia y con auerse çerrado, está abierta para dar noticia de este suceso…” (24)

Es decir, Solano de Figueroa ni menciona la Puerta de la Traición cuando habla de Alfonso Enríquez ni sitúa la puerta en la Alcazaba. Según este autor, la puerta por la que huyó Alfonso Enríquez se encontraba a las espaldas de la Huerta del Obispo, por tanto, si localizamos la huerta tendremos también la puerta. Afortunadamente la Huerta del Obispo es una finca conocida y bien documentada. Sabemos que fue propiedad de los señores de Higuera de Vargas (Gabriel de Silva y Vargas y su esposa). La propiedad era administrada por el presbítero Juan de Vera al que dichos señores habían dado poder para alquilar la finca. Junto a la huerta tenían los señores de Higuera unas casas principales que durante algún tiempo tuvo alquiladas Alonso García Silíceo (Alguacil mayor y asentista del pan de munición del Real Ejército de Extremadura) para fabricar el pan de munición destinado a la tropa. En una escritura de arrendamiento, fechada el 18 de junio de 1644, se especifica que la huerta se encontraba

“…dentro de los muros desta ciudad que llaman la huerta del obispo que alinda con las casas principales de la plazuela vieja de los dhos. mis partes (los señores de Higuera de Vargas) y con el olivar del conuento de los flayres de S. Domingo y otros linderos…” (25)

No es el único documento que menciona la huerta pues ya hemos dicho que es una finca que está muy bien documentada (26). Gracias a estas fuentes podemos situar la huerta entre la Plaza de Portugal (Plazuela Vieja), el Parque de Castelar y las murallas.



Fig. 2. Plano del Krigsarkivet. (SÁNCHEZ RUBIO, C.M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003).

El plano de Badajoz del Krigsarkivet es el documento definitivo que utilizaremos para situar la huerta. Según este plano la Huerta del Obispo estaba delimitada por las actuales calle de Vasco Núñez, la Plaza de Portugal, la calle de Gómez de Solís y la Avenida Ramón y Cajal (27).



F.3. Plano de Badajoz con el trazado aproximado de la muralla medieval y la Huerta del Obispo.

Tras esta breve reseña bibliográfica queda claro que la puerta citada por Solano se abría en las murallas que se extendían entre la Puerta de Palmas y la Torre del Canto del Guadiana.



Fig 4. Vista de Badajoz en la que se aprecia una entrada que debe corresponderse con la puerta citada por Solano (TERRÓN ALBARRÁN, M.: ”Petrvs Primvs Episcopvs Pacensis” La Catedral de Badajoz, Tecnigraf, Badajoz, 2007, pág. 105).

Hasta hace poco tiempo suponía que la puerta se abría en la estructura de trazo acodado que el plano del Krigsarkivet sitúa frente a la actual calle de Vasco Núñez. La estructura acodada estaba reforzada con una torre que fue derribada en el siglo XVII aunque el resto de la estructura se mantuvo en pie hasta el siglo XVIII. Debió ser una obra de cierta entidad y bastante consistencia pues en un plano de Badajoz de Juan de Subreville (9 de mayo de 1738) se dice que era una torre de piedra. Los últimos restos fueron demolidos cuando se construyó la cortina que une el baluarte de San Vicente con el semibaluarte de Palmas. Una estructura de trazado acodado idéntica a esta se levantaba en las traseras de la Escuela Oficial de Idiomas justo donde Arcadio Guerra insinúa que se abría una puerta (28).

La información de Arcadio Guerra me había persuadido que la puerta se abría en la citada estructura acodada pero hace poco Manuel Terrón ha publicado una vista en la que observamos que la puerta se encontraba justo al lado de la estructura. Desgraciadamente la vista es demasiado esquemática y lo que es peor inexacta ya que falta al menos una torre en el tramo de muralla comprendido entre la Puerta de Palmas y la Torre del Canto. Por otro lado, la puerta propiamente dicha está representada como una auténtica brecha si bien también está perfectamente representado el camino que conducía a ella e incluso el entronque del camino con una de las rampas del puente.

Varios documentos citan una puerta cerca de la Torre del Canto del Guadiana, es decir, en la misma zona que estamos viendo (29). No podemos terminar sin mencionar un curioso episodio que ocurrió en 1596 cuando unos vecinos abrieron fraudulentamente un portillo junto a la Puerta de Palmas. Consideramos que en realidad los que debieron hacer estos vecinos fue reabrir una puerta que se había tapiado previamente pues, no resulta creíble que pudieran abrir una brecha en la muralla sin que las autoridades municipales no pusieran freno al intento. Recordemos que en esos años las autoridades intentaban por todos los medios que los vecinos no acondicionaran los tramos caídos de las murallas para entrar y salir convirtiéndolos de facto en auténticas puertas (30). Si nuestra apreciación es cierta lo que hicieron los vecinos fue reabrir la puerta de la que habla Solano de Figueroa.

