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viernes, 20 de junio de 2008

PUERTA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

La construcción del recinto abaluartado supuso el derribo de la cerca medieval y sus correspondientes puertas. Por el contrario, a medida que se levantaba el recinto abaluartado se fueron construyendo sus puertas. La Puerta de Nuestra Señora del Pilar o Puerta Pilar fue una de ellas y vino a sustituir a la Puerta de Santa Marina (demolida cuando se levantó el baluarte de San Juan).

Contamos con abundante documentación que nos ha permitido seguir el proceso de construcción de la puerta. En efecto, en 1684 la zona contigua a la Puerta de Santa Marina todavía conservaba el viejo recinto medieval pues en el informe de Diego Caballero (27 de enero de 1684) se dice que se había caído un gran tramo del muro situado junto a Santa Marina, lo que viene a demostrar que en 1684 las murallas medievales de esta zona no habían sido demolidas. En una carta del Cabildo Municipal del mes de febrero de 1691 se insinúa que la puerta de Santa Marina todavía se mantenía en pie aunque desde el mes de enero de ese mismo año se construía la portada para Puerta Pilar. Finalmente Puerta Pilar fue inaugurada en 1692. Por tanto, debemos fechar la construcción de la puerta entre el mes de enero de 1691 (los canteros realizan la portada) y el 8 de abril de 1692 (inauguración). Veamos este proceso con más detalle.

La primera referencia a la nueva puerta aparece en una carta del conde de Montijo, fechada el 26 de enero de 1691, en la que se dice que los canteros se encontraban trabajando

“… en la nueba portada de piedra blanca picada y bruñida que se a de poner en el paraje donde oi esta la de sta. Marina…” (1)

La disputa que mantuvieron el conde de Montijo y el Cabildo a propósito de la Puerta de Mérida se repitió también en Puerta Pilar. En efecto, el Cabildo Municipal solicitó al Conde que las nuevas puertas conservasen los mismos escudos y las mismas imágenes de la Virgen que tenían las viejas puertas. Con este fin, el día 8 de febrero, el Cabildo Municipal acordó que Juan Chumacero y Rodrigo Brito trasladaran al Conde la petición anterior, es decir, que

“…en las puertas nuebas que se fabrican en la nueba muralla (recinto abaluartado) se pongan las armas desta ciudad y capilla para las imágenes de ntra. Señora que estan en las antiguas en la conformidad que an estado siempre…” (2)

El 19 de febrero, Juan Chumacero y Rodrigo Brito informaron al Cabildo Municipal de que el Conde había rechazado la petición de la ciudad y que la nueva puerta seguiría el modelo establecido en la puerta nueva de la Trinidad. Es decir, en la fachada no aparecería el escudo de Badajoz. El Cabildo decidió contestar en los siguientes términos

“…questa ciudad acuerda que escriua a su Excelencia que en la puerta de la sma. Trinidad nueba no pudo esta ciudad mudar el escudo de armas de la antigua porque estauan pintadas q. siempre a estado en animo de hazer escudo de piedra y ponerle como lo executara y por questa en esa materia el questa ciudad tiene en la puerta de Santa Marina buelue a representar a su Excelencia quando la desbarate la ponga el escudo q. tiene por q. todas las puertas desta ciudad an tenido y tienen sus armas y las de su Mag. y en esta conformidad se le ha de entender a su Excelencia…” (3)

El 25 de julio Rodrigo de Brito volvió a comunicar al Cabildo Municipal que el Conde se reafirmaba en la idea de tomar a la puerta nueva de la Trinidad como modelo para las nuevas entradas. El Cabildo decidió entonces pedir amparo al Rey aunque las gestiones de las autoridades municipales no impidieron que el Conde lograra imponer su criterio. En efecto, en la fachada exterior no aparece el escudo de Badajoz sino las armas del Rey y las del Conde (4).




Arriba escudo real (Carlos II); debajo escudo del Conde de Montijo

El Cabildo no dio la batalla por perdida y cuando el conde de Montijo fue sustituido por el marqués de San Vicente se solicitó que en las puertas nuevas del Pilar Trinidad y Mérida se pusiesen los escudos de la ciudad tal y como aparecían en las puertas antiguas (5). El 28 de junio de 1698 las autoridades municipales volvieron de nuevo a la carga. En esta ocasión se acordó que Francisco de Mora y Rodrigo de Brito se encargasen de que en las puertas nuevas sólo aparecieran las armas del Rey y las de la ciudad y además se quitasen las que no deben estar sin omitir en esto diligencia alguna (6). Las gestiones del Cabildo Municipal no dieron fruto y la puerta conserva las armas del Conde.

Las tres grandes puertas que se abrieron en el recinto abaluartado (Trinidad, Mérida y Pilar) no se ajustan a un modelo arquitectónico uniforme. De todas ellas la que presenta se ajusta al nuevo modelo de puerta es Puerta Pilar.



Fachada exterior



Vista lateral

La puerta se configura como un paso abovedado con dos fachadas. El vano de la fachada exterior se cierra con un arco de medio punto. Sobre la rosca del arco se levanta un cuerpo en el que se dispusieron los escudos del conde de Montijo y Carlos II. Flanqueando este cuerpo central se abren los huecos en los que se encastraban las palancas o flechas que levantaban el puente levadizo. Debemos señalar que es la única puerta de Badajoz que conserva evidencias de puente levadizo. A ambos lados de las jambas se dispusieron unos elementos salientes a modo de podio que parecen destinados a ser el soporte de sendas imágenes.

Con el paso del tiempo la portada exterior se fue cubriendo con multitud de graffitis. Algunos parecen obra de los soldados que hacían guardia en la puerta. Esta práctica era habitual y la hemos documentado en otras muchas puertas. Entre los graffitis destacan dos relojes de sol y una la inscripción que parece decir San Ignacio. Esta última la hemos incluido como graffiti ya que está realizada con minúsculas y su trazo es muy torpe. Ambas características son más propias de un graffiti que a una inscripción propiamente dicha. Es decir, parece la invocación de un devoto y no una inscripción que informase de la identidad de una imagen que supuestamente estaría sobre el podio.

El Conde y la ciudad mantuvieron una nueva polémica sobre la imagen que debía ocupar la capilla de la nueva puerta. El Conde volvió a imponerse otra vez ya que decidió que la capilla la ocupase una imagen de Nuestra Señora del Pilar a la que su esposa profesaba una especial devoción.

A pesar de las disputas el Conde invitó el Cabildo al asiento de la imagen de la Virgen en la capilla. En el Cabildo del día 20 de marzo de 1692 se leyó una carta del conde de Montijo en la que se pedía que la ciudad acudiera a la colocación de la imagen de Nuestra Señora del Pilar que se ha de poner en la puerta nueba de santa marina (7). Las autoridades aceptaron la invitación en un primer momento pero pronto surgieron disputas con el protocolo y las Autoridades Municipales optaron por excusar su presencia (8).

En la Continuación de la Historia Eclesiástica de la Ciudad y Obispado de Badajoz se nos informa de los actos que se oficiaron para dar más realce al evento. El 8 de abril, acabadas las horas, el obispo celebró la misa. A ella acudieron el Conde y una multitud de vecinos. El traslado de la imagen se efectuó la tarde del mismo día. Para este fin se formó

“…procesión general por el Campo de S. Francisco hasta la puerta del Pilar donde se colocó su capilla; la procesión se retiró y vino a la Iglesia por la Calle del Colegio. El Conde quedó muy agradecido, y la Puerta con el nombre de Nª. Sª. del Pilar. Es grande la devoción que se tiene con esta Señora…” (9)

Como testimonio de este acto se colocaron dos inscripciones en la fachada interior de la puerta.




La primera de ellas dice:

“La devoción fervorosa del Excelentisimo Señor conde de Montijo, Marques de Algava, Capitan General de esta provincia de Extremadura mandó colocar en esta puerta la santisima Imagen de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, celebrose su traslacion el dia tercero de Pascua de Resurreccion en la Santa Iglesia Catedral de esta ciudad con gran solemnidad,celebrando de pontifical el ilustrisimo Señor don Juan Marin de Rodezno obispo de esta ciudad, hizose procesion general el mismo dia todo a mayor honra y gloria de Dios y su Santisima Madre. año de 1692”





La segunda inscripción dice:

“Concedio el ilustrisimo don Juan Marin de Rodezno Obispo de Badajoz cuarenta dias de indulgencias a todas las personas que rezaren una salve delante de esta imagen de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, desde el dia de la festividad de su colocacion a ruego del Excelentisimo Señor Conde de Montijo, Marques de Algava capitan general de esta frontera y provincia de Extremadura”

Javier Teijeiro y Álvaro Meléndez han estudiado la capilla de Nuestra Señora del Pilar y consideran que la capilla y la puerta se levantaron al mismo tiempo (10). Esta hipótesis es la que se expone en la Continuación de la historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz de Juan Solano de Figueroa y Altamirano y nos parece la más acertada. El autor de esta obra señala que en 1692 el conde de Montijo terminó Puerta Pilar y dispuso encima del cañón una capilla para Nuestra Señora del Pilar (11). La capilla puede verse en el proyecto de reforma que realizó en 1736 el ingeniero Juan de Subreville (12).

La imagen de Nuestra Señora del Pilar fue retirada el 8 de julio de 1761 y trasladada a la parroquia de San Andrés. Leonardo Hernández Tolosa añade que esta medida fue ordenada para evitar disturbios de inmunidad eclesiastica (13). Según Tejada Vizuete, la escultura policroma de la Virgen del Pilar es bastante anterior al año 1692 aunque se dispusiera en su capilla en esa fecha (14).

La capilla y la imagen fueron trascendentales pues acabaron dando nombre a una puerta que se conoció primero como puerta nueva de Santa Marina. Así en el Cabildo Municipal del día 30 de enero de 1695 ya se la identifica como Puerta del Pilar (15).

Con el paso del tiempo se convirtió en una de las puertas más importantes de Badajoz. Hemos de tener presente que era la salida hacia el Sur y además comunicaba al recinto principal de la Plaza con el fuerte de Pardaleras.

El 16 de enero de 1730 el Capitán General informaba a las autoridades municipales de que el paso exterior de la puerta estaba impracticable y solicitaba la reparación del mismo pues era fundamental para comunicarse con el fuerte de Pardaleras y también para el comercio. Se acordó realizar las reformas necesarias y sacar a concurso las obras (16). El día 1 de junio se vio la cuenta del empedrado de la calzada de la Puerta del Pilar que había ascendido a 925 rs. y 23 mrs. (17). Poco después se efectuaron nuevas obras en el camino que unía las puertas del Pilar y Trinidad. En efecto, el 2 de abril de 1731 se informó que en el tramo del camino que se encontraba frente a los hornos caleros se había formado un gran socavón (18). El 9 de septiembre de 1731 el Cabildo Municipal fue informado que había un gran atolladar en las inmediaciones de la Puerta del Pilar por lo que fue necesario construir nuevas calzadas para salvar este obstáculo (19). Las obras también afectaron al puente de la puerta (1739) (20).

Con motivo de la Guerra de la Independencia tuvo un papel muy señalado ya que era la puerta que comunicaba con el fuerte de Pardaleras. Cuando el fuerte cayó en manos de los franceses la puerta se tapió y se terraplenó su bóveda de modo que sólo quedó abierto un pequeño paso para poder salir por su postigo.

Para seguir la evolución de la puerta resultan interesantísimas las postales de Badajoz de los años 1832 y 1833. Gracias a ellas sabemos que durante un tiempo la calzada de la puerta fue recrecida y sobre todo podemos visualizar los elementos que remataban la fachada y que no han llegado hasta nosotros (esferas de piedra, semicrecientes, etc). La cornisa que remata el pedestal izquierdo fue destruida y la que ha llegado a nosotros es una reconstrucción. Es posible que esta circunstancia nos impida conocer si en este punto había otra inscripción como la que hemos citado en el remate del pedestal de la derecha.