Una vez que hemos propuesto un emplazamiento para la puerta, y nunca mejor utilizado el verbo proponer, pasemos a la fecha en la que fue cerrada. Según Solano de Figueroa la puerta era la más importante de Badajoz pues, daba acceso al embarcadero. No obstante, la puerta perdió protagonismo cuando se construyó el puente (Puente de Palmas). En efecto, la obra del puente aconsejaba la construcción de una puerta (Puerta de Palmas) que estuviera en eje con su calzada. Esta solución contribuía a dar mayor relevancia al puente, que formaría conjunto con la nueva puerta, y además evitaba la vuelta que había que dar para entrar en la ciudad por la puerta del embarcadero. Es decir, lo que determinó el cierre de la vieja puerta no fue la pérdida de importancia del embarcadero sino su ubicación. Por tanto, podríamos fechar el cierre de nuestra puerta a mediados del siglo XVI o en la segunda mitad de esa centuria. No obstante, en octubre de 1630, para aislar la ciudad frente a la peste, se ordenó tapiar varias puertas para impedir la entrada de apestados. Una de las puertas que se tapió aparece identificada como Puerta de Guadiana (31) Desconocemos la ubicación de dicha puerta y no podemos descartar que se trate de la vieja puerta del embarcadero.

A modo de conclusión debemos decir que la puerta en la que se quebró la pierna el rey Alfonso Enríquez se encontraba, aproximadamente, en la cerca urbana que se extendía delante de la actual calle de Vasco Núñez y no debemos denominarla Puerta de la Traición. Según Solano fue la puerta más importante de Badajoz pues, comunicaba la ciudad con el embarcadero. Cuando se construyó el puente y se abrió la Puerta de Palmas se tapió aunque consideramos que en determinados momento se abrió en ella un portillo. Por último debemos advertir que sólo hemos localizado la puerta en la que Solano de Figueroa sitúa el episodio de Alfonso Enríquez. Es decir, Solano de Figueroa, basándose en unas fuentes que desconocemos, señaló que fue en esta puerta en la que Alfonso Enríquez se rompió la pierna. Ahora bien, las palabras de Solano no bastan para certificar que la puerta existiera en el año 1169. Asimismo no podremos asegurar la ubicación de la puerta en tanto no lo confirmen nuevos documentos o un sondeo arqueológico. En cualquier caso, la propuesta de Solano nos parece muy acertada.




Fig. 5. Vista de Israel Silvestre en la que se aprecia el lienzo de muralla en el que se abría la puerta del embarcadero.