NOTAS



1.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 26 de enero de 1691, fol. 14.
2.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 8 de febrero de 1691, fol. 16v.
3.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 19 de febrero de 1691, fol. 19.
4.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de agosto de 1691, fol. 67.
5.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 4 de diciembre de 1692, fol. 121v.
6.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 28 de junio de 1698, fol. 94.
7.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 20 de marzo de 1692, fol. 35.
8.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 7 de abril de 1692, fol. 41v.
9.“Historia de Badajoz continuación de la de Juan Solano de Figueroa”, Revista de Estudios Extremeños, VIII-3, Badajoz, 1944, pág. 446.
10.TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 174-175.
11.TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pág. 175 (not. 4).
12.Los proyectos se pueden consultar en CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, Junta de Extremadura, Badajoz, 1999, pp. 74-75; TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., 172-175.
13.HERNÁNDEZ TOLOSA, L.: Libro de noticias, trascripción y notas de Carmelo Solís, Real Academia de Extremadura, Trujillo, 1992, pág. 23.
14.SOLÍS RODRÍGUEZ, C.; TEJADA VIZUETE, F.: Diócesis y catedral pacense. De los orígenes medievales al siglo XVI, Tecnigraf, Badajoz, 1999, pág. 48.
15.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 30 de enero de 1695, fol. 7.
16.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 16 de enero de 1730, ff. 8v-7.
17.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 1 de junio de 1730, fol. 82v.
18.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 2 de abril de 1731, ff. 49v-50.
19.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de septiembre de 1731, fol. 173.
20.El 14 de diciembre de 1739 el Capitán General de Extremadura y el ingeniero Juan Bautista Mac Evan informaron al Cabildo Municipal de las reparaciones que habían de realizarse en los puentes provisionales de las Puertas del Pilar y Trinidad (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 14 de diciembre de 1739, ff. 130-131).

viernes, 28 de marzo de 2008

LAS PUERTAS DE MÉRIDA

Fernando Valdés apunta que la primera Bâb Mârida (Puerta de Mérida) pudo coincidir con la actual Puerta del Alpéndiz pues de ella debía partir el camino que unía Badajoz y Mérida (1).

Con el paso de los años se desarrolló delante de la Puerta del Alpéndiz un arrabal (Arrabal Oriental) y el camino de Mérida se convirtió en uno los ejes viarios más importantes del mismo. Cuando se amuralló el arrabal fue necesario abrir una puerta en la muralla para que el camino pudiese continuar, ya extramuros, como camino de Mérida. Esa nueva puerta, situada en la cerca del Rivillas, es la Puerta de Mérida de la que nos ocupamos ahora.

El primer documento conocido que menciona directamente la puerta es tardío ya que está fechado en 1499. Durante el reinado del emperador Carlos I se realizaron importantes obras en ella aunque no alcanzamos a determinar el alcance real de las mismas (2). En dichas obras pudo intervenir Gaspar Méndez si bien es muy difícil pronunciarse sobre este asunto (3).


La Puerta de Mérida a mediados del S.XVII. Krigsarkivet. Se aprecian dos puestos de guardia señalados con &.

Según los testimonios del siglo XVII la puerta estaba precedida de un recinto cuadrangular almenado que hacía las veces de barbacana. La puerta propiamente dicha estaba flanqueada por dos torreones de planta cuadrada coronados con un parapeto almenado. La portada estaba definida por un arco de medio punto realizado con sillería de granito. Sobre la portada había dos escudos. En la parte inferior el escudo de la ciudad y en la superior el escudo del Emperador. En la fachada interior se encontraba una capilla, seguramente una hornacina, con la imagen de Nuestra Señora de Tentudía.

Al igual que otras puertas de la ciudad fue cerrada al tránsito y reabierta en numerosas ocasiones. Normalmente el Cabildo Municipal ordenó clausurarla en tanto existió amenaza de peste. Así, en los cabildos celebrados los días 24 de noviembre de 1598, 31 de agosto de 1929 y 16 de octubre 1630 se ordenó su cierre. Por el contrario, en junio de 1637, y ante una nueva amenaza de peste, las autoridades municipales ordenaron fabricar hojas nuevas. Es decir, en lugar de tapiar la puerta, como se había hecho en otras ocasiones, en este caso se ordenó poner hojas nuevas de modo que estuviese abierta de día y cerrada de noche. De este modo seguía en uso y al mismo tiempo no había peligro de que entrase en la ciudad algún apestado (4).

Con la Guerra de la Restauración (1640-1668) comienza el declive de la puerta. En efecto, cuando se inició la guerra, el Cabildo Municipal ordenó tapiar las puertas de la ciudad salvo las de Palmas y Trinidad. Con la Puerta de Mérida se hizo una excepción ya que lleuava agua el arroyo de ribillas y es necesaria para el seruicio (5). Es decir, la puerta prestaba servicio a los vecinos y el curso del Rivillas haría las veces de foso asegurando su defensa en caso de ataque. Así, sabemos que el día 17 de enero de 1641 estaba en uso pues se nombró a Blas González Suárez como Comisario para controlar la entrada y salida de gentes por ella. Pasado un tiempo se cerró al tránsito y mientras estuvo clausurada la Puerta de la Trinidad canalizó el tránsito hacia los caminos, campos y poblaciones situados al Este.

Pese a encontrase cerrada se realizaron varias obras en el entorno de la puerta. La de mayor calado fue un semibaluarte, con su correspondiente foso, que se levantó delante de ella. El semibaluarte venía a reforzar las defensas de la puerta que hasta ese momento se limitaban a un recinto rectangular a modo de barbacana (el flanco derecho del semibaluarte fue construido aprovechando el recinto rectangular). El problema más importante que nos plantea esta fortificación se refiere a su cronología. En efecto, el semibaluarte aparece perfectamente trazado en uno de los planos del Krigsarkivet, fechado a mediados del siglo XVII, y sin embargo no aparece en los planos posteriores que representan el sitio portugués del año 1658 (6). Posiblemente esta “anomalía” nos delate que el semibaluarte no llegó a concluirse, o bien, entró en un proceso de ruina y en el año 1658 no tenía entidad como para ser representado. Curiosamente el único plano de 1658 que representa el semibaluarte es el que realizó Bernabé de Gainza (1658) ya que este autor debió delinear el plano en Madrid utilizando cartografía poco actualizada. Después, ya en Badajoz, actualizó y completó el plano con las líneas de sitio portuguesas, la circunvalación de Elvas, etc (7).

El semibaluarte no fue la única obra que se construyó para proteger la puerta. Así, en el Cabildo Municipal del día 5 de noviembre de 1646 se menciona un cuerpo de guardia y el 12 de agosto de 1665 Francisco Domingo se comprometió a realizar varias reformas en él

“…En el cuerpo de guardia de la puerta de merida he de adereçar y haçer quinze tapias y poner cuatro vigas. He de gastar en el vn cahiz de cal y noueçientas tejas para cubrirlo con los demas aderentes de cañas cabios y clauos.
He de hacer un gariton en la esquina del matadero capaz de quatro o seis hombres…” (8)

Para entender y situar las obras realizadas por Francisco Domingo debemos recordar que en el ámbito de la Puerta de Mérida existían dos cuerpos de guardia. Los dos estaban intramuros pero el primero se encontraba frente a la puerta (cerca del Matadero) y el segundo en la muralla que se extendía entre la puerta y la Torre de las Palomas. Ambos cuerpos de guardia aparecen en el plano de Badajoz del Krigsarkivet.


Vista de la Puerta de Mérida según Baldi. Reproducción de la vista en los azulejos del Bar la Giralda.

La vista de Baldi (año 1668) nos permite observar la puerta tras la guerra con sus dos torreones cuadrados que la flanqueaban, el recinto rectangular, situado delante, la estacada y una rampa lateral dispuesta, seguramente, para facilitar el acceso de carruajes (9).. Este detalle es muy importante pues nos apunta que en ese momento la puerta estaba en servicio. Por último, Baldi parece representar el semibaluarte que se dispuso delante de la puerta.

La última imagen de la puerta nos la proporciona el plano de Francisco Domingo (año 1679) (10). En esos años la puerta parece de nuevo en uso y el semibaluarte ha sido sustituido por un baluarte aplicado a la vieja cerca. El recinto rectangular no aparece pues debió reaprovecharse para apoyar el flanco derecho del nuevo baluarte que debió construirse entre los años 1677 y 1679 ya que no aparece en el informe de Luis de Venegas (8 de julio de 1677) y sin embargo Francisco Domingo (16 de junio de 1679) lo representa en su plano. Según Francisco Domingo era un baluarte sólo de tierra, es decir, sus terraplenes no estaban revestidos de una camisa de piedra.

A finales del siglo XVII la cerca medieval que se extendía a lo largo del Rivillas fue demolida para construir el nuevo recinto abaluartado de la ciudad. El trazado del frente que se extiende entre el convento de la Trinidad y la Alcazaba resultaba especialmente complejo y se elaboraron varios proyectos para salvar las dificultades que esta zona presentaba (11). Las obras se demoraron más de lo previsto entre otros motivos por el conflicto que mantuvieron la autoridad militar y la municipal.

En 1680 se habían construido las fortificaciones contiguas a la nueva Puerta de la Trinidad pero la zona de la Puerta de Mérida conservó la cerca medieval varios años más tarde. Así, en el informe de Diego Caballero (27 de enero de 1684) se dice que se había derrumbado un tramo de más de veinte varas de largo en la muralla que se extendía frente al matadero. Si tenemos presente que el matadero estaba junto a la Puerta de Mérida debemos deducir que esta zona mantenía la muralla medieval en 1684. Finalmente la vieja Puerta de Mérida sucumbió cuando se demolió la cerca medieval en la que se abría. Antes de proseguir debemos recordar que la nueva muralla abaluartada se retranqueó respecto a la vieja cerca lo que obligó a demoler buena parte del barrio de Salvador que era la parte de la ciudad con la que lindaba la Puerta de Mérida.

El Cabildo Municipal pidió que se abriese una puerta en el nuevo recinto abaluartado comprendido entre el baluarte de San Pedro y el semibaluarte de San Antonio. La nueva puerta debía prestar a los vecinos los mismos servicios que anteriormente había prestado la vieja Puerta de Mérida que se había demolido. El Cabildo envió un memorial al Rey razonando su petición ya que sin esa puerta queda la Ciudad sin comercio en la crecientes del Guadiana (12).

El Rey ordenó al Consejo de Guerra que estudiase la petición (23 de noviembre de 1689). A su vez, el Consejo acordó pedir sendos informes al conde Montijo (Capitán General y responsable de las nuevas obras de fortificación de Badajoz) y al gobernador de la ciudad e insistió que este último consultase el asunto con el ingeniero de la frontera. El conde de Montijo, que por esas fechas se encontraba en Madrid, replicó que no había dejado la puerta por consejo de los oficiales más antiguos que acordaron

“…no se dejase (la puerta) en la nueba fortificacion por los muchos y graves inconvenientes que discurrian de mantenerla…” (13)

Por el contrario, en el informe del gobernador se dice que

“…siendo la distancia tan larga (entre la Puerta de la Trinidad y el castillo) es muy conveniente que haya un postigo por donde puedan salir dos hombres á cavallo y que tenga las puertas muy fuertes sin que se abran sino cuando conveniere…” (14)

Es decir, entre el Baluarte de la Trinidad y la Alcazaba los vecinos (civiles) sólo podían utilizar la Puerta de la Trinidad. Por este motivo, defendía que podría abrirse una entrada que se usase cuando conveniere.

El ingeniero (¿Francisco Domingo y Cueva?) envió su propio informe en el que apuntaba

“… que no tiene orden de su Capitan General el Conde de Montijo para dejar Puerta en dicho paraje ya sea por tener cinco la Ciudad dos al Guadiana y tres a dicho Convento (Trinidad), ó, ya por otros motivos, y que en cuanto á buena política militar en tiempo de guerra se podia dejar un postigo para salir con puntualidad en las ocurrencias á las fortificaciones exteriores de aquella parte que hasta ahora no están hechas…” (15)

El ingeniero confesaba que el conde no había dado orden de construir la puerta aunque en su opinión era necesaria aunque sólo fuese para uso militar.

El 9 de enero de 1690 el Consejo de Guerra examinó todos los informes y decidió recomendar al Rey la construcción del postigo que habían solicitado las autoridades municipales. No obstante, uno de los miembros del Consejo, Pedro de Oreitia, consideró conveniente que cuando volviese el conde de Montijo a Badajoz se le mandase informar de nuevo oyendo á los Cavos y Ingeniero.