NOTAS



1.Sobre este asunto se puede consultar MAZZOLI-GUITARD, C.: Ciudades de Al-Andalus. España y Portugal en la época Musulmana, Almed, Granada, 2000, pp. 81, 82, (not 53 y 54), RICARD, R.: “La Porte de la trahison: sens et origine de l’expression”, Al-Andalus, 13, 1948, pp. 472-474; “Recherches sur la Porte de la Trahison dans la fortification hispanomusulmane”, Al-Andalus, 20, 1955, pp. 167-188; TERRÓN ALBARRÁN, M.: “El arrabal Oriental de Badajoz, Alminar, 7, septiembre de 1979, pág. 25.
2.PORRINAS GONZÁLEZ, D.: “Actuación de Giraldo Sempavor al mediar el siglo XVII: Un estudio comparativo”, pp. 181y 183.
3.GONZÁLEZ, J.: Regesta de Fernando II, C.S.I.C., Madrid., 1943, pág. 80 (not. 91).
4.MATTOSO, J.: História de Portugal, vol. II, Círculo de Lectores, Lisboa , 1993, pág. 77.
Para estudiar el desarrollo de los hechos seguimos la magnífica síntesis que nos ofrece Manuel Terrón (TERRÓN ALBARRÁN, M.: Extremadura musulmana. Badajoz (713-1248), Tecnigraf, Badajoz, 1991, pp.174-178 y 473) y la edición crítica de la Crónica Geral de Espanha de Luis Felipe Lindley Cintra, vol. I, Impresa Nacional, Casa de la Moneda, Lisboa, 1951.
5.SOLANO DE FIGUEROA Y ALTAMIRANO, J.: Historia de la ciudad y obispado de Badajoz, Imprenta del Hospicio Provincial, Badajoz, 1929, 1ª-II, pág. 319. También Gil González Dávila señala que los musulmanes de Badajoz eran feudatarios del rey leonés (GONZÁLEZ DÁVILA, G.: Teatro eclesiástico de la ciudad y Santa Iglesia de Badajoz, Salamanca, 1618, pág. 3.
David Porrinas señala que el Rey leonés no intervino cuando ocuparon Trujillo y Cáceres y sin embargo no dudó en acudir a Badajoz cuando la ciudad estaba amenazada. Según este autor, si Badajoz pasaba a dominio portugués la futura expansión leonesa hacia el sur quedaba gravemente amenazada (PORRINAS GONZÁLEZ, D.: “Actuación de Giraldo Sempavor al mediar el siglo XVII: Un estudio comparativo”, op. cit., pág. 184).
6.HERCULANO, A.: História de Portugal, vol. I, Livraría Bertrand, Lisboa, 1980, pág. 562. Diogo Freitas do Amaral da por seguro que en Celanova se dejó bien asentado que Badajoz sería una conquista del reino de León (FREITAS DO AMARAL, D.: D. Afonso Henriques, Bertrand editora, Braga, 2001, pág. 159 y 163.
7.TERRÓN ALBARRÁN, M.: Extremadura musulmana. Badajoz (713-1248), op. cit., pág. 174-175.
8.HERCULANO, A.: História de Portugal, op. cit., pp. 556-557; GONZÁLEZ DÁVILA, G.: Teatro eclesiástico de la ciudad y Santa Iglesia de Badajoz, op. cit., pág. 19. La incursión que Alfonso Enríquez organizó para acabar con Ciudad Rodrigo terminó con un rotundo fracasó (Batalla de Arganal). Este desastre, que ocurrió antes del episodio de Badajoz, enfureció al rey Alfonso Enríquez que decidió descargar un nuevo golpe contra Galicia (FREITAS DO AMARAL, D.: D. Afonso Henriques, op. cit., pág. 160).
9.Primera crónica general de España, publicada por Ramón Menéndez Pidal, vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 1955, pág. 675.
10.CATALÁN MENENDEZ PIDAL, D.: De Alfonso X al conde de Barcelos, op. cit., pág. 260-261.
11.HERCULANO, A.: História de Portugal, op. cit. pág. 564.
12.Crónica Geral de Espanha Edición crítica de Luis Felipe Lindley Cintra, vol. I, Impresa Nacional, Casa de la Moneda, Lisboa, 1951, pp. CDLXXXI-CDLXXXII. La versión de la Crónica de los Once Reyes y la IV Crónica Breve sobre este mismo asunto se puede consultar en CATALÁN MENENDEZ PIDAL, D.: De Alfonso X al conde de Barcelos, Gredos, Madrid, 1962, pp. 261-262. La misma descripción de los hechos la encontramos en la Crónica de Alfonso Enríquez (Chronica do muito alto e muito esclarecido principe D. Affonso Henriques primeiro Rey de Portugal, op. cit., pp. 54-55).
13.CATALÁN MENENDEZ PIDAL, D.: De Alfonso X al conde de Barcelos, Gredos, Madrid, 1962, pp. 262, 263 (not. 62).
14.TERRÓN ALBARRÁN, M.: Extremadura musulmana. Badajoz (713-1248), op. cit., pág. 473.
15.GALVAO, D.: Crónica de El-Rey D. Afonso Henriques, Impresa Nacional, Casa de la Moneda, Lisboa, 1995, pp. 152-153.
16.Primera crónica general de España, publicada por Ramón Menéndez Pidal, op. cit., pág. 675.
17.GONZÁLEZ, J.: Regesta de Fernando II, op. cit., pág. 81.
18.TERRÓN ALBARRÁN, M (dir).: Historia de la Baja Extremadura, Real Academia de Extremadura de las Artes y las Letras, Badajoz, 1986, pág. 427.
19.GONZÁLEZ, J.: Regesta de Fernando II, op. cit., pp. 180 y 408.
20.Crónica Geral de Espanha Edición crítica de Luis Felipe Lindley Cintra, op. cit., pág. CCCLX (not. 121), CCCLXII (not. 136), CDLXXV y CDXXXII; Primera Crónica General que mandó componer Alfonso el sabio y se continuaba bajo Sancho IV en 1238, publicada por Ramón Méndez Pidal, vol. II, Gredos, Madrid, 1955, pág. 675; HERCULANO, A.: História de Portugal, op. cit., pág. 565 (not. 211).
21.CORIA, F.: Historia de Extremadura, fol. 357. Copia manuscrita del original (impreso en Sevilla en 1698), Biblioteca del Centro de Estudios Extremeños, Badajoz.
22.Varios autores han mantenido que la Puerta de la Coracha es una obra aftasí:
-CASTÓN DURÁN, F.: Rincones de la historia extremeña, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja General de Ahorros, Badajoz, Tipografía Viuda de A. Arqueros, Badajoz, 1945, pp. 77 y 79
-LOZANO TEJADA, M.: Badajoz y sus murallas, Grafisur, Colegio de Arquitectos de Extremadura, Los Santos de Maimona, 1983, pág. 43.
-TORRES BALBÁS, L.: “Paseos arqueológicos por la España musulmana, La alcazaba de Badajoz”, Revista de Estudios Extremeños, XII-3, Badajoz, 1938, pág. 243. Leopoldo Torres Balbás mantenía una postura más prudente pues, sólo aseguraba que no podía fecharse ni en los siglos IX y X ni después de mediado el siglo XII