El 23 de enero de 1690, el Rey envió una carta al general de artillería, Cristóbal Manuel Portocarrero, en la que se le informaba de las gestiones que había realizado el Cabildo Municipal y de la decisión final sobre este asunto. En dicha carta se ordenaba dejar un postigo que tuviese suficiente anchura como para permitir salir a dos hombres a caballo. Con esta anchura se podría

“…zerrar quando conviniere y fuere necesario no ai p. ahora motiuo q. enbarase el que no quede la ciudad elcusanche y aliuio deste postigo…” (16)

En una nueva carta del Rey (23 de marzo 1690) se volvía a ordenar la abertura del postigo en el lugar que se había dispuesto (17). El asunto parecía zanjado pero el Conde haría todo lo posible para cerrar la puerta. En efecto, en enero de 1691, el Conde envió una carta al Cabildo Municipal en la informaba que

“…Hauiendo reparado que el portillo que se ha dexado en la cortina de la muralla frente donde estaua la antigua puerta de Merida, para fabricar el postigo que S. Mag. tiene resuelto que se haga en aquel paraje capaz para que puedan salir por el dos hombres a caballo se tapo y oi lo esta con tapias de semillas de tierra (sic) en el ynterin que se labran las piedras picadas para la portada y respecto de hallarme con el empeño de proseguir y adelantar la nueba muralla en que se ua trabajando incesantemente sin hauer levantado la mano de la obra no, obstante ser ybierno y al mismo tiempo estar ocupados los maestros canteros en la nueba portada de piedra blanca y bruñida que se a de poner en el paraje donde oi esta de ssta. Marina por cuias razones y la cortedad de medios con que hallo por el atraso de las cobranzas no es posible emprender al mismo tiempo que se hasen las obras referidas las de la portada para el postigo que se a de hazer donde esa el portillo referido y siendo justo que este con el resguardo conveniente y no tan aventurado como lo esta al presente con las tapias de tierra e resuelto taparle con cal y canto para la mejor seguridad en el ynterin q. da lugar el tiempo y los medios para q. auiendo concuido los maestros canteros con la portada de la puerta de ssta. Marina pasen a labrar la que se ha de poner en el postigo en cumplimiento de la orden de S. Mag…” (18)

Terminaba el Conde su carta señalando que ejecutaría el postigo lo antes posible. Es decir, siguiendo las órdenes del Rey el conde de Montijo había dejado una brecha (portillo) en el lugar donde habría de construirse el postigo (la nueva Puerta de Mérida). No obstante, la brecha no se dejó practicable sino que se cerró, provisionalmente, con unas débiles tapias de tierra. Mas tarde, el Conde consideró que este cierre no era seguro y comunicó a las autoridades municipales que proyectaba cerrar la brecha con un muro de cal y canto. Según el Conde este cierre sería también provisional y no tenía más objeto que asegurar la ciudad en tanto se construía la portada para el nuevo postigo.

Las razones del Conde no convencieron al Cabildo que reafirmó su intención de que el postigo se construyera lo antes posible. Contra los argumentos del Conde las autoridades municipales replicaron proponiendo que

“se sirua mandar se execute la fabrica del postigo pues por su cortedad y sitio y estar al pie de la obra la piedra de la portada antigua con que se excusara la costa de tapar el portillo de cal y canto…” (19)

En el Cabildo del día 8 de febrero se retomó el asunto pues, el Conde, que no debió tomar en consideración las propuestas del Cabildo, había cerrado la brecha con un muro de cal y canto de tal forma que la brecha queda para no abrirse. El Cabildo sospechaba que el Conde, con la excusa de la seguridad, pretendía evitar o al menos retrasar la construcción del portillo. Ante esta situación las autoridades municipales acordaron informar al Rey del desconsuelo que producía a los vecinos la actuación del Conde (20). Para valorar la situación de la brecha contamos con la magnífica descripción que el escribano J. Serrano Barradas leyó en el Cabildo del día 9 de febrero

“…lo uisto tapado de cal y piedra incorporado (el portillo) a la nueua muralla con el soculo y gruesos della hasta el parapeto y encalado por la parte de afuera de forma que no queda señal de que en aquel sitio se a de haçer postigo…” (21)

Las gestiones del municipio dieron sus frutos pues en el Cabildo del día 5 de abril 1691se vio una carta del Rey dirigida al conde de Montijo ordenándole construir el postigo que había sido aprobado (cartas de 23 de enero y marzo de 1690).

En el Cabildo del día 25 de julio se nombraron nuevos Comisarios para que tratasen el asunto con el conde de Montijo y la puerta de merida quede abierta para el uso de los vezinos desta ciudad (22). Pese a todo el Conde siguió haciendo caso omiso y poniendo reparos a las peticiones de los comisarios municipales. El 27 de junio los comisarios informaron de sus gestiones al Cabildo Municipal que acordó informar otra vez al Rey (23). En el nuevo informe se apunta que el cierre de la puerta perjudica a toda la ciudad pero sobre todo a los vecinos de aquel barrio por ser los que se serbian por ella y los mas nesecitados (24).

Finalmente se consiguió que el Rey ordenara, nuevamente, dejar abierto un portillo capaz de entrar y salir vna carga o un arado con su yunta para los vecinos de aquel barrio (25). No obstante, se pusieron algunas limitaciones al uso de la puerta. Así, se estableció que no an de entrar ni salir para el cargar mercaderias ni fructos. Si tenemos presente estas consideraciones parece que la puerta sólo podría utilizarse para la entrada y salida de personas y animales pero no de mercancías.


Vista de la fachada exterior de la nueva Puerta de Mérida. Se aprecia la Capilla-Hornacina de la Virgen de Tentudía.

Las diferencias parecían terminar pero poco después se inició otro contencioso sobre la capilla y el escudo que debían disponerse en la puerta. En efecto, el Cabildo había solicitado al Rey que la nueva Puerta de Mérida mantuviera la capilla de la Virgen de Tentudía que existía en la vieja. El Rey dio la razón al Cabildo Municipal pues ordenó que se haga la capilla en la forma que estaua cuando la demolieron (26). En el Cabildo del día 30 de agosto de 1691 se acordó hacer cumplir las órdenes del Rey correspondientes a la capilla de Nuestra Señora de Tentudía (27). Las obras se iniciaron poco después y el 4 de diciembre se acordó entregar 120 rs. a Juan Isidro Chapín para acabar de aderezar la escalera de la capilla de Nuestra Señora de Tentudía (28). La imagen permaneció en su capilla hasta que en el mes de agosto del año 1761 se trasladó a la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción. En esa fecha se trasladaron el resto de las imágenes que estaban en las demás puertas de la ciudad. Según Leonardo Hernández de Tolosa la medida tenía por objeto evitar disturbios de inmunidad eclesiástica por averse seguido algunos por esta causa (29)

El Cabildo deseaba también que el escudo de la ciudad luciese en las puertas nuevas tal y como lo había hecho en las viejas puertas (Trinidad, Mérida y Santa Marina). El Conde se negó reiteradamente a esta petición y al final logró colocar su propio emblema en las puertas de Mérida y Pilar. El Cabildo no dio la batalla por perdida y aprovechando la llegada del nuevo Capitán General solicitaron que en las puertas del pilar, trenidad y merida se pongan las armas de la ciudad como estauan (30).

Las peticiones de las autoridades municipales no fueron atendidas y en la actualidad las puertas de Mérida y Pilar lucen el escudo del conde de Montijo en lugar del escudo de Badajoz.


Vista de la fachada exterior de la nueva Puerta de Mérida.


Detalle de los escudos del Emperador y del Conde de Montijo.

Como resultado de estas disputas la Puerta de Mérida combina elementos procedentes de la vieja con otros nuevos. En primer lugar, la portada es un elemento reaprovechado pues, el Cabildo Municipal, para acelerar la construcción, propuso reutilizar la vieja portada (Cabildo del día 26 de enero de 1691). Se trata de una portada de cantería de granito que en la actualidad está muy meteorizado y se disgrega con suma facilidad. Pese a todo es posible que algunas piezas conserven marcas de cantero. En la fachada exterior encontramos los escudos del Emperador y del conde Montijo. El primero debe proceder de la vieja puerta. Por el contrario, el escudo del Conde debe ocupar el espacio que originariamente ocupó del escudo de la ciudad. Llegados a este punto es preciso preguntarse por el destino final del escudo de la ciudad de la vieja puerta. En principio parece lógico pensar que se reutilizase en otro edificio (Galera, Matadero, Carnicerías, etc.). La mitad superior de la fachada, comprendida entre la portada y el coronamiento, fue decorada con un motivo de falsa sillería que todavía se aprecia.

En la fachada interior el elemento más destacado era la capilla, en realidad hornacina, en que se depositó la imagen de la Virgen de Tentudía de la vieja puerta. La capilla estaba rematada con una espadaña que era visible desde el exterior.

La excavación de la Puerta de Mérida, realizada por Montserrat Girón Abumalham, ha puesto al descubierto las viviendas que fueron destruidas cuando se construyó la muralla abaluartada y la propia puerta (31). En una de las estancias sacadas a la luz se localizó una moneda resellada en 1692 lo que viene a corrobora que ese año se configuró la puerta tras la larga polémica entre las autoridades municipales y militares.

Si el proceso de abertura fue complicado no lo es menos el de su cierre. Diego Suárez de Figueroa señala que la puerta se cerró con motivo del sitio de 1705 (32). No obstante, es posible que fuera abierta temporalmente mientras se construía el matadero. Eso al menos parece intuirse del acuerdo municipal del 10 de mayo de 1729 (33). Asimismo, el día 28 de julio de ese año se vio una cuenta referente al empedrado de la Puerta de Mérida (34). En cualquier caso volvió a cerrase poco después pues en el plano de Badajoz del año 1739 se apunta

“…Puerta de Merida serrada su comunicación a causa de la desigualdad que le causa la obra, en el terreno de sus inmediaciones…” (35)

Para los años finales del siglo XVIII la información resulta contradictoria. En efecto, el plano de Badajoz de Pedro Ruiz de Olano (12 de marzo de 1772) muestra un recinto rectangular delante de la puerta (36). Este recinto no aparecía en los planos anteriores lo que parece indicar que la puerta estaba en uso por esos años o en los inmediatamente anteriores. No obstante, debió cerrarse temporalmente pues en una la historia anónima de Badajoz, que deberíamos fechar hacia 1785, se dice que la Puerta de Mérida estaba tapada (37). Poco después volvió a ponerse en servicio ya que en el informe del ingeniero militar Fernando de Gaver (3 de diciembre de 1796) se informa que

“…Se atraviesa por el foso para llegar a las puertas de Merida, de la Trinidad, y del Pilar que dan entrada a la ciudad por calzadas sin puente alguno lebadizo…”(38)

El texto no puede ser más claro.

En el Plan de defensa de la plaza de Badajoz (29 de marzo de 1801) se recomendaba, entre otras medidas, asegurar las puertas de la Trinidad, Pilar y la de la Cabeza del Puente, montar dos pequeños cañones en la Puerta de Palmas y

“…deviendo condenarse (cerrase) la (puerta) de Merida y nueba, con la precaucion de la 1ª de hacerse ante de ella una cortadura…”(39)

Es decir, considera que para asegurar la ciudad en caso de ataque debería cerrarse la Puerta de Mérida lo que vendría a manifestar que estaba en uso. Poco después (informe de Josef de Ampudia y Valadés, 15 de diciembre de 1801) se menciona un puesto de guardia en la Puerta de Mérida (40)


Plano de José de Gabriel (1803). A la izquierda se aprecia la escalinata de acceso a la Capilla-hornacina y a la derecha el cuerpo de guardia.


Vista de la fachada interior de la nueva Puerta de Mérida. Compárese con el plano de José de Gabriel(1803).

El plano de José de Gabriel, fechado en 1803, nos muestra como en ese momento la Puerta de Mérida parece practicable. Este plano nos ofrece la mejor imagen de la puerta tanto en planta como en alzado (40). En él podemos apreciar el recinto rectangular que precedía a la puerta. El arranque de este elemento todavía se conserva aunque el resto fue destruido cuando se excavaron las canteras y el foso que se extienden delante de la puerta. En la fachada interior se encontraban el cuerpo de guardia a la derecha y la escalera a la izquierda. Esta última permitía acceder a la plataforma situada delante de la capilla. Es decir, un esquema muy similar al de la Puerta de Palmas (escalera de acceso a la izquierda de la puerta, hornacina y plataforma delantera). En cualquier caso, y pese a la similitud formal las diferencias funcionales debieron ser importantes. En efecto, en el caso de la Puerta de Mérida la plataforma que se extiende delante de la capilla pudo habilitarse también como paso de ronda mientras que en la Puerta de Palmas la plataforma estaba delimitada por los dos torreones.

Con motivo de la Guerra de la independencia debió tapiarse pues tanto Domingo Luis del Valle como Manuel Pueyo en sendos documentos del 24 de agosto de 1812 aseguran que la puerta estaba cerrada al tránsito (41). En el plano de Domingo Luis del Valle se apunta que la Puerta de Mérida estaba tapada y en el informe de Manuel Pueyo se dice que la Puerta de Mérida se halla al presente condenada.

Finalmente, el avance de las canteras hizo imposible el paso por ella.



NOTAS.



1.VALDÉS FERNÁNDEZ, F.: “Las etapas constructivas de la alcazaba de Badajoz”, Bataliús, II, Letrúmero, Madrid, 1999, pág. 151).
El camino de Mérida (conocido después como el camino de Talaveruela o de los Lagares) dio nombre a la puerta y a las huertas contiguas a él (Vega de Mérida).
2.GUERRA GUERRA, A: Seis cartas de los Reyes Católicos con sentencias, privilegios y declaraciones acerca de los bienes de la ciudad de Badajoz, Diputación Provincial, Badajoz, 1973, pág. 33.
3.KURT SCHAEFER, G.; DOMÍNGUEZ DE LA CONCHA, C.: “Epigrafía medieval y moderna del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz”, Revista de Estudios Extremeños, LII-2, Badajoz, 1996, pág. 502-503.
Como ya hemos expuesto al estudiar la Puerta de la Coracha, Nicolás Díaz y Pérez considera que el escudo de Badajoz que se encuentra sobre la puerta de la Galera y la inscripción de la Huerta del Manco no forman parte del mismo conjunto. Nicolás Díaz estimó que el escudo de la Galera procedía de la Puerta de Mérida y en una ocasión llega a suponer que la puerta de la Galera era la Puerta de Mérida aunque más adelante se desdice (DÍAZ Y PÉREZ, N.: España sus monumentos y artes su naturaleza é historia. Extremadura, Editorial de Daniel Cortezo, Barcelona, 1887, pág. 72, 75, not. 1 y 282). Es posible que cuando Nicolás Díaz identifica las puertas de la Galera y Mérida pudiera referirse a que la puerta de la Galera reaprovecha el material de la Puerta de Mérida. En estas circunstancias debemos ser muy cautos cuando hablemos de la intervención de Gaspar Méndez en esta puerta.
4.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 18 de junio y 15 de noviembre de 1637, fol. 117
5.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 7 de diciembre de 1640, fol. 181v.
6.SÁNCHEZ RUBIO, C. M.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión mas lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003, pág. 37.
7.SÁNCHEZ RUBIO, C. M.; TESTÓN NÚÑEZ, I.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Corographía y descripción del territorio de la plaza de Badaxos y fronteras del Reyno de Portugal confinantes a ella, Junta de Extremadura, Badajoz, 2003, pág. 10
8.CORTÉS CORTÉS, F.: “1640-1668: Fortificaciones en Extremadura”, Revista de Estudios Extremeños, XLII-1, Badajoz, 1986, pág. 195.
9.TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, Tajo Guadiana, Badajoz, 2000, pp. 68-71.
10.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, Junta de Extremadura, Badajoz, 1999, pp. 36-37.
11.Los proyectos para este frente han sido estudiados por María Cruz Villalón, Javier Teijeiro y Álvaro Meléndez (CRUZ VILLALÓN, M.: “Las murallas de Badajoz en el siglo XVII”, Norba-Arte, VIII (1988), Universidad de Extremadura, Cáceres 1989, pág. 128 y ss; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 72-75).
12.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 213.
13.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 213v.
14.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 213v.
15.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 213v-214.
16.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 5 de abril de 1691, fol. 35-35v.
17.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 5 de abril de 1691, fol. 35v.
18.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 26 de enero de 1691, fol. 13v-14.
19.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 26 de enero de 1691, fol. 14v.
20.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 8 de febrero de 1691, fol. 16v.
21.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de febrero de 1691, fol. 17.
22.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 25 de junio de 1691, fol. 98.
23.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 27 de junio de 1691, fol. 49.
24.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de agosto de 1691, fol. 66v.
25.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de agosto de 1691, fol. 67.
26.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de agosto de 1691, fol. 67.
27.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 30 de agosto de 1691, fol. 73.
28.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 4 de diciembre de 1691, fol. 122.
29.HERNÁNDEZ TOLOSA, L.: Badajoz en el siglo XVIII, Trascripción y notas de Carmelo Solís, Real Academia de Extremadura, Trujillo, 1992, pág. 23.
30.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 4 de diciembre de 1692, fol. 121v.
31.GIRÓN ABUMALHAM, M.: “Intervenciones en el Museo de la Catedral de Badajoz, Puerta de Mérida y Convento de San Agustín”, Jornadas sobre Arqueología de la Ciudad de Badajoz, Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, Tecnigraf, Badajoz, 2007, pp.77-91.
32.SUÁREZ DE FIGUEROA, D.: Historia de la ciudad de Badajoz, Amigos de Badajoz, Badajoz, 2005, pág. 19.
33.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 10 de mayo de 1729, ff. 137 y 181v.
34.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 28 de julio de 1729, fol. 207.
35.Plano de la Plaza y Castillo de Badajoz con el de las demas obras anexas a en el estado que hasta oy Primero de junio de 1739 se hallan sus fortificaciones, Anónimo, I.H.C.M., Madrid, B-8-44. Por el contrario, los planos de Badajoz del año 1735 (Diego de Bordick, Pedro de Moreau, etc.) parecen insinuar que la puerta estaba en uso.
36.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, op. cit., pp.62-63.
TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 248-259.
37.B.N., Madrid, Ms. 18260, pág. 119-120. Para fechar la história anónima de Badajoz en el año 1875 hemos seguido el estudio relizado por Vicente Barrantes (BARRANTES, V.: Aparato bibliográfico para la historia de Extremadura, UBEX, Badajoz, 1999, vol. I, pág. 173).
38.I.H.C.M., Madrid, Cartoteca Histórica, 5-5-6-15, Informe de Fernando Gaver, 3 de diciembre de 1796, fol. 3v;
39.I.H.C.M., Madrid Cartoteca Histórica, 5-5-7-8., fol. 3.
40.I.H.C.M., Madrid, Cartoteca Histórica 5-5-7-7, fol. 4v.
41.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, op. cit., pp. 64, 65, 66, 67, 74 y 75.
42.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad amurallada, op. cit., pp. 72-73; A.H:N., Diversos-Colecciones, 120, N.3.

domingo, 13 de enero de 2008

PUERTA DE PALMAS

Puerta de Palmas



La puerta y el puente de Palmas forman un conjunto funcional, monumental y simbólico que resulta inseparable.

Antes de estudiar la puerta nos detendremos en el proceso constructivo del puente para intentar comprender, en la medida de lo posible, las razones que motivaron la apertura de la puerta, su cronología, etc (1).


Puente y puerta de Palmas (Israel Silvestre, finales del S.XVII)

El Guadiana a su paso por Badajoz cuenta con numerosos vados que permitían flanquear el río (Mayordomo, Moro, etc.) aunque también sabemos de la existencia de barcas en Telena, Talavera y Badajoz. La que se utilizaba en Badajoz para cruzar el río debió ser una barca plana o balsa que se desplazaba palmeándola por medio de un andarivel o maroma tendida de orilla a orilla. Dicha barca está plenamente documentada. En efecto, el 8 de marzo de 1443 el rey Juan II concedió a los vecinos de Badajoz el privilegio de no pagar barcaje por utilizar la barca. Cuando el privilegio no fue respetado, varios vecinos, con López de Badajoz a la cabeza, reclamaron a la Corona para que se cumpliese (1488) (2).

Sabemos también que existía un embarcadero. Por las indicaciones que nos proporciona Solano de Figueroa podemos intuir que el embarcadero se encontraba entre el Puente de Palmas y las Aceñas. Gracias a otros documentos podríamos precisar un poco más su ubicación. En efecto, el día 10 de febrero de 1592 se alquiló una huerta sita

“…por baxo de la puente de Guadiana frontero de la Aceña del puerto que alinda con una parte con los herederos de hernando de montoya e de otra parte con camjno rreal que va a Telena…” (3)


Entorno en el que se abría la puerta del embarcadero.

A nuestro juicio, debemos situar la puerta en la muralla que se extendía frente a la calle de Vasco Núñez y era una de las más importantes de la ciudad. Solano de Figueroa señala que la puerta del embarcadero se cerró cuando se construyó la Puerta de Palmas. Podríamos pensar que el cierre estuvo motivado por la pérdida de importancia del embarcadero. En realidad, lo que debió motivar el cierre fue su ubicación. Es decir, la vieja puerta del embarcadero y el puente no estaban alineados, por ello, cuando se cruzaba el puente había que dar una pequeña vuelta hasta enfilar la puerta del embarcadero. Para evitar esta vuelta se construyó una puerta nueva situada a la salida del puente y al ras de su calzada (Puerta de Palmas). Con esta solución la puerta y el puente de Palmas formarían una unidad funcional y monumental.




Sobre el inicio de las obras del puente se vienen ofreciendo dos fechas:

-Nicolás Díaz y Pérez señala que comenzaron en 1460.
-Juan Solano de Figueroa defiende que fue en 1511.

Nicolás Díaz y Pérez, que publicó su obra en 1887, basa su hipótesis en una inscripción casi ilegible que estaba colocada en un arco que tenía el puente a su salida para Portugal y en la que aparecía el año 1460. En otra ocasión precisa que la inscripción se encontraba en un

“…arco triunfal que había á la salida del puente de las Palmas, antes de las obras que para su reedificación hicieran en el mismo en tiempos de Felipe II…”(4)

De este párrafo podríamos deducir que el arco se demolió durante la reconstrucción del puente en tiempos de Felipe II (finales del siglo XVI) aunque más adelante precisa que la inscripción desapareció en la riada del año 1545. Según Nicolás Díaz y Pérez la riada arrastró los tres últimos ojos, arruinó los seis anteriores y también provocó

“…el hundimiento del arco monumental que había á su salida, y en cuyo frente se encontraba la inscripción á que antes nos hemos referido…” (5)

En el grabado de Badajoz realizado por Israel Silvestre (finales del siglo XVII) aparece un arco a la salida del puente. Sobre la rosca del arco se aprecia un espacio en blanco que pudiera señalar la presencia de una posible inscripción. Desgraciadamente, el arco representado por Israel Silvestre debió construirse durante la guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668) y tenía como misión soportar un rastrillo para cerrar el acceso al puente de posibles enemigos.

Frente a Nicolás Díaz, el canónigo e historiador Juan Solano de Figueroa (autor del siglo XVII) afirma que el puente fue construido en 1511 (6). No llegamos a comprender como Solano de Figueroa pudo “ignorar” la lápida de 1460 ni como Nicolás Díaz ignoró los datos de Solano de Figueroa. La perplejidad es mayor si tenemos presente que Solano de Figueroa siempre basó sus afirmaciones en textos y documentos. Nos cuesta aceptar que en este asunto se “despistase” hasta el punto de ignorar la inscripción. Asimismo, Nicolás Díaz, que no pudo conocer la inscripción, debió tomar la noticia de otra fuente que no cita.

La historiografía local suele aceptar como buena la fecha ofrecida por Nicolás Díaz y Pérez aunque Inocencio Cadiñanos Bardeci, en un reciente trabajo sobre los puentes de Extremadura, duda que el puente de Badajoz pudiera construirse en 1460 ya que no aparece en el Registro General del Sello.

Nuevos documentos procedentes del Archivo General de Simancas pudieran avalar la tesis de Solano de Figueroa.