“…únicamente cabe la duda de si se levantaron en el siglo XI por los monarcas de la dinastía aftasí o en la primera mitad del siglo siguiente bajo dominio almoravid…”

Fernando Valdés se muestra partidario de fechar el frente norte de la Alcazaba en el período almohade (VALDÉS FERNÁNDEZ, F.: “Las etapas constructivas de la alcazaba de Badajoz”, Bataliús, II, Letrúmero, Madrid, 1999, pp. 155 y 158-159). Si tenemos presente que las fuentes señalan que los almohades reforzaron las fortificaciones de la Alcazaba en el año 564 de la Héjira entonces podríamos situar el inicio de dichas obras entre el 21 de mayo y 24 de septiembre de 1169.
23.GONZÁLEZ DÁVILA, G.: Teatro eclesiástico de la ciudad y Santa Iglesia de Badajoz, op. cit., pp. 19-20
24.SOLANO DE FIGUEROA Y ALTAMIRANO, J.: Historia de la ciudad y obispado de Badajoz, Imprenta del Hospicio Provincial, Badajoz, 1929, 1ª-II, pág. 321.
25.A.H.P., Badajoz, Prot. 287, 18 de junio de 1644, s.f.
26.En otra escritura fechada el 13 de mayo de 1643, se sitúa de nuevo la Huerta del Obispo en la Plazuela Vieja. Se trata de una escritura de arrendamiento de una casa

“...con tres pieças que estan en el Palacio y casa principal donde esta la dha. huerta que es Yntramuros desta ciud. en la placuela biexa y de las tres piezas las dos son baxas y una alta...”
A.H.P., Badajoz, Prot. 216, 13 de febrero de 1643, fol. 47.
Finalmente debemos señalar que había una Varatana (atarazana que también aparece como ataraçana y taraçana) junto a la Huerta del Obispo (A.D.P., Badajoz, Leg. 40, número 424). La ataraçana debía encontrase entre la huerta y el Hospital de la Vera Cruz pues sabemos que en la Plaza de dicho Hospital existía una (A.H.P., Badajoz, Prot. 34, 30 de julio de 1592). Resulta muy sugerente la existencia de una atarazana junto a la puerta que daba acceso al embarcadero. No obstante, todos los indicios parecen apuntar que se trataba de un taller para hacer cuerdas ya que, Domingo Sánchez Sabino, que tenía alquilada la citada atarazana, era cordonero (MARCOS ÁLVAREZ, F.: Los gremios en Badajoz: Catálogo de maestros y aprendices (s.XVII), Editora Regional de Extremadura, Mérida, 1998, pp. 36, 119; A.H.P., Badajoz, Prot. 278, 8 de junio de 1627, fol. 449). En otras escrituras se vuelve a insistir en esta misma tesis (A.H.P., Badajoz, Prot. 31, fol. 597).
27.SÁNCHEZ RUBIO, C.M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003, pp. 19-37.
28.GUERRA GUERRA, A.: “Callejero de la ciudad”, B.I.M., 30, Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, 1963, pág. 53.
En la zona contigua a la Puerta de la Trinidad encontramos otra estructura similar. En este caso la torre es idéntica al resto de los cubos que reforzaban la muralla.
29.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 3 y 6 de marzo de 1636, ff. 270 y 265 respectivamente.
30.GARCÍA BLANCO, J.: Las fortificaciones de Badajoz durante la guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668), op. cit., pág. 31.
31.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 14 de febrero de 1631, fol. 149v.

sábado, 14 de febrero de 2009

Puerta de los Pelambres



La puerta se encontraba al final de la calle Joaquín Sama y su nombre está relacionado con las labores de curtido de la piel que se efectuaban en el barrio contiguo(1). En efecto, el término pelambre designa tanto al depósito de agua y cal viva como a la porción de pieles que se introducen en dicho depósito (2) En las inmediaciones de la puerta se ubicó, al menos hasta mediados del siglo XVI, el peso de la harina y una mancebía.