El primer documento está fechado el 6 de septiembre de 1514 y dice

“muy poderosa señora

El conçejo justicia y regidores de la çibdad de badajoz dezimos q. ha tres años q. V.a. hizo merced a la dha çibdad para ayuda al edifiçio de la puente q. se haze en guadiana de L mill maravedies en las penas de la camara que se condenasen en trujillo y caçeres y el licenciado vargas vtro. tesorero libro diez mill maravedíes dellos en las penas de camara de trujillo y otros diez mill en caçeres y mando a los reçebtores se pagasen los quales fueron requeridos por el mes de henero del año DXIII y el de trujillo respondio que había otras libranças en el que avia de pagar primero, y el reçebtor de caçeres respondio q. en el estauan librados XL mill maravedíes a dos corregidores y que el corregidor alvaro de mercado le avia mandado que no açebtase ninguna hasta que pagase aquellos y otra de XL mill maravedíes como pareçe por estos testimonios de lo q. hago presentación Suplico a v.a. pues la merced q. hizo es agora tan piadosa y necesaria y la çibdad q. esperado tres años mande v.a al dicho tesorero q. se los libre ya q. los dichos reçebtores se los paguen luego antes de otras libranzas aunque las tengan açebtadas. En lo qual v.a. hara merced a la dha. cibdad…” (7)

Es decir, en 1511 la Corona hizo merced a la ciudad de 50.000 mrvs. para la obra de un puente en el Guadiana.

El documento anterior viene a dar mayor crédito a la hipótesis de Solano de Figueroa aunque debemos reconocer que por si mismo no es suficiente para demostrar que las obras comenzasen ese año.

Contamos con otros documentos que nos remiten a obras en el puente por los mismos años.

En efecto, J. María Azcárate recoge un documento de 1514 en el que se hace mención a lo que se ha de pagar por la labor del puente de badajoz (8)

Las noticias que publicó F. Manuel Sánchez Lomba sobre el arquitecto Pedro de Larrea resultan interesantísimas (9). Este arquitecto estuvo en Badajoz en dos ocasiones a lo largo del año 1513 (del 22 de abril al 13 de mayo la primera vez y entre el 6 de agosto y el 6 de septiembre la segunda). No está claro el motivo de su visita pero F. Manuel Sánchez Lomba en base a un documento casi ilegible en el que aparecen las palabras puente y Badajoz supone, estimamos que con buen juicio, que su visita estuvo en relación con la obra el puente.

Los datos anteriores, siendo muy interesantes, no resultan definitivos. En efecto, los documentos citados confirman el desarrollo de obras en el puente pero no determinan en que estadio se encontraban. Así, el arquitecto Pedro de Larrea pudo venir a Badajoz para trazar la obra del puente o por contrario a inspeccionar y fiscalizar la calidad de una obra en proceso de construcción.

Por ello deberíamos remontarnos algo más en el tiempo para buscar nuevos datos. Por ejemplo, entre 1465 y 1467 visitó nuestra ciudad León de Rosmithal de Blatna. En la escueta descripción que nos ha dejado no aparece citado el puente

“…Badajoz, que es una ciudad y castillo situado en una altura, bañados por el Guadiana (antes llamado Anas), y que está en la misma raya de Portugal…” (10)

Debemos añadir que este autor es poco preciso pues tampoco cita el puente de Mérida.

En el año 1472 llegaba a Badajoz Enrique IV para negociar un enlace matrimonial con la casa Real portuguesa. La entrevista entre ambos reyes hubo de celebrase a orillas del río Caya ya que el conde de Feria no quiso acoger al Rey dentro de la ciudad. En la Crónica de este Rey no se menciona el puente. Es posible que en esos años estuviese en uso la barca para cruzar el Guadiana.

Tras este repaso tenemos la impresión de que a finales del siglo XV ni existía puente ni se habían comenzado las obras aunque debemos admitir que carecemos de testimonios firmes que avalen esta suposición.

El documento del 6 de septiembre de 1514 es el primero que menciona claramente la construcción del puente y afortunadamente no es el único. Un segundo documento, fechado el 24 de mayo de 1521, viene a confirmar el desarrollo de las obras. En dicho documento se solicita el reembolso de 342.607 mrvs. que se habían desembolsado para pagar el sueldo y el equipamiento de cien hombres de milicia ya que esa cantidad se había tomado del dinero depositado por los vecinos

“…para la obra de la puente q. por mandato d. sus majestades se haze en el rio della y porque la obra es muy necesaria y de grande utilidad tan buena q. si cesase se perderia lo mucho q. esta hecho…” (11)

El texto no puede ser más ilustrativo. El puente seguía en construcción en 1521 aunque la obra estaba bastante avanzada.

En 1526 el puente estaba practicable ya que en una carta del marqués de Villamiel, dando cuenta al rey de Portugal de la recepción que la ciudad de Badajoz dispensó a la futura emperatriz Isabel, se dice que

“…antes de entrar (la princesa) en el puente de Guadiana salieron los regidores de la ciudad a besar la mano…” (12)

Podríamos pensar que el puente se terminó entre 1521 y 1526. No obstante en 1526 pudo habilitase un paso provisional para la princesa y su séquito sin que las obras hubieran concluido.

En las Sentencias y amojonamientos antiguos de valdios y rescaldados de la M.N. Ciudad de Badajoz (1526-1527) se vuelve a mencionar al puente aunque no hemos podido consultar el manuscrito y por tanto no podemos precisar en que contexto aparece citado el puente (13).

Entre los años 1532 y 1533 visitó la Península el abad Dom Edme de Saulieu. Entre el séquito que acompañaba a tan ilustre personaje se encontraba Claude de Bronseval que fue el encargado de relatar el viaje. Según Claude de Bronseval viendo de Portugal a Badajoz cruzaron el Guadiana por un puente, recientemente construido, levantado sobre treinta y dos arcos con una extensión próxima al medio kilómetro. Según Miguel Á. Teijeiro Fuentes el puente al que se refiere Claude de Bronseval es el actual Puente de Palmas (14).

En 1531 se inició el puente de Gévora. La obra, que cuenta con diecisiete arcos, se terminó en sólo cuatro años (1535). Podríamos pensar que esta nueva obra se abordó una vez que se había concluido el Puente de Palmas o al menos habían finalizado los trabajos más costosos.

En 1545 una riada arrastró tres arcos. Es posible que en un primer momento se realizase una reparación provisional, es decir, pudo habilitarse un paso de madera en lugar de reconstruirse los arcos con cantería y mampostería. Esta solución permitiría utilizar el puente sin tener que efectuar un gran desembolso. Finalmente, y quizá por impulso de Felipe II, se retomaron las obras (realizadas ahora con cantería y mampostería). En 1596 se “inauguró” la obra aunque Alberto González asegura que las reparaciones no habían concluido (15)..

En cualquier caso, debemos advertir que durante este largo período de tiempo (riada de 1545-reconstrucción de 1596) el puente no resultó impracticable. Así, en 1576 el rey Don Sebastián de Portugal pasó por Badajoz camino de Guadalupe. El cronista del viaje señala que

“… ya cuando llegáuamos çerca de la puente del Guadiana, que bate con los muros de Badajoz, como a doszientos passos salían los caballeros de la çibdad (…) en su orden a reçibirle (al Rey Don Sebastián) y enviaron delante, cincuenta aluarderos y archeros con sus libreas, para que a la costumbre de Castilla, guardassen a la persona del Rey, que parecieron muy bien. En esta entrada de la puente recibieron al Rey a caballo.
Y porque la puerta de la puente por donde se entra a la cibdad no está tan a cuento para yr cómodamente y vistosamente a la yglesia, y ver la cibdad en la primera vista con entrada en calle derecha ya ancha y en todo agradable, por esto y en semejantes y aun menores recibimientos acostumbran no hazerlos entrando por esta puerta, sino dar vn rodeo desde allí çerrando aquella puerta con vnas puertas de verjas de madera y van alrededor como de la quarta parte de la cibdad, hasta la puerta que llaman de Santa Marina…” (16).


La descripción anterior parece sugerir que el Rey y su séquito cruzaron el Guadiana utilizando el puente.

En 1580 llegó a Badajoz Erich Lassota de Steblovo. Este soldado alemán formaba parte del ejército que penetró en Portugal para apoyar el derecho al trono de Felipe II. Tras su estancia nos dejó unas breves pero interesantes notas sobre Badajoz en las que dice

“…Badajoz es una ciudad grande, hermosa y antigua ciudad situada en la frontera de Portugal, sobre el Guadiana, con un magnífico y largo puente obra de albañilería, que le atraviesa…” (17)

De este relato parece deducirse que el puente estaba en uso en 1580, es decir, 16 años antes de su “conclusión” en 1596.

En una carta fechada en Badajoz el 12 de junio de 1580, en la que se describen los preparativos para la invasión de Portugal, se dice:

“…El artilleria llega esta noche, que han hecho un puente de barcas para Guadiana para pasar, á causa de que se temieron no se quebrase la puente de Badajoz…” (18)

Este documento deja claro que era posible utilizar el puente aunque también trasluce que no era una obra sólida. Podríamos pensar que la falta de solidez procediera de un paso provisional de madera que se hubiese tendido para la ocasión. En cualquier caso, no contamos con suficientes datos para esbozar una hipótesis de cierta credibilidad.

Como quiera que fuese con motivo de la presencia de Felipe II en Badajoz debió repararse o al menos acondicionarse el puente. Quizá no tenga relación con estas obras pero sabemos que en 1580 se desplazó a Badajoz el arquitecto Juan de Orea. Algunos autores también sitúan a Herrera en Badajoz el mismo año 1580 (19). Desde luego no sería sorprendente ya que ambos arquitectos tenían proyectos en común.

Por último en 1581 el Ayuntamiento de Badajoz emprendió la reforma prolongándose las obras más de 20 años. Como ya hemos dicho, en 1596 se consideró terminada la reparación aunque no estaban concluidas todas las obras.

Pasando a la puerta, que es el verdadero objeto de nuestro estudio, hemos de comenzar con las palabras de Solano de Figueroa en las que apuntaba que

“… cuando se fabricó (la puente del Guadiana), por darla mas hermosura, la dieron nueua puerta (Puerta de Palmas): çerrando la que antes tenia (puerta del embarcadero)…” (20)

Es decir, la Puerta de Palmas se abrió a raíz de la construcción del puente ya que el puente precisaba una nueva entrada que estuviera alineada con su calzada. En esta línea hemos de señalar que durante mucho tiempo fue conocida como Puerta Nueva del Puente o simplemente Puerta Nueva.

La puerta ha sido estudiada detalladamente por Alberto González y no es nuestro propósito extendernos en la descripción de sus elementos, estructura, configuración, articulación urbanística, etc. Sólo vamos a tratar con cierta extensión el momento final de su construcción que es el asunto que nos interesa. Para este propósito resulta obligado comenzar con la inscripción que remata la fachada exterior. La inscripción está fechada en 1551 y en ella se menciona al príncipe Felipe (futuro Felipe II) (21).


Fachada exterior. Escudo de Carlos I

La fecha de la inscripción encaja perfectamente con el resto de los elementos de la puerta que pueden proporcionarnos una cronología más o menos fiable (escudo del emperador y capilla).


Capilla

Esta última parece ser obra de Gaspar Méndez que desarrolló una intensa labor en Badajoz entre los años 1530 y 1550 (22). Es decir, unas fechas que están en sintonía con la inscripción. Todo esto nos lleva a pensar que la puerta se terminó en los últimos años del reinado del Emperador, cuyo escudo campea sobre la puerta, aunque en la inscripción, que debía conmemorar el fin de la obra, se menciona al futuro Felipe II. Por último hemos de añadir que W. Kurtz, que ha estudiado los libros Hospital de la Concepción, ha verificado que la puerta sólo aparece citada en las partidas que fueron añadidas al documento que se compiló en 1545, es decir, la puerta sólo aparece citada en las escrituras posteriores al año 1545 (23).

Si esta hipótesis fuese cierta, la puerta del embarcadero pudo cerrarse en la segunda mitad del siglo XVI. Pese a todo hemos de ser prudentes pues el 14 de febrero de 1631 el Cabildo Municipal pagó 107,5 rs. al albañil Francisco Chaves por tapar la Puerta del Guadiana. Desgraciadamente no podemos precisar la ubicación de dicha puerta y por tanto no sabemos si se refiere a la puerta del embarcadero.

La Puerta del Puente se convirtió rápidamente en un hito urbano fundamental. En la visita a Badajoz del rey Don Sebastián de Portugal (1576) se habla de ella aunque también se especifica que para los actos de gran protocolo se utilizaba la Puerta de Santa Marina. Por este motivo Don Sebastián hizo su entrada en la ciudad por esta última al tiempo que la Puerta de Palmas se cerraba con vnas puertas de verjas de madera (24).

La primera reparación que tenemos documentada en la puerta se centró en el arco de la puerta que reçume y caia el agua (Cabildo Municipal del día 24 de mayo de 1596) (25).

A lo largo del siglo XVII se efectuaron multitud de reparaciones y reformas, casi todas ellas en la fachada interior. Las dos obras más importantes fueron la escalera de acceso a la capilla y una portada.


Portada de mármol y granito

Diego de Fonqueva o de Fuencueva, maestro de cantería, se hizo cargo de ambas. Diego de Fonqueva debió ausentarse de nuestra ciudad y se vio obligado a contratar los servicios del albañil, Juan Sánchez (29 de junio de 1620) para concluir la obra (26). La escalera se adosó al lado izquierdo de la fachada interior de la puerta y es posible observarla en algunas fotografías antiguas. Desgraciadamente no podemos situar la portada. Pese a todo, si tenemos presente que Diego de Fonqueva era maestro de cantería no descartamos que se trate de la portada de granito que está adosada a la portada de mármol. Volveremos sobre este asunto más adelante.


Portada de mármol y granito. Detalle

Las puertas de Palmas y Trinidad cobraron cada vez mayor protagonismo y eran las únicas que permanecían abiertas en las situaciones de mayor riesgo (peste, guerra, etc). Así, en 1629, ante las noticias sobre un posible episodio de peste, el Cabildo Municipal ordenó cerrar las puertas salvo las dos citadas (27). La situación se repitió en 1630 y 1637 (28).

Con motivo de la Guerra de la Restauración de Portugal (1640-1668) el Cabildo Municipal decidió cerrar todas las puertas de la ciudad salvo las puertas de la Trinidad y Palmas. Antes de enumerar las obras que se realizaron en la puerta durante la guerra conviene que nos detengamos en la configuración del espacio que se extendía entre la puerta y el puente. En este caso utilizaremos como documento base el plano de Badajoz del Krigsarkivet (Estocolmo) y la vista de Badajoz de Israel Silvestre (29). En primer lugar, entre la Puerta de Palmas y el puente se extendía una plazoleta cuyo suelo se encontraba a la altura de la calzada del puente, por tanto, eran necesarias dos rampas para salvar el desnivel que existía entre la plazoleta y el cauce del río. La rampa de la derecha comunicaba con la fuente de Mafra y la de la izquierda con el embarcadero y el camino de las aceñas, Telena y Olivenza. Evidentemente existía una tercera salida que comunicaba la plazoleta con el puente.

La seguridad del puente fue una de las primeras preocupaciones de las autoridades municipales (Cabildos de los días 18 y 22 de diciembre de 1640) (30). En el informe del marqués de Torralto (31 de enero de 1641) se enumeran varias obras aunque dada la complicada redacción del texto no logramos situarlas ni definir sus características. En primer lugar proponía defender la Cabeza del Puente (entrada del puente desde la orilla derecha) con un cañón instalado en el Cerro de San Cristóbal. La calzada del puente se defendería con tres castillos (posiblemente simples torres). Asimismo propuso demoler un parte de la obra del puente para sustituirla por un puente levadizo de madera. Este puente levadizo se establecería en la parte trasera del castillo central. Por último se construirían parapetos en los traveses del puente para disponer una fuerza de mosqueteros. Entendemos que los traveses que cita Torralto debieron construirse con motivo de la guerra.

La preocupación de los responsables municipales por la seguridad de las puertas les llevó a destinar recursos extraordinarios para sus cuerpos de guardia, puertas y rastrillos. Así, el 5 de julio de 1646 se decidió que el arbitrio de 18 mrs. en cada arroba de vino, que se había establecido para pagar las pérdidas de las carnicerías, fuese aplicado a los cuerpos de guardia y los rastrillos de las puertas (31).

La primera gran actuación que tenemos documentada en la Puerta de Palmas con motivo de la guerra se acometió en 1648. El 3 de julio de ese año se efectuó un pago de 300 reales al carpintero Antonio Morgado por reparar los rastrillos de las puertas de Palmas y Trinidad (32). Resulta muy complicado identificar cual fue el rastrillo reparado pues ya hemos dicho que en el entorno de la Puerta de Palmas había tres entradas. Asimismo debemos apuntar que la estructura actual de la Puerta de Palmas no presenta elementos que denoten la existencia de rastrillo. En cualquier caso, la reparación del rastrillo no era suficiente para asegurar la zona y el 14 de julio el marqués de Leganés envió una carta al Cabildo Municipal en la que se felicitaba por la reparación de la Puerta de la Trinidad pero al mismo tiempo reprochaba que Cabildo Municipal no fuese tan diligente

“…en la de la puente y otras que se estan cayendo y de mala calidad no se puede entender se aya obrado nada de consideración y aunque reconosco la estrechesa de medios con que se alla la ciudad es tan preciso acudir a el remedio desta sin dilacion…” (33)

La petición del marqués de Leganés parece referirse a las hojas que cerraban la Puerta de Palmas. Las autoridades municipales asumieron la petición del Marqués y en el Cabildo del día 16 de julio se acordó encargar todo lo que fuese necesario a Antonio Morgado. El 27 de julio se volvió discutir sobre la necesidad de reparar los rastrillos del puente y la Trinidad. Asimismo se consideró oportuno financiar la obra con el arriendo de los molinos de la aceña (34).

En otras ocasiones tenemos perfectamente documentada la ubicación y las características técnicas de las obras. Este es el caso de la portada que se construyó en la rampa que daba acceso al camino de Telena. En el Cabildo del día 16 de noviembre de 1648 Antonio Morgado presentó la cuenta de la fabrica de la portazada que se hizo en el puente. La cuenta ascendía a 2.318 reales (35). El 7 de diciembre se volvió a tratar el asunto de la cuenta del

“…portado que se hizo en el puente a el rastrillo de camino de Telena q. se hiço de cal y canto…” (36)

La obra ascendía a 3.370 reales de los que Antonio Morgado sólo había recibido 1.400. Las autoridades municipales acordaron que el resto se tomara del arriendo de la Cañada de Sancha Brava. Como ya hemos adelantado, en este caso la obra está perfectamente identificada aunque desconocemos si es la misma que aparecía en el Cabildo del día 16 de noviembre. Sabemos también que dicha portada estaba construida con cal y canto para permitir el movimiento del rastrillo. Este rastrillo está muy bien documentado pero no está exento de problemas en lo que se refiere a su cronología (37). Parece ser que este portado, que daba paso al camino de las aceñas, además de rastrillo contó también puente levadizo aunque no podemos fechar este último elemento (Informe de 8 de julio de 1677) (38).

El 26 de agosto se volvió a denunciar el mal estado del rastrillo de la Puerta del Puente. La situación debió ser apurada pues el 14 de febrero de 1650 se ordenaron nuevos pagos a Antonio Montero por reparar los rastrillos de la Puerta del Puente y la Trinidad (39). El 20 de mayo se informó del desarrollo de las obras y el 11 de julio de 1650 se acordaba librar otra partida para reparar el rastrillo del puente (concretamente el del medio) pues se asegura que estaba desbaratado (40).

Durante el mes de diciembre de 1650 y enero de 1651 se efectuaron nuevos pagos (41). El 9 de enero de 1651 se acordó librar 200 ducados a Antonio Morgado por las reparaciones en las puertas, rastrillos y cuerpos de la ciudad.

En el plano de Badajoz del Krigsarkivet vemos como las tres salidas de la plazoleta situada entre el puente y la puerta de Palmas contaban con sus correspondientes portadas y suponemos que también rastrillos.

Parece ser que tras estas reformas las puertas y rastrillos aguantaron algunos años y además la zona quedó bastante segura. En efecto, en 1657 los portugueses intentaron tomar Badajoz al asalto. Uno de los puntos elegidos para el ataque fue la Puerta de Palmas. Antes de llegar a la Puerta de Palmas los portugueses debían vencer varios obstáculos. En primer lugar debían superar la estacada que unía la Torre del Canto con la aceñas, después seguirían por el camino de las aceñas que les llevaría hasta el primer rastrillo que debían volar para pasar a la plazoleta que se extendía entre el puente y la puerta de Palmas. Si tenían éxito entrarían en la plazoleta y tendrían que volar la Puerta de Palmas para entrar en la ciudad. En este largísimo recorrido los portugueses estuvieron sometidos a un intenso fuego frontal procedente del puente, fuego de flanco desde las murallas y fuego de revés desde la zona de la Torre del Canto y las aceñas. El asalto fue un desastre.

Tendremos que llegar hasta el año 1660 para encontrar nuevas reformas. En esta ocasión se informó al Cabildo Municipal que

“…las puertas principales del puente estan en el suelo y que es presiso el hazerse…”(42)

El duque de San Germán, Capitán General del Real Ejército de Extremadura, que sabía de los apuros económicos del municipio, acordó entregar la madera y clauason necesarias aunque la ciudad debía aportar 700 reales, procedentes del arriendo de la Sierra de Monsalud, para costear la obra.

Al tiempo que se trabajaba en el entorno de la Puerta de Palmas se estaba actuando también en la entrada del puente desde la orilla derecha (Cabeza de Puente). Como ya hemos visto este puesto estaba fortificado desde el comienzo de la guerra si bien sus obras eran muy elementales. Así, en el plano de Badajoz del Krigsarkivet observamos que la defensa de este puesto se limita a una empalizada colocada a modo de semibaluarte. En el segundo plano de Badajoz, conservado como el anterior en el Krigsarkivet, la Cabeza de Puente aparece defendida con un hornabeque que a su vez estaba precedido de foso y presumiblemente camino cubierto. Con motivo del sitio portugués del año 1658 se realizaron multitud de fortificaciones algunas de ellas en la Cabeza del Puente (43). No obstante las obras de fortificación más importantes de la Cabeza del Puente se acometieron durante el mandato de don Juan José de Austria (44). En la vista de Israel Silvestre podemos observar el hornabeque con su foso, estacada, la entrada del mismo y la portada de la Cabeza del Puente que debió alojar un rastrillo.

Las autoridades municipales también prestaron mucha atención a los cuerpos de guardia que resultaban esenciales para las puertas. El de la Puerta de Palmas debió ser muy importante pues desde allí se abastecían los cuerpos de guardia de Nuestra Señora del Pajarito y Pelambres (Cabildo Municipal del 5 de noviembre de 1646) (45). El 12 de agosto de 1665 Francisco Domingo se comprometió a realizar varias obras en la ciudad. Entre estas obras se encontraba el tejado y la puerta de este cuerpo de guardia.

Los soldados de guardia en la puerta controlaban tanto la salida de soldados (desertores) como la entrada de forasteros (posibles espías, apestados, etc). Así, el día 17 de enero de 1641 se acordó el nombramiento de los regidores que debían controlar las puertas del Puente, Santa Marina, Trinidad y Mérida. Esta medida se volvió a confirmar en los cabildos de los días 18 de septiembre de 1643 y 14 de septiembre de 1645.

Después de la guerra se acometieron ciertas obras en la portada del camino de las aceñas. Estas obras no tenían fines militares sino puramente civiles. En el Cabildo del día 9 de agosto de 1674 los señores Diego de la Rocha y Alonso Grajera, comisarios para el aderezo de las puertas y alcapones de la Cabeza del Puente y la Aceña, informaron al Cabildo que

“…para adereçar dhas puertas con madera auia de tener mucho costo y seria mejor hacer un adereço de unos arcos para que sobre ellos se haga un terraplen con que queden firmes para mucho tiempo y auiendo prestado su consentimiento para ello el Sr. Dn. Luis de Ferrer acordo esta ciud. que dhos. comisarios con alarifes reconozcan el gasto y coste que puede tener dicho adereço…” (46)

El texto es muy confuso aunque parece decir que el puente levadizo de la puerta que daba a la Aceña se había deteriorado hasta el punto que impedía utilizarla con normalidad. Como primera solución el Cabildo propuso salvar la falta del puente con un paso de madera. Como esta solución era muy costosa se optó por hacer unos arcos que se pudiesen terraplenar y establecer un paso sobre el terraplén. En el mismo Cabildo del día 9 de agosto se acordó que una vez se conociese el presupuesto de las obras se comunicase a las autoridades municipales para que estudiasen el asunto. Se nombró como comisario al alférez Francisco Domingo y Cueva. El comisario cumplió diligentemente y el 13 de agosto informó que había reconocido las puertas con los maestros alarifes para tasar su coste de forma que se pudiese pasar y comerciar. El presupuesto que presentó Francisco Domingo ascendía a 3.100 rs. además propuso que la obra saliese a concurso el día 18 y que concluyera en el plazo de 20 días (47).