La mención más antigua a la puerta que hemos localizado aparece en las Sentencias y amojonamientos antiguos de valdios y Rescaldados de la M. N. Ciudad de Badajoz (1526 y 1527) (3).

Las puertas de Pajaritos y Pelambres han seguido una evolución similar. Como ya sabemos, el 24 de julio de 1598 y con motivo de un brote de peste, el Cabildo Municipal ordenó tapiar los portillos y cerrar varias puertas de la muralla para evitar la entrada en la ciudad de apestados (4). Sólo las puertas de Mérida, Trinidad, Santa Marina y Palmas permanecerían abiertas pero, el día 24 de noviembre, se reconsideró la medida y se permitió que las puertas de Pelambres y del Río también permaneciesen abiertas y en uso (5).

El 20 de octubre de 1629 el Cabildo Municipal ordenó reparar la puerta aunque desconocemos el alcance de la reparación (6).

Cuando se inició la Guerra de la Restauración de Portugal (diciembre de 1640) el Cabildo Municipal acordó su cierre y en 1642 se acondicionó una casa para los soldados que hacían guardia en la Puerta de Pelambres (7). El 12 de agosto de 1665 Francisco Domingo se comprometió a efectuar varias reparaciones en dicho cuerpo de guardia. Las reparaciones incluían

“…haçer tres tapias, tres carretadas de piedras, dos medios quartones, tresçientas tejas, dos haces de caña, medio cahiz de cal…” (8)

Es decir, una reparación general en la que destacaba el tejado ya que los quartones o cuarta parte de una viga, las cañas y las tejas se utilizaban en las cubiertas.

El Cabildo Municipal procuró, en la media que le permitían sus apuros económicos, mantener la puerta en buen estado. Así, el 7 de enero de 1677 ordenó repararla. El 11 del mismo mes volvió a insistir en el mismo asunto (9). El 4 de febrero se había concluido la obra (10). En 1688 se realizaron importantes reparaciones en las murallas contiguas a la puerta si bien no sabemos si en dichas obras se vio afectada también la puerta.

A finales del siglo XVII empezó a construirse el recinto abaluartado de la ciudad. Con ocasión de estas obras el Cabildo Municipal y el Capitán General mantuvieron varios litigios por cuestiones vinculadas con las puertas. Como ya hemos visto (puertas de Mérida y Pajaritos) el Cabildo Municipal era partidario de mantener abiertas las puertas que se venían usando mientras que el Capitán General sostenía que debían cerrase la mayor parte de ellas. La disputa llegó hasta el Rey que dio la razón al Capitán General en lo que se refería a las puertas que comunicaban la ciudad con el Guadiana (11). Como consecuencia de la decisión real es posible que la Puerta de Pelambres se cerrase aunque este cierre, si llegó a producirse, fue por poco tiempo.

La puerta debía servir también para que las aguas del barrio contiguo, tanto negras como de lluvia, tuviesen salida al río. En efecto, el 27 de febrero de 1716 el Cabildo Municipal ordenó limpiar la puerta para que pudiera aliviarse por ella el agua de aquella parte de la ciudad (12).

Las puertas de Pelambres y Pajaritos fueron perdiendo importancia poco a poco y en 1739 sólo servían para la gente de paseo y la del barrio de sus cercanias (13). No obstante, lo que determinó su cierre fue la construcción de una nueva puerta, situada en sus inmediaciones (Puerta Nueva del Río, concluida en junio de 1765). Según Hernández de Tolosa, primero se cerró la Puerta de Pajaritos y el 16 de agosto de 1756 se cerró la Puerta de Pelambres con una reja. Desde entonces el vano de la puerta pasó a ser un simple desaguadero (14). En el plano de José de Gabriel (1803) observamos como la puerta se ha convertido en un aliviadero que canalizaba extramuros las aguas de la ciudad procedentes de las calles Porrinas, Joaquín Sama y las que bajan desde los conventos de Santa Ana y Santa Lucía (fig. 1) (15).


Fig. 1. Plano que manifiesta la altura del castillo antiguo de la plaza de Badajoz, José de Gabriel, 1803, S.G.E., 159. Aparecen las puertas de Pelambres (número 11), Nueva (número 12) y Pajaritos (número 13).

Tirso Lozano Rubio (1930) nos confirma que la puerta presentaba un enrejado para permitir la salida de las aguas(16).

La puerta se mantuvo como aliviadero durante años pero la reforma de la cortina que une la Puerta de Palmas con la batería del Redondo y las obras de 1886 para recrecer la calle del Río acabaron con ella. En la actualidad sólo podemos observar lo que debió ser el dintel del aliviadero. Este elemento aparece embutido en la cortina contigua a la batería del Redondo (fig. 2).


Fig. 2. Dintel de Pelambres.

En las líneas anteriores hemos expuesto lo que podríamos llamar evolución funcional de la puerta. Al compás de esos cambios se sucedieron otros que afectaron a su fisonomía. Para seguir dichos cambios nos dejaremos guiar por la cartografía militar:

1. La primera imagen de la puerta aparece en el plano del Krigsarkivet que nos presenta una puerta de acceso directo y posiblemente mocheta simple (fig. 3).


Fig. 3. Plano del Krigsarkivet (SÁNCHEZ RUBIO, C. M; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003). Aparecn las puertas de Palmas (letra M), Pelambres (letra P) y Pajaritos (letra O).


Fig. 4. Plano de Francisco Domingo. 1679 (I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol.179).

2. Francisco Domingo (1679) muestra una imagen muy distinta pues el lugar de la puerta parece ocupado por una torre (plano de Francisco Domingo, 1679) (fig. 4).
3. La vista de Israel Silvestre es muy clarificadora ya nos permite saber que la Puerta de Pelambres se abría, precisamente, en la cara frontal de dicha torre (Fig.5) (17). A la luz de estos documentos parece evidente que la torre debió construirse entre mediados del siglo XVII (plano del Krigsarkivet) y 1679 (plano de Francisco Domingo).
4. Juan Muñoz Ruesta (1698) nos ofrece una nueva imagen pues este ingeniero marca la puerta junto a la torre citada (fig. 6) (18).


Fig. 5. Puerta de Pelambres Vista de Israel Silvestre (B.N., Madrid, ER.2974/154). La Puerta de Pelambres se corresponde con la torre puerta situada en el centro de la imagen.


Fig. 6. Plano de Juan Muñoz Ruesta, 1698 (I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 226). Puerta de Palmas (letra G), Puerta de Pelambres (letra H), Puerta de Pajaritos (letra J).

La secuencia que muestran los documentos anteriores (figuras 3, 4, 5 y 6) resulta poco comprensible. Para intentar explicar esta peculiar evolución se nos ocurren dos hipótesis:

-Juan Muñoz Ruesta pudo equivocarse al marcar la puerta.
-La Puerta de Pelambres pudo abrirse, temporalmente, en el lugar que marca este ingeniero en su plano, es decir, junto a la torre. Según esta hipótesis la puerta se emplazaba en el lugar que mostraban tanto el plano del Krigsarkivet como la vista de Israel Silvestre aunque temporalmente se abriese donde señala Juan Muñoz Ruesta (1698). Como veremos a continuación esta parece la hipótesis más viable. Asimismo es posible que este “desajuste” tenga relación con las obras que en 1688 se realizaron en aquella zona o con la polémica que hacia 1690 mantuvieron las autoridades militar y municipal sobre las puertas que debían mantenerse abiertas en el frente del Guadiana.


Fig. 7. Plano anónimo de Badajoz, 1704 (TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2000, pág. 94). Puerta de Palmas (letra G), Pelambres (letra F) y Pajaritos (letra E).


Fig. 8. Plano de Diego de Bordick, 1729 (Plano del recinto de la fortificación de Badajoz con el Castillo Viejo y el fuerte de S. Cristóbal, Diego de Bordick, 1735, S.G.E., Extremadura, 117.)