El 20 de agosto Alonso Hernández Manzano, albañil de la ciudad, aceptó realizar la obra en los 3.100 rs. que se había presupuestado. En el Cabildo Municipal que recoge esta resolución se apunta que la obra era imprescindible por no poderse salir por dhas puertas por estar cerradas (48).

Pese a todo, en un informe de 8 de julio de 1677, es decir, tres años más tarde se dice que

“…En la puerta del puente que mira á la Aceña donde los portugueses dieron el petardo volver a poner el puente levadizo como estaba antes…” (49)

Es decir, la autoridad militar era partidaria de que la portada recuperase el puente levadizo.

Por los mismos años se realizaron obras en la capilla que luce la portada interior de la Puerta de Palmas:

-El día 15 de septiembre de 1678 se libraron 100 reales de vellón para aderezar la capilla (50).
-En el Cabildo del día 12 de octubre de 1679 se acordó reparar el portado del puente y el Valcor de N. S. de los Angeles (51).
-El 14 de julio de 1681 se acordó librar 100 reales de vellón para el arco y capilla q. se haze a dha imagen encima de la puerta de la puente (52)




Las obras de 1678 y especialmente las del año 1681 parecen indicar que la configuración arquitectónica que presenta la capilla se efectuó en estos años. Para valorar dichas obras resulta aconsejable recordar que la capilla originaria, o mejor hornacina, con sus elementos decorativos contiguos, son obra de Gaspar Méndez que trabajó en Badajoz entre los años 1530 y 1550. La visión de la capilla de Gaspar Méndez resultó muy alterada cuando se adosó la portada de granito a la fachada interior de la Puerta de Palmas. Esta portada se encuentra justo debajo de la capilla de modo que entorpece la visión de la inscripción que está asociada a la capilla. Es decir, capilla y portada de granito parecen dos obras poco compatibles y por tanto es posible que la portada no formase parte del proyecto original en el que esta inserta la capilla y la inscripción. Paradójicamente las portadas de mármol y granito están perfectamente imbricadas lo que podría interpretarse como un dato a favor de su simultaneidad (53). Es decir, los datos resultan contradictorios pues de un lado la portada de granito y los elementos asociados a la capilla parecen diacrónicos, sin embargo, las portadas de mármol y granito parecen sincrónicas.

En 1621 se construyó la escalera de acceso a la capilla. Dicha escalera debió apoyarse en la portada de granito. Si estamos en lo cierto en 1621 la portada de granito ya estaba construida, o bien, la portada y la escalera se construyeron al mismo tiempo. En cualquier caso, la portada de granito generó delante de la capilla una plataforma a modo de balcón. En 1679 las autoridades municipales acordaron realizar obras en dicho el balcón y en 1681 se construyó un arco que cubría la zona del balcón situado delante de la hornacina dando a la capilla una dimensión tridimensional que la obra original de Gaspar Méndez no tenía.




La imagen de Nuestra Señora de los Ángeles permaneció en esta capilla hasta que en el mes de agosto del año 1761 fue traslada al Hospital de la Cruz.

En 1691 se realizaron nuevas obras en la puerta aunque desconocemos sus características (54).

Por último hemos de señalar que los torreones que flanquean la puerta fueron destinados a diferentes usos. Durante algún tiempo se estableció en uno de ellos el peso de la harina. Por una escritura del año 1573 sabemos que el peso había estado cerca de la Puerta de Pelambres (55). Ignoramos en que fecha se trasladó el peso pero en una escritura de 4 de febrero de 1637 se mencionan unas casas sitas

“…en la plaça en q. vive domîngos G. frisero linde con casas de fernand R. donde esta el peso…” (56)

La escritura ni específica a que peso se refiere ni el nombre completo de la plaza aunque sabemos que a mediados del siglo XVII el peso de la harina se encontraba en el edificio de la Galera (plano del Badajoz, Krigsarkivet, Estocolmo). Es decir, la plaza mencionada en escritura del 4 de febrero de 1637 pudiera corresponderse con la plaza que se extendía frente a la Galera.

Con motivo de la Guerra de la Restauración el edificio del peso fue ocupado por el ejército. Así, en el Cabildo Municipal del 10 de diciembre de 1665 se dice que el peso de la harina, en el que se pesaba el trigo que se molía en los molinos, no había podido usarse desde que se inició la guerra pues lo tiene tomado el exercito y almacen (57). En vista de la situación, el mismo día 10 de diciembre se acordó buscar una casa para instalar el peso. El día 18 de junio de 1667 se vuelve a insistir en que el peso de la harina estaba “ocupado” por los asentistas del pan de munición (tipo de pan amasado para los soldados) (58).

Una vez concluida la guerra, en el Cabildo Municipal del día 4 de noviembre de 1669 se hizo balance del estado de sus edificios. En dicho cabildo se hizo constar el deterioro general de los edificios públicos (Ayuntamiento, Cárcel, Corral del Concejo, Matadero y Carnicerías) y que faltaua el peso de harina (59) En esta situación el Cabildo Municipal acordó disponer el peso de la harina en las casas de Pedro M. Parrado que se encontraban junto a Santo Domingo y por un periodo de tres años (23 de febrero de 1670). El día 5 de mayo se libraron 20 ducados por el arrendamiento de las casas del peso, sin embargo, el 13 de julio se decidió poner el peso

“…En uno de los cubos questan en la puerta del puente por estar mas a la mano…” (60).

En este lugar estuvo el peso durante muchos años. En 1731 el Ayuntamiento de la ciudad compró unas casas en la Plaza Alta para instalar en ellas el Peso Real. José Manuel González considera que el peso se dispuso en el edificio del mirador de la ciudad, es decir, el edificio que ocupa en la actualidad la Comisaría de la Plaza Alta (61). Con anterioridad se había construido el arco que separa las plazas Alta y San José. Dicho arco se levantó entre los meses de octubre de 1694 y noviembre de 1695 para servir de asiento a un balcón o mirador en el que la ciud. asista a sus fiestas (62). El arco, que se encuentra adosado al edificio del Peso Real y el Colodrazgo (edificio de la Comisaría de la Plaza Alta), se conoció finalmente con el nombre de Arco del Peso del Colodrazgo aunque en principio se denominó arco de la plaza o el arco que está en la entrada de la plaza. Por ejemplo, en las ordenanzas del año 1767 se sigue diferenciando entre el balcón de la Casa del Peso (edificio de la Comisaría de Policía) y el balcón que esta sobre el Arco, que dá entrada a la Plaza (63). Asimismo debemos diferenciar el peso de la harina y el colodrazgo ya que el segundo se determinaba con la colodra y no mediante peso.

Las ordenanzas de 1767 contemplaban que en una casa cercana a la Puerta de Palmas cada molino tuviese un cajón tanto para suplir las faltas como para recoger las sobras (64). Esta medida tenía como fin luchar contra el fraude que podía producirse cuando se molía el trigo. Para evitar la picaresca, el dueño del trigo debía llevar primero el trigo al Peso Real de la Plaza Alta y después, tras ser molido, la harina correspondiente. Este trasiego generaba graves inconvenientes. Por ello, se propuso situar los citados cajones cerca de Puerta de Palmas, es decir, en la entrada de la ciudad más próxima a los molinos del Guadiana.

Pasando los años se dispuso en la Puerta de Palmas el fielato aunque el 30 de octubre de 1876 se propuso trasladarlo a una casa (65).




Durante años uno de los torreones de la puerta se destinó a prisión (66).

Un aspecto que ya hemos tratado en otras puertas, y que no debemos olvidar en esta, se refiere a los distintos nombres con los que fue conocida a lo largo del tiempo. En un primer momento se la identificó indistintamente como la Puerta Nueva o Puerta Nueva de la Puente. Estos son los nombres que parecen en los documentos de la época. No obstante, en una escritura de venta de unos solares de Luis de Morales a Juan Bravo de Laguna se dice

“...solares para casas que yo tengo en esta Ciudad, a lo que dicen la plazuela de Juan Bravo de Jerez (Plaza de López de Ayala), que alindan por una parte con la dicha plazuela y con solares de Juan Bravo de Jerez y con la calle que va de la puerta del Río hacia la Piedad (calle de Gabriel y su continuación por Hernán Cortes ), y por las espaldas con la calle que va de la casa del Canónigo Rui Pérez de Monroy para la cerca e corral nuevo del Monasterio de San Francisco y otros linderos, los cuales solares yo hube por vía de donación que de ellos me hizo el dicho Juan Bravo de Jerez...” (67)

Es decir, aparece identificada como Puerta del Río. Con el paso del tiempo perdió la denominación de Puerta Nueva y pasó a ser conocida como Puerta de Palmas.