Los planos del siglo XVIII nos ofrecen una visión aparentemente distinta de la puerta. En efecto, la cartografía del siglo XVIII no muestra la torre. En su lugar aparecen dos pequeños torreones o borjes adosados a la muralla (plano anónimo de Badajoz, 1704; Diego de Bordick, 1735; etc.) (19). En realidad, la torre que aparecía en los planos del siglo XVII y borjes de los planos del siglo XVIII son la misma estructura. En efecto, en el plano anónimo de Badajoz del año 1739 y en el de Ignacio Sala (1739) los dos borjes aparecen representados como una única torre (20). Finalmente, Martín de Gabriel (31 de diciembre de 1763) nos presenta la imagen más completa y definitiva pues en su plano observamos con toda claridad que los dos borjes están unidos mediante una bóveda (fig. 9). Es decir, en planta aparecen las dos pequeñas torres pero al unirse, con una bóveda, su desarrollo vertical, a partir de la bóveda, se corresponde con el de una sola torre (21). Esta impresión se confirma en las vistas de la ciudad. Todas ellas nos presentan la misma imagen: una torre con la puerta en el centro (fig. 10)(22).


Fig. 9. Plano de Martín de Gabriel, 31 de diciembre de 1763 (Planos del recinto, puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 1763, I.H.C.M., Madrid, B-8-47). Planta de la Puerta de Pelambres. La izquierda apreciamos el cuerpo de guardia, precedido de unos soportales, y a la derecha la rampa de acceso a la Batería del Redondo.


Fig. 10. Vista de Dequevauviller (Visiones de Badajoz, Feria del Libro 1997, Ayuntamiento de Badajoz y Unión de Bibliófilos, TECNIGRAF, Badajoz 1997). En el centro de la imagen la Puerta torre de Pelambres y a la izquierda la batería del Redondo.

Gracias a la cartografía militar podemos seguir también la evolución de otros elementos asociados a la puerta. El repaso de todos los planos en los que aparecen representados haría la exposición demasiado prolija por lo que nos limitaremos a los tres que consideramos más significativos:

-Diego de Bordick (1735) representa el cuerpo de guardia emplazado intramuros y a la izquierda de la puerta (fig. 8). En la fachada exterior muestra un largo muro que se prolongaba desde la puerta hasta la orilla del río. Dicho muro ya aparecía en la vista de Israel Silvestre (finales del siglo XVII) y podría servir tanto de pretil como de protección de la propia calzada en caso de inundaciones.
-Martín de Gabriel (1763) también representa el muro exterior y el cuerpo de guardia (fig. 9). En este caso vemos que el cuerpo de guardia ha sido ampliado y estaba precedido de unos soportales.
-El plano de José de Gabriel (1803) es el mejor documento gráfico para visualizar la última etapa de la puerta (fig. 1). En esos años se había convertido en un simple aliviadero para canalizar extramuros las aguas de la ciudad procedentes de las calles Porrinas, Joaquín Sama y las que bajan desde los conventos de Santa Ana y Santa Lucía. Por otro lado, el puesto de guardia y el muro que se extendía entre la puerta y el río han desaparecido (23).

A raíz de la desastrosa riada del año 1876 el Ayuntamiento acordó, entre otras obras, remodelar la calle del Río para hacerla accesible al tráfico rodado. Para ello se recreció el nivel de la calzada. Esta reforma obligó a enterrar la puerta de Pelambres. Con anterioridad a esa fecha se había demolido la vieja torre en la que se abría la puerta.



NOTAS



1.SÁNCHEZ RUBIO C.M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003.
El Título XIV de las ordenanzas municipales del año 1767 (De los Curtidores, y obligacion de Veedor) se hace referencia a los pelambres en el proceso de curtido (Ordenanzas de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Badajoz, Edición de la Unión de Bibliófilos de Extremadura, Badajoz, 1993, ff. 23-24).
2.DEL VALLE CURIESES, R.: Unas ordenanzas de curtidores del siglo XV en la ciudad de Palencia, Palencia, 1998.
3.FERNÁNDEZ NIEVA, J.: “Badajoz y su tierra en tiempos de Hernán Cortés”, Hernán Cortés y su tiempo, vol I, pág. 128.
4.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 24 de julio de 1598, fol. 196v.
5.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 24 de noviembre de 1598, fol. 276.
6.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 20 de octubre de 1629, fol. 49.
7.A.H.P., Badajoz, Protocolo 1713, año 1642, ff. 511-512.
Curiosamente el plano de Badajoz del año 1645 (Krigsarkivet, Estocolmo) no sitúa puesto de guardia en la puerta (SÁNCHEZ RUBIO C.M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, op. cit., plano I). Por el contrario, si aparece en la relación de puestos de guardia que nos ofrece el acta del Cabildo Municipal del día 5 de noviembre de 1646. Ese día se acuerda que desde el puesto de guardia de la Puerta de Palmas se abastezcan los puestos de Pajaritos y Pelambres (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 5 de noviembre de 1646, fol. 81). Desconocemos como deberíamos interpretar este fenómeno de aparición-desaparición del puesto de guardia. Como ya hemos adelantado en otra ocasión es posible que nos encontremos ante un nuevo indicio que nos invita a fechar el plano de Badajoz después del año 1650.
8.CORTÉS CORTÉS, F.: “1640-1668. Fortificaciones en Extremadura”, Revista de Estudios Extremeños, XLII-1, Badajoz, 1987, pág. 195.
9.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 7 y 11 de enero de 1677, ff. 1v. y 2.
10.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 4 de febrero de 1677, fol. 10.
11.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 y 30 de agosto de 1691, ff. 66, 67 y 73.
12.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 27 de febrero de 1716, fol. 17.
13.Plano de la Plaza de Badajoz con el de las demas obras anexas a el en el estado en hasta oy Primero de junio de 1739 se hallan sus fortificaciones, Anónimo, 1739, I.H.C.M., Madrid, B-8-44.
14.HERNÁNDEZ DE TOLOSA, L.: Libro de noticias, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 1992, pág. 68.
15.Plano que manifiesta la altura del castillo antiguo de la plaza de Badajoz, José de Gabriel (orden de 13 de diciembre de 1803), S.G.E., Madrid, plano número 159.
16.LOZANO RUBIO, T.: Historia de Badajoz. Apéndices a la historia de Dr. Mateos, vol. II, Badajoz, 1930, pág. 268-269.
Por otro lado en una la historia anónima de Badajoz, que deberíamos fechar hacia 1785, las puertas de Pajaritos y Pelambres aparecen incluidas en la relación de puertas de la ciudad

“…Sus puertas en especial la de la Trinidad es de las mas fuertes, mas hermosas, y mas grandes que tiene la ciudad: la de los Carros, la de la Traición, tapada, la del Pajarito, la de los Pelambres, de las Palmas, San Vicente, Piladar, y de Merida, tapada, no tienen arquitectura memorable…”

B.N., Madrid, Ms. 18260, pp. 119-120.

Como ya hemos dicho al tratar este asunto en el capítulo dedicado a la Puerta de Pajaritos es posible que el autor cuando enumera las puertas de la ciudad no se limite a citar las que estaban en uso sino que incluyó en su relación las que se conservaban en las murallas de la ciudad y la Alcazaba. Como quiera que sea, no deja de sorprendernos que no especificase que las puertas de Pelambres y Pajaritos estaban en ese momento cerradas al tránsito.
17.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, Junta de Extremadura, Mérida, 1999, pp. 37-39. La existencia de dos torres tan próximas, que parecen delatar la existencia de una puerta, ha dado lugar a varios equívocos (GARCÍA BLANCO, J.: Las fortificaciones de Badajoz durante la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668, Aprosuba-3, Badajoz, 2001, pág. 36).
18.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, op. cit., pp. 37-39.
19.Planta de la Plaza de Badaioz i su Castillo conforme esta oi 28 de abril 1704 Planta de la Plaza de Badaioz i su Castillo conforme esta oi 28 de abril 1704 (BONET CORREA, A.: Cartografía militar de plazas fuertes y ciudades españolas, siglos XVII-XIX, Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, Madrid, 1991, pág. 17); Plano del recinto de la fortificación de Badajoz con el castillo viejo y el fuerte de San Cristóbal, Diego de Bordick, 1735, S.G.E., Madrid, plano número 117.
20.Plano de la Plaza de Badajoz con el de las demas obras anexas a el en el estado en hasta oy Primero de junio de 1739 se hallan sus fortificaciones, op. cit., not. 15; Proyecto de la plaza de Badajoz, Ignacio Sala, 1739, S.G.E., Madrid, plano número 146.
Este último documento presenta varios problemas. En primer lugar, se trata de un proyecto y como tal proyecto resalta las obras que debían realizarse sobre las obras existentes en ese momento. En segundo lugar, la unión entre las dos hojas del plano se sitúa justo a la altura de la puerta lo que dificulta su visualización y estudio.
21.Plano que manifiesta el Muro que desde la Puerta de Pajaritos de la Plaza de Badajoz ha de cerrar con el Castillo, Martín de Gabriel, 31 de diciembre de 1763, I.H.C.M., Madrid, B-8-47.
22.Visiones de Badajoz, Ayuntamiento de Badajoz, Edición Especial para la Feria del Libro de 1997, Badajoz, 1997.
23.Plano que manifiesta la altura del castillo antiguo de la plaza de Badajoz, José de Gabriel (orden de 13 de diciembre de 1803), S.G.E., Madrid, plano número 15.