NOTAS



1.Alberto González ha resaltado esa unión funcional de la puerta y el puente (GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, Caja Duero, Badajoz, 1995).
2.A.G.S., R.G.S., 3268, Murcia 19 de junio de 1488, fol. 155.
3.A.H.P., Badajoz, prot. 34, 10 de febrero de 1592.
También aparecen nombradas como las aceñas del puerto en otra escritura que realiza el propio Ayuntamiento el día 21 de mayo de 1629 (A.H.P., Badajoz, prot. 1789, fol. 80v). .
El 1 de septiembre de 1523 se arrendó una finca que estaba en el enbarcadero que descabeça con los Çabugos (saúcos).KURTZ SCHAEFER, W.: Retrato de una ciudad. Badajoz en el siglo XVI según los libros de hacienda de la Cofradía y Hospital de la Concepción, Diputación Provincial, Badajoz, 2006, vol. II pp. 609 y 799.
4.DÍAZ Y PÉREZ, N.: España sus monumentos y artes su naturaleza e historia. Extremadura, Editorial de Daniel Cortezo, Barcelona, 1887, pp. 57 y 155.
5.DÍAZ Y PÉREZ, N.: España sus monumentos y artes su naturaleza e historia. Extremadura, op. cit., pág. 58.
6.SOLANO DE FIGUEROA, J.: Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz, 1ª-1, Imprenta del Hospicio Provincial, Badajoz, 1929, pág. 33;GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, Caja Duero, Badajoz, 1995, pp. 125, 126, 127, 129.
7.GARCÍA HERRERO, V.: la vía de Cámara en los reinados de los Reyes Católicos y Carlos I, Diputación Provincial, Badajoz, 2002, pp. 62, 150 y 299; A.G.S., CC., Pueblos, Leg. 3-33.
8.AZCÁRATE RISTORI, J. Mª.: “Datos Histórico-Artísticos de fines del siglo XV y principios del XVI”, Colección de Documentos para la historia del Arte en España, vol. 2, Madrid-Zaragoza, 1982, pág. 23.
9.SÁNCHEZ LOMA, F. M.: “Noticias sobre el arquitecto Pedro de Larrea”, Norba IV, Universidad de Extremadura, 1983, pp.101-115.
10.GARCÍA MERCADAL, J.: Viajes de extranjeros por España y Portugal, Junta de Castilla y León, Salamanca, vol. I, pág. 267.
En las distintas descripciones de Badajoz recopilada por Rodríguez Moñino y fechadas en el siglo XVI tampoco se cita al puente (RODRIGUEZ-MOÑINO, A.: “Extremadura en el siglo XVI. Noticias de viajeros y geógrafos (1495-1600)”, Revista de Estudios Extremeños, VIII, 1-4, Diputación Provincial, Badajoz, 1952, pp. 311, 313, 327-342).
11.GARCÍA HERRERO, V.: la vía de Cámara en los reinados de los Reyes Católicos y Carlos I op. cit., pág. 165; A.G.S., CC., Pueblos, Leg. 141-306.
12.La cita procede de la obra La boda del emperador de J. M. Carriazo y está recogida por HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, F.: “Los caminos de Córdoba hacia el Noroeste en época musulmana”, Al-Andalus, 1967, pág. 56.
13.FERNÁNDEZ NIEVA, J.: “Badajoz y su tierra en tiempos de Hernán Cortés”, Hernán Cortés y su Tiempo, vol. I, pág. 128.
14.TEIJEIRO FUENTES, M.A.: El Oeste Dorado. Una mirada literaria a la Extremadura del Siglo de Oro, Diputación de Badajoz, Servicio de Publicaciones, Badajoz, 199, pág.40.
15.GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, op. cit., pág. 132.
16.Viaje a España del Rey Don Sebastián de Portugal (1576-1577), edición de Antonio Rodríguez-Moñino, Editorial Castalia, Valencia, 1956, pág. 83; CUELLAR, A.: “Notas sobre el rey D. Sebastián de Portugal”, Revista de Estudios Extrememos, 1-3, Badajoz, 1927, pág. 296.
17.GARCÍA MERCADAL, J.: Viajes de extranjeros por España y Portugal, op. cit., vol. II, pág. 415.
18.Colección de documentos inéditos para la historia de España, Imprenta de la Viuda de Calero, Madrid, 1966, vol. XXX I, Carta de Badajoz de 12 de junio de 1580, pág. 296.
19.Alberto González se hace eco de la presencia de Herrera (GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, op. cit., pág. 137). La presencia de Juan de Orea está bien atestiguada en Badajoz en el año 1580 (CEÁN BERMÚDEZ, J.A., Adiciones a LLAGUNO Y AMIROLA, E.: Noticias de los Arquitectos y Arquitectura de España desde su Restauración, Facsimil, ed. Turner, Madrid, 1977, vol. I, pág. 223).
20.SOLANO DE FIGUEROA, J.: Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz, op. cit., pág. 33.
21.GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, op. cit., pp. 21-78.
22.GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, op. cit., pág. 20.
23.KURTZ SCHAEFER, W.: Retrato de una ciudad. Badajoz en el siglo XVI según los libros de hacienda de la Cofradía y Hospital de la Concepción, Diputación Provincial, Badajoz, 2006, vol. I (pp. 113 y 317, vol. II (787-788 y 838).
24.Viaje a España del Rey Don Sebastián de Portugal (1576-1577), edición de Antonio Rodríguez Moñino, op. cit., pág. 83; CUELLAR, A.: “Notas sobre el rey D. Sebastián de Portugal”, op. cit., pág. 296.
Con motivo de la visita del Rey Alfonso XII a Badajoz la entrada del monarca en la ciudad se efectuó por la Puerta de Palmas.
25.GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, op. cit., pág. 25.
26.CORTÉS CORTÉS, F.: “Badajoz en el siglo XVI. Obras en la Puerta Nueva”, Alminar, Noviembre Badajoz, 1980; GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Puerta de Palmas y el puente viejo, op. cit., pp. 26-32.
Don Fernando Marcos ha localizado a un maestro cantero llamado Diego de Foncueva que debe ser el mismo Fonqueva que realizó la postura para las obras de la Puerta de Palmas. El día el 3 de abril de 1620 y en unión de Jorge Machado, otro maestro cantero, hicieron postura para la obra del presbiterio de la iglesia de Santa Ana de Fregenal aunque Jorge Machado renunció obligado por sus muchas ocupaciones (MARCOS ÁLVAREZ, F.: Mérida en su historia. Precisiones documentales (1590-1625), Junta de Extremadura, Tecnigraf, Badajoz, 2007, pp. 18 y 197). Es posible que esta obra fuese la que obligó a Diego de Fonqueva o Foncueva a dejar sin concluir la Puerta de Palmas.
27.A.H.M., Badajoz , Libro de Acuerdos, 31 de agosto de 1629, fol. 34v.
28.De mayor trascendencia fueron las medidas que se adoptaron tras la alarma de peste en octubre de 1630. En esta ocasión se ordenó reparar la muralla y las puertas de Santísima Trinidad y Palmas que eran las únicas que debían permanecer abiertas. La orden no tardó en cumplirse pues el 9 de diciembre se libraba el dinero para abonar al carpintero (Alonso Hernández) que había reparado las puertas de la Puerta de Palmas (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de diciembre de 1630, fol. 142v).
Otra reparación que se realizó en estos primeros años fue la puerta de la escalera que subía a la capilla (20 de septiembre de 1632) (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 20 de septiembre de 1632, fol. 293v).
El 15 de junio 1637, y con motivo de una nueva alarma a causa de la peste, el Cabildo Municipal volvió a ordenar el cierre de puertas y portillos (A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 15 julio de 1637, ff. 58 y 58v). En el acta del Cabildo Municipal correspondiente al día 18 de julio se especifican las medidas que se habían adoptado para luchar contra la peste (cierre de los portillos, fabricar las hojas de las puertas de la Trinidad, Santa Marina y Mérida, vigilancia en las puertas que permaneciesen abiertas, etc). Entre las puertas que debían repararse no se citan las hojas de Puerta de Palmas ya que se habían reparado a finales del año 1630 y debían encontrase en buen estado (cabildo del día 9 de diciembre de 1630).
29.SÁNCHEZ RUBIO, C.M.; SÁNCHEZ, RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003, Plano I; Catálogo de la exposición Extremadura en sus páginas. Del papel a la Web, Indugrafic, Badajoz, 2005, pp. 134 y 135.
30.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 18 y 22 de diciembre de 1640, ff. 188v y 190.
31.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 5 de julio de 1646, fol. 49v.
32.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 3 de julio de 1648, fol. 35v-36.
33.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 16 de julio de 1648, fol. 39-39v.
34.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 27 de julio de 1648, fol. 42.
35.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 16 de noviembre de 1648, fol. 65.
36.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 7 de diciembre de 1648, ff. 69-70.
37.Los acuerdos municipales parecen indicar que la obra se realizó en estos años aunque el plano de Badajoz del año 1645 ya señala una puerta en este lugar. Es posible que este hecho nos vuelva a indicar que el plano es posterior a 1645, o bien, en primer momento existió una puerta o rastrillo, que representa el plano, y en 1648 se construyó en el mismo lugar otra más sólida (SÁNCHEZ RUBIO, C.M.; SÁNCHEZ, RUBIO, R.: Badajoz en el Krigsarkivet. El hallazgo de la visión más lejana, Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 2003, Plano I; Catálogo de la exposición Extremadura en sus páginas. Del papel a la Web, Indugrafic, Badajoz, 2005, pp. 134 y 135).
38.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 144.1.
39.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 14 de febrero de 1650, fol. 12v. Los 500 rs. que importaban las obras se tomarían del arrendamiento de los 36 mrvs. en cada arroba de vino, que en principio se había destinado para el empedrado de las calles y otras cossas.
40.A.H.M., Badajoz Libro de Acuerdos, 20 de mayo y 11 de julio de 1650, ff. 42v y 60v. La ciudad acordó librar el dinero necesario del arriendo de la Cañada de Aguas Frías
41.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 1 y 12 de diciembre de 1650, ff. 117 y 130; 9 de enero de 1651, fol. 1. Asimismo se decidió que el dinero se sacase de los 3 y 6 mrvs. en cada arroba de vino que en principio se habían destinado a la limpieza, empedrado de calles y otras cosas.
42.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 14 de octubre de 1660, fol. 84-84v.
43.B.N., Madrid, Ms. 2386, fol. 14.
44.Tomado de GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.: Badajoz cara al Guadiana, op. cit., pág. 129. En nuestro caso sostenemos que el año al que se refiere Solano es 1664 y no 1670 como supone Alberto González. Las noticias de Cosme de Médicis se pueden consultar en la obra SÁNCHEZ RIVERO, A.; MARIUTTI, A. (ed): Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal (1668-1669), Centro de Estudios Históricos, Madrid, 1933, pág. 238.
45.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 5 de noviembre de 1646, fol. 80v-81.
46.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 9 de agosto de 1674, fol. 130v.
47.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 13 de agosto de 1674, fol. 131v.
48.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 20 de agosto de 1674, fol. 138v-139.
49.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 143.
50.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 15 de septiembre de 1678, fol. 132v.
51.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 12 de octubre de 1679 vol. XVII, fol. 117v.
52.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 14 de julio de 1681, fol. 83v.
53.Las portadas de mármol y granito están perfectamente imbricadas lo que parece indicar que se construyeron al mismo tiempo. Asimismo las gorroneras, que son de mármol, están insertadas en la portada de granito. Todo ello parece indicar que se construyeron al mismo tiempo. Sin descartar esta hipótesis, sospechamos que la portada de mármol debió contar con unos sillares salientes a modo de contrafuerte sobre los que se disponían las gorroneras. Sospechamos que en esa especie de contrafuerte se imbricaron después los sillares de la portada de granito ajustando las piezas de granito a las dimensiones de las piezas de mármol.
54.A.H.M., Libro de Acuerdos, 3 de marzo de 1691, fol. 27. Juan Chapín fue comisario para la reparación de la puerta.
55.A.H.P., Badajoz, prot. 16, Marcos de Herrera, año 1573. Ese año el convento de San Agustín alquiló un corral de su propiedad que se ubicaba junto a dicha puerta y frente al peso viejo de la harina.
56.GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J.M.: La Plaza Alta de Badajoz. Estudio Histórico Artístico, Junta de Extremadura, Grafisur, Badajoz, 2006, pág. 194 (not. 19).
57.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 10 de diciembre de 1665, fol. 79v.
58.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 18 de junio de 1667, fol. 32. En un primer momento el asentista del pan de munición del Real Ejército de Extremadura, Alonso García Silíceo, utilizaba para este fin las casas principales que los señores de Higuera de Vargas (Gabriel de Silva y Vargas y su esposa) tenían junto a la Huerta del Obispo.
59.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 4 de noviembre de 1669, fol. 102.
60.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 13 de julio de 1670, ff. 76v-77. Asimismo debemos señalar que en diciembre de 1669 se pagaron 200 rs a Diego Moscoso para hacer el peso de la harina (A.H.M., Libro de Acuerdos, año 1673, fol. 44v). Es decir, es posible que nos encontremos con una situación similar a la que se plantea en las ordenanzas 1767 y destinada a facilitar el uso del peso y de este modo atajar los posibles fraudes.
61.GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J.M.: La Plaza Alta de Badajoz. Estudio Histórico Artístico, op. cit., pág. 194.
62.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 11 de octubre de 1694, fol. 73v. El arco que se conserva en la actualidad se construyó entre octubre de 1694 y septiembre de 1695. Durante algún tiempo se consideró que el arco y el balcón se habían levantado en 1548 y eran obra de Gaspar Méndez (CASTÓN, F.: Rincones de la historia extremeña, Badajoz, 1945, pp. 133-157; MANZANO MARCHIRANT, A.; GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A.; MELÉNDEZ TEODORO, A.; CARRASCO CELEDONIO, V.; PORTALO TENA, C.: Badajoz mucho que ver, Asociación Amigos de Badajoz, Tecnigraf, Badajoz, 2004, pág. 32; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, A.:Historia de Badajoz, op. cit., pág. 260). Asimismo parece que en 1633 el Cabildo propuso construir el balcón pero la obra no debió realizarse (GONZÁLEZ GONZÁLEZ, A.: Historia de Badajoz, op. cit., pág. 259; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J.M.: La Plaza Alta de Badajoz. Estudio Histórico Artístico, op. cit., pág. 125 y not. 10).
63.GONZÁLEZ GONZÁLEZ, J.M.: La Plaza Alta de Badajoz. Estudio Histórico Artístico, op. cit., pág. 195 (not. 22).
64.Ordenanzas de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Badajoz, Edición de la Unión de Bibliófilos de Extremadura, Badajoz, 1993, fol. 50. El fraude solía darse no tanto en el peso como en la calidad de las harinas que podían ser entregadas al cliente, húmedas, mezcladas con otros cereales, arena, etc.
65.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 30 de octubre de 1876, fol. 67v. A comienzo del siglo XX el fielato se encontraba en una caseta de madera situada junto a la Puerta de Palmas (REBOLLO SÁNCHEZ, A.: Badajoz: La vida de una ciudad fronteriza, Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento, Badajoz, 2005, pág. 137).
66.HERNÁNDEZ TOLOSA, L.: Badajoz en el siglo XVIII (Edición de Carmelo Solís), Trujillo, 1992.
67.GUERRA GUERRA, A.: “Callejero de la ciudad: Moreno Nieto”, Boletín de Información Municipal, 18 (enero-marzo), Excmo. Ayuntamiento, Badajoz, 1960, pág. 62